Por David Cortés

Septiembre de 2015. Cap’ Découverte, Le Garric,  Francia. Como desde hace diez años, el lugar se agita por la presencia de visitantes extranjeros. Esta ocasión, uno de los headliners del Festival de Rock en Oposición (RIO) es Art Zoyd, uno de los dos colectivos originales del movimiento aún con vida —el otro es Univers Zero, de Bélgica—, quienes celebrarán 44 años y medio de actividad ininterrumpida.

Creado en la primera mitad de los setenta, el grupo anunciaba el 25 de marzo de 1976 su manifiesto Zoydiano en la ciudad de Valencianes. Escribieron: “Hemos hablado de un colectivo hasta ahora. Preferimos este término al de grupo, demasiado gastado por la mediocridad […] Un colectivo, sobre todo para marcar la distinción entre el buscador aislado y la unión de energías provenientes del propósito de la creación”.1

Univers Zero

Univers Zero.

Más allá de la plasticidad del verbo, lo perturbador en el seno de Art Zoyd, además de su declaración de principios, se encontraba en su música. Ese año dieron a conocer su debut discográfico, un álbum titulado Symphonie pour le Jour ou Bruleront les Cités (Sinfonía para el día que ardieron las ciudades), de la cual existen dos versiones. En la primera, firmada como Art Zoyd 3, participaron Alain Eckert, guitarra, percusión, vocal; Gérard Hourbette, violín, viola, flauta; Jean-Pierre Soarez, trompeta, percusión; y Thierry Zaboitzeff, bajo, percusión, vocal. La segunda, grabada en 1980, añade a los mencionados a Gilles Renard, saxofones; Frank Cardon en violín y a Patricia Dallio en piano y teclados. Era difícil ubicar esta cauda sonora en un cajón, simplemente porque no lo había en ese momento. El todo era una mezcla densa, misteriosa, oscura e incluso tenebrosa que tomaba del jazz, la música de cámara y el rock, pero era indefinible.

LA SEMILLA

A fines de los sesenta, la ciudad de Cambridge comienza a sentir la influencia de la música pop y un grupo de amigos (Geoff Leigh, Tim Hodkinson, John Greaves, Chris Cutler y Fred Frith) forman un grupo de rock que, desde sus inicios, se manifiesta por la heterodoxia. De 1968 a 1972, los cinco permanecerán en su ciudad y en 1973 se trasladan a Londres. Firman con el sello independiente Virgin, en ese entonces inclinado a la progresión, y comienzan una carrera discográfica que culminará luego de la grabación de seis álbumes, uno de ellos en vivo.

Desde sus inicios, Henry Cow habrá de separarse de la mayoría de sus contemporáneos en la arena del rock progresivo. Musicalmente oscilan entre el jazz y el rock, con un predominio del primero y la disparidad de influencias se articula a partir de posiciones bien identificadas: “Interés por la improvisación, libertad de movimiento musical, búsqueda de una mayor relación con su respectivo instrumento mediante la incorporación de nuevas técnicas de ejecución, discusión del proceso de trabajo colectivo, estudio de nuevos métodos de composición y una clara idea de la independencia como elemento crucial en el trabajo artístico”. 2

Esta postura, la de un radicalismo político que debe ir de la mano de una música igualmente subversiva, aparta a Henry Cow de los grupos progresivos del momento (Yes, Genesis, Emerson, Lake & Palmer, Mike Oldfield, etc). Encuentran eco en exponentes igual de aventurados que ellos (AMM, Spontaneous Music Ensamble, Derek Bailey, Evan Parker, Mike Westbrook), pero cuya base de público es igualmente escasa.

A partir de 1975 viajan con frecuencia por Europa continental y lo hacen como cuarteto dados los cambios que se han dado en su interior (la alineación era en ese momento de Fred Frith, Chris Cutler, Tim Hodkingson y Lindsay Cooper): “Virtualmente se autoexilian y encuentran mayor respetabilidad y conciertos en Europa, donde se encuentran con un puñado de otros grupos que, como ellos, viven fuera del circuito comercial del rock y que no imitaban los estilos populares británicos o norteamericanos: los franceses de Etron Fou Leloublan, los italianos de Stormy Six, los suecos de Samla Mammas Manna y los Belgas de Univers Zero. Un movimiento comienza a consolidarse alrededor de esta quinteta de grupos progresivos”. 3

