Por Yair Hernández / @yairaudio

El 5 de mayo de 2007, durante la octava edición del Festival Vive Latino, Austin TV lanzó un disco titulado Fontana Bella.

La inmediata aceptación de este material logró encumbrar al grupo capitalino como un gran referente del post rock nacional, pues el enfoque conceptual resultó novedoso dentro del panorama musical del país.

austin tv

La experiencia Fontana Bella no se limitaba a sus 9 temas, sino que se ampliaba con la historia de Mario Lupo (que venía incluida en el booklet a manera de diario) y el acto en vivo lleno de energía, disfraces y escenografía. Un combo audiovisual.

Por eso, una década después de la salida de este larga duración —que también significó la muerte de los conejos y la aparición de los hombres hoja— es necesario recordar con algunos de los integrantes (Rata, Chavo y Xnayer) y algunos personas cercanas (Chato, que dejó la banda un año después que salió el disco, y John Villicaña, quién posteriormente trabajó con Austin desde la disquera Terrícolas Imbéciles) detalles que nos regresen al universo Austin TV.

RATA (RODRIGO CARRILLO)

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando te mencionan Fontana Bella?

Bosque y Avándaro.

¿Alguna recuerdo que revivas con frecuencia del periodo de grabación del disco?

Nuestro primer acercamiento a los preamps neve.

¿Cuándo fue la última vez que lo escuchaste en su totalidad? ¿Qué sentiste regresar a lo que ejecutabas hace 10 años?

En diciembre del año pasado se lo enseñé a una persona con la que trabajo. Me emocionó el sonido y pensar en mi primera visita a Nueva York, ciudad donde mezclamos el disco.

¿Hay algún tema con el que te hayas identificado o hayas disfrutado más tocar en vivo?

Siempre me gustó tocar “Ana no te falle.B”. Me gusta todo de esa pieza

¿Musical y conceptualmente crees que este disco sentó un precedente para la movida postrock nacional?

No lo sé realmente, lo que sí sé es que es un disco especial, diferente. Para mí es un disco integral, espero que trascienda en el tiempo.

¿Has tenido la oportunidad de volver a visitar Avándaro?

Sí, volvimos varias veces. ¡Es increíble!  Ojalá algún día pueda vivir ahí. Siempre está lleno de recuerdos y me siento como en casa. Al final, entre Fontana Bella y Caballeros del Albedrío (2011), estuvimos ahí más de medio año.

¿Volveremos a tener noticias de Mario Lupo?

Sí, nos gustaría verlo en acetato. Ojalá pronto todo se acomode para que eso suceda.

CHAVO (MARIO SÁNCHEZ)

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando te mencionan Fontana Bella?

Buenos Momentos. Lo mejor que he hecho hasta el momento.

 ¿Cuál fue la primera canción que compusieron para el disco?

No recuerdo, la verdad, pero una de las más emblemáticas es “Marduk”.

¿Qué sientes cada que vuelves a escuchar un tema de Fontana Bella?

Siento que el tiempo regresa. Es increíble saber que este disco cumple 10 años, jamás imaginé que sería un disco tan importante para nosotros.

¿Extrañas algo de tu vida hace 10 años?

Pues solo extraño los diez años menos pero fuera de eso todo bien. Extraño tocar, eso sí.

¿Alguna anécdota en particular que recuerdes de la experiencia en Avándaro?

Quizá algo de lo más peculiar de esos días fue vivir en el bosque, despertar sin un despertador y dormirme cuando la noche caía. Extraño esos días sin tiempo con mis mejores amigos.

¿Qué fue de todos los disfraces que acompañaron sus presentaciones?

Están en cajas guardados, son nuestro pequeño tesoro.

¿Algún día te gustaría volver a Avándaro con el resto de la banda?

¡Claro! Hemos regresado varias veces pero sería genial regresar a hacer un disco.

 “Tu cara no importa, importas tú”, ¿sigues aplicando este  mantra en  tu vida? ¿De qué forma?

Obvio, esto es una regla de vida. Lo sigo aplicando desde siempre, ¿cómo?, pues como debe ser, sin juzgar a la gente por su apariencia.

XNAYER (CHRISTIAN / TREVORE VALENSUELA)

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando te mencionan Fontana Bella?

Esa casa hermosa donde compusimos la primera parte del disco, un disco que tardaría bastante en salir por querer hacer algo más allá de lo que habíamos hecho nunca y de lo que estábamos acostumbrados a ver y oír.

¿Qué canción de este disco te llevó más tiempo grabar?

Probablemente la que me ponía más nervioso era “Nadie está aquí, no hay nadie aquí, nada hay aquí”, tenía que hacer una especie de solo en la parte de en medio y al final también había que contar en unos tiempos raros (este disco fue el primero en el que hicimos temas en quebrados rítmicos distintos al 4/4).

La forma de grabar de Meme era que hiciéramos muchas tomas sin parar, aunque nos equivocáramos, para no detener la fluidez y ya él escogía la mejor toma o lo mejor de un par de tomas, entonces en verdad no recuerdo que alguna me tardara más tiempo de grabar que otra.

¿Cómo fue la dinámica al componer las canciones para el disco? ¿Cómo integraba cada quién sus ideas?

Para empezar nos recluirnos en una casa que nos prestaron en Avándaro, estuvimos como 2 meses ahí. Nos levantábamos a cierta hora, desayunábamos y empezábamos a tocar. La dinámica de composición la mayoría de las veces era estar todos juntos y empezar a hacer cosas, uno siguiendo al otro, aportando y estructurando la canción poco a poco entre todos.

