Por Diana Reséndiz / @diana_DejaVu

Fotos: Ocesa

¿Empezar? Cómo empezar hoy si todo empezó en octubre de 2015, cuando Foals canceló y los seguidores de la banda se preguntaron si regresarían o aplicarían la de The Who en 2007.

Desperté. El día pintaba demasiado bien. Vi cuatro arcoíris y al final de alguno mi tesoro era un concierto. Así fue. Foals cumplía su promesa. Por la noche rompería el Pepsi Center, con esa energía trepidante que el grupo de Oxford sabe recetar en sus conciertos.

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Llegué muy puntual y me di cuenta que llevaba el outfit correcto: gran parte del público vestía pantalón negro y botas Dr. Martens. Pero fallé en un accesorio, y es que prefiero los lentes de contacto sobre lo de armazón. Y muchos de los asistentes, miopes como yo, portaban lentes de pasta. No importaba la lluvia ni que sus parabrisas se mojaran.

Ya adentro pensé hidratarme. ¿Cerveza? ¡130 pesos! ¿Es artesanal? ¿Tiene poderes mágicos? Ni modo. A las 21:30 pm las luces se apagaron y se prendió el escenario. Entonces pequeñas lágrimas corrieron por los ojos de una masa que gritaba en éxtasis frente al quinteto: Yannis Philippakis, Jack Bevan, Jimmy Smith, Walter Gervers y Edwin Congreave estaban preparados.

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Abrieron con “Snake Oil”, pieza de su What Went Down. Y nadie paraba de brincar. Pero una vez que sonaron los primeros acordes de “My Number”, del Holy Fire, sentí una sustancia viscosa bajo mis pies: las chicas estaba muy prendidas. Con un “¡Muchas gracias México!” en español, Philippakis terminó por seducir a la masa, justo cuando el espíritu de la weed se quemaba a mi alrededor. Entonces sonaron “Blue Blood”, “Mountain At My Gates”, “Providence”, “Spanish Sahara” y aquello era un manjar.

Globos de colores cayeron sobre el público como lluvia en julio porque venía “Balloons”. La energía de los Foals es deliciosa a la vista. El manejo de los instrumentos: Bevan en la batería, Smith en la guitarra, Gervers en el bajo y Congreave como Dj. Luego de un pequeño silencio que antecedió a “A Knife In The Ocean”, Yannis preguntó: “Are you ready? Are you ready?”, y cuando pensé que el volumen de los gritos no podía ser más fuerte, acentuó: “¡¿Are you fucking ready?!” Entonces reventó “Inhaler” y mil gargantas sangraban; estaban a punto de cerrarse por completo, quedar obsoletas para siempre, debido al griterío.

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La cabeza me daba vueltas cuando comenzaron con “What Went Down”. ¡¡¡No puede ser!!! ¿¿¿Es neta??? Yannis va a bajar… Y sí, el vocalista se posó arriba de unos cuantos aferrados que sortearon empujones, pisotones y charcos de sudor para acercarse a él.

La ultima y nos vamos. The Foals cerró con “Two  Steps, Twice”. Las luces se encendieron y el escenario se apagó después de eso. Pero nadie lo había digerido aún. La espera había valido la pena. Foals, la noche fue suya y nos la regalaron, llena de visuales y orgasmos auditivos.

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Editor Yaconic

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