Estilísticamente no hay punto de contacto entre estos cinco grupos.  Stormy Six, se forma a mediados de los sesenta y su música abreva de los sonidos populares de su país natal y su lírica está permeada por una postura política de izquierda muy definida que los lleva a fundar diez años después la cooperativa L’Orchestra. En 1977, Umberto Fiori, uno de sus integrantes, señaló:

“Nuestra música no se considera realmente música, por eso la llamamos maccheronica que significa ‘ni carne ni pescado’; no es música clásica aunque con algunos aspectos teóricos de ésta, y no es música folk, aunque guarda algunos aspectos sociales”.4

Univers Zero, por su parte, recurre a instrumentos más cercanos a la música de concierto que al rock. Desde un primer momento se revelan como adeptos a la oscuridad y si bien nacieron bajo la férula de la Escuela de Canterbury, cuando dieron a conocer su primera grabación, originalmente un álbum epónimo y más tarde conocido como 1313 (1977), practicaban una fusión entre el rock y la música de cámara.

Los suecos de Samla Mammas Manna —en el camino trocaran la s por una z: Zamla Mammaz Manna— en sus comienzos son una agrupación de rock progresivo con tintes de folk, pero a mediados de los setenta, y bajo la influencia de Henry Cow, mantendrán el toque folk, pero se acercarán más y más a la improvisación: “Esto, combinado, con muchos trabajos, nos hizo repetir una parte limitada de nuestra música una y otra vez, dejándonos con un sentimiento de insatisfacción. De cualquier manera, fuera de esos problemas, la presente situación ha  crecido. El resultado concreto es que la improvisación ha tomado la máxima prioridad”.5

Etron Fou Leloublan se manifestó como un combo libérrimo, integrante de un colectivo llamado Dupont et ses fantomes, herederos del Captain Beefheart, adictos al jazz y dotados de un gran sentido del humor. Una traducción aproximada de su nombre es “mierda loca” y su música es absolutamente irreverente, con una fuerte apuesta por la espontaneidad y lo auténtico: “Hemos escogido la autenticidad en detrimento de la estética. La autenticidad es una suma de la información actualmente experimentada por el individuo. Esta es nuestra definición de la belleza. La estética es una suma arbitraria de reglas (o juicios) que obedecen a los intereses de los partidos (tradicionalistas, marginados, católicos). Esta es nuestra definición de represión”.6

CINCO GRUPOS DE ROCK QUE LAS COMPAÑÍAS DISQUERAS NO QUIEREN QUE ESCUCHES

Las continuas giras, las dificultades y la cooperación como herramienta para la superación de éstas, llevan a Nick Hobbs, tour manager de Henry Cow, a arrendar el Drury Lane Theatre de Londres para un concierto en cuyo cartel aparecen los grupos atrás mencionados bajo el logo de Rock en Oposición. El concierto tiene lugar el 12 de marzo de 1978, asisten 450 personas, el fracaso comercial es estrepitoso, pero los logros artísticos se percibirán en los años venideros.

Un folleto titulado “Cinco grupos de rock que las compañías disqueras no quieren que escuches”, escrito por Chris Cutler, baterista de Henry Cow e ideólogo del “movimiento”, se entregó al público. En él se leía: “Con la organización internacional de la industria musical (cada vez más preocupada por el dinero y no por la cultura), la organización internacional, la socialización del conocimiento, las fuentes y contactos entre los músicos de rock ‘anticomerciales’ eran inevitables. RIO finalmente cohesionó los lazos, comenzando con este festival […] Todos perderemos un poco esta vez, pero lo crucial es que este evento ha ocurrido y hace posibles futuros conciertos. Hay mucho en marcha por todos lados y este es solo un pequeño fragmento”.7

Casi un año después del fallido —comercialmente— experimento, el grupo de los cinco se reunió en los estudios Sunrise, en Kirchberg, Suiza. Se propuso hacer un nuevo festival en Milán, Italia, en abril de 1979, pero ninguno de los cinco logró reconciliar sus profundas diferencias acerca de cómo la música y su causa debería proceder. Dos años después, RIO se disolvió, pero antes se unieron tres bandas más: Art Bears (un desprendimiento de Henry Cow, que a la larga no pudo reunirse nuevamente), Art Zoyd y los belgas de Aksak Maboul, proyecto personal de Marc Hollander, de corta existencia que, adelantándose a su tiempo, incorporó música del tercer mundo y las mezcló con detalles de experimentación y vanguardia, melodías de sonido armonioso y con suficiente espacio para la improvisación.

RIO no sobrevivió como colectivo, pero permaneció como una manera de definir una serie de experiencias musicales difíciles de englobar bajo los cartabones tradicionales. Más que un sonido, RIO permite identificar una actitud ante la música y de la cual puede esperarse una amplitud de miradas. En él cabe música de concierto, de cámara, electrónica, rock, jazz, improvisación, experimentación y si bien esto no precisa en absoluta nada, una vez que se le escucha, una vez que uno ha asimilado a los fundadores, podrá uno percatarse de su huella, de su legado, porque RIO es la búsqueda de un sonido individual, el establecimiento de una marca propia, de una signatura única.

44 AÑOS ½

Art Zoyd toma el escenario. Si los juzgamos con los estándares tradicionales del rock, allí no existe nada de ello. Es un concierto visualmente dominado por la sobriedad. No hay vestimentas atractivas, ni escenografía alguna; tampoco un espectacular juego de luces. Pero es un concierto especial, porque en él llevan a cabo un repaso de los más emblemático de su repertorio y por que la noche se encuentra dominada por el futuro, incluso cuando el set abre con composiciones escritas hace cuatro décadas.

Cierto, si esa música oscura, densa, casi aterradora  con la cual inicia el grupo la noche —que para la  ocasión cuenta con algunos de los integrantes originales, más invitados— es difícil de asimilar y lo es aún más encontrarle la dosis de rock, lo que tocan conforme se acercan al final de la jornada es igualmente complejo y en ello tampoco aflora el rock como tradicionalmente se le conoce. Vamos, ni siquiera su espíritu se insinúa; sin embargo, lo palpable allí es una evolución, una continua búsqueda.

Casi todos los exponentes originales de RIO murieron —Stormy Six grabó en 2013 un nuevo disco—, pero sus integrantes formaron nuevas agrupaciones y continuaron con la idea original, algunos de ellos emigraron y contagiaron otras escenas con esas ideas primigenias en donde la base es una continua y perpetua mescolanza de diversas fuentes sonoras, pero sobre la cual se erige la ambición de construir una voz propia, un lenguaje sonoro distintivo.

En ese proceso, cada vez han roto más con la idea de pertenencia a un género para construirse como entidades más universales y Art Zoyd es la agrupación por antonomasia. Ahora, luego de años de no quitar el dedo del renglón, la idea  ha evolucionado al Art Zoyd Studio, un centro de creación musical  para nuevos compositores cuya música luego habrá de interpretar el colectivo.

A manera de conclusión, citemos a Andrew Jones: “RIO habrá fracasado en encontrar una mayor audiencia, pero su influencia póstuma es innegable. Reveló que los ensambles progresivos eran por mucho los más abiertos a nuevas formas poliestilísticas y técnicas de grabación y de que existía un sentido compartido de que la música folk es un código importante de historia social y musical […] RIO habrá sido un noble fracaso, pero sin su sentido de comunidad y obstinada dedicación a una música que debe ir hacia adelante, musique actuelle no existiría”.8

Nota: Imposible mencionar a todos los implicados en este movimiento. Vayan aquí solo algunos nombres, antiguos y recientes: Lindsay Cooper, Lars Hollmer, Heiner Goebbels, Hamster Theatre, Calamito, Les 4 Guitaristes de l´Apocalypso Bar, Gestalt et Jive, Yugen, Chance: Risiko, Reve GeneraleIva Bittova, Jono el Grande, Guapo.


Referencias

[1] “Zoydian Manifiesto”, Eurock, vol. 2, núm. 6, en Cortés, David, Rock en Oposición,  El sonido de la revuelta.

[2] Ibid.

[3] Jones, Andrew, Plunderphonics, ‘Pataphysics + Pop Mechanics, An Introductiin to Musique Actuelle, p. 21.

[4] “Stormy Six”, Impetus, Núm. 9, en Cortés, David, Rock en Oposición,  El sonido de la revuelta.

[5] “Zamla Mammaz Manna”, Impetus, Núm. 9, en Cortés, David, Rock en Oposición,  El sonido de la revuelta.

[6] “Etron Fou Manifesto”, Eurock, vol. 2, núm. 6, en Cortés, David, Rock en Oposición,  El sonido de la revuelta.

[7] Rock in Opposition, folleto de presentación, en Cortés, David, Rock en Oposición,  El sonido de la revuelta.

[8] Jones, Andrew, Plunderphonics, ‘Pataphysics + Pop Mechanics, An Introductiin to.

Editor Yaconic

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