A veces algunos llegaban con algún riff, sobre todo eran para los inicios de las canciones. Ya de ahí nos seguíamos todos. De pronto Chavo llegó con los acordes de las primeras partes de “Marduk” y “Shiva”, o yo con los de “Voló al cielo” y “El secreto de las luciérnagas”.

Después hubo una segunda parte de la composición que hicimos la Ciudad de México. Compusimos unos temas nuevos y a los otros les dimos una pintada y barnizada, agregamos cambios de tonalidades y quebrados rítmicos distintos.

¿Cómo era un día de convivencia durante su retiro en Avándaro?

En la mañana podíamos leer un poco, dibujar e ir al mercado a comprar víveres. Después teníamos cierta hora para desayunar (nos turnábamos y ciertos días les tocaba a algunos hacer el desayuno, a otros lavar los platos, a otros lavar el baño, etc.), nos poníamos a tocar, comíamos y después a componer de nuevo. En esos tiempos éramos muy rigurosos con los horarios y comprometidos musicalmente.

No había alcohol o “drogas” antes o durante la composición. En la tarde/noche salíamos a caminar en el bosque, a grabar grillos, dibujábamos, veíamos películas en VHS, íbamos a bailar a la discoteca del pueblo (llamada Shiva), hacíamos concursos de rap y a veces nos visitaban amigos: Hummersqueal nos visitó un fin de semana y fue muy divertido.

A la par de Marcos Castro —por lo que viene en los créditos del disco— también te inmiscuiste en la parte de diseño-arte ¿Cuánto tiempo les tomó llegar a la idea final del arte?

Marcos Castro hizo las increíbles ilustraciones que acompañan todo el diario de Mario Lupo. Él iba a la casa Austin y se ponía dibujar mientras nosotros escribíamos el diario de Mario Lupo. Hicimos eso muchos días, probablemente un mes. Ya teniendo las ilustraciones hice el diseño gráfico; armé todo lo que escribimos del diario, las ilustraciones de Marcos, hice las cartas de María de Paz, de Mario Lupo, de Bruno, el diseño de todo libro/disco.

Fue también bastante tiempo, probablemente 1 o 2 semanas. Y por último, en la maquiladora, estuvimos un día completo hasta muy tarde para lograr que la encuadernación quedara como debía ser.

Unos 2 meses muy intensos pero todo lo íbamos trabajando a la par. Recuerdo que, mientras acababan de grabar algunos instrumentos en el estudio, yo llevaba mi computadora y pasé  días vectorizando la ilustración de Marcos para la portada.

De todos los disfraces que llegaron a usar durante la etapa de Fontana ¿Tenias algún favorito?

El de los hombres hoja creo que es el que recuerdo con más cariño y que veo que envejece bien. El de pasto que más bien parecía de aliens me parecía muy divertido. Algunos otros me arrepiento de haberlos diseñado, uno sobre todo, pero soy feliz de que me hayan confiado hacer esa tarea.

¿Cuándo fue la última vez que tocaste en cualquier instrumento alguna canción de Austin TV?

Pues hace un par de días, justo que se recordaba el Fontana Bella, toqué “Voló al cielo” en la guitarra.

Durante la presentación en el Vive Latino de 2007 tuviste la oportunidad de matar al conejo, a mi entender esto significó el fin de una etapa ¿Qué sentiste al hacerlo?

Sí, exactamente era simbolizar que la etapa del conejo (que duró bastante) había llegado a su fin. Fue una experiencia muy liberadora, siempre me gustaba hacer cosas como esa con Austin. También varias veces mi tarola fue víctima de mis agresiones.

¿Qué extrañas de Austin TV?

Ese compromiso con la banda, con la música y con tus amigos. Es algo que antes de Austin pensé que no existía y qué después de Austin pensé que podría encontrarlo fácilmente pero no es así. Y tocar en vivo, era lo que más disfrutaba.

JOHN VILLICAÑA (EX LABEL MANAGER DE TERRÍCOLAS IMBÉCILES)

¿Cómo empezaste a trabajar con Austin TV?

Cuando entraron a trabajar a Terrícolas Imbéciles, Austin TV aún estaba promocionando Fontana Bella. En ese entonces éramos un equipo integral de 3 label managers que hacíamos todo.

¿Cuál fue tu primera impresión respecto al sonido y concepto visual del grupo?

Conocí a Austin Tv por ahí del 2003-2004 y me voló la cabeza una banda local con tanta personalidad, con integrantes con un pasado en el punk, que adaptaban el DIY en un proyecto instrumental. Fue un amor a primera vista/escucha.

¿Consideras Fontana Bella cómo un disco que marcó un antes y después dentro del panorama musical alternativo en México?

Fontana Bella fue un disco que catapultó a Austin TV, con el respaldo de Balbi y Terrícolas. Este disco fue de los primeros álbumes independientes en el país en esta generación de bandas que fueron realmente exitosas y que lograron tener los estándares de trabajo y disciplina de una transnacional. Antes habían existido chispazos sueltos pero eran principalmente golpes de suerte.

Este trabajo duro hizo que Fontana Bella no solo fuera un disco de culto en México, llegó a países como Colombia, Estados Unidos y España, dónde Austin fue de gira. Sin duda es uno de los discos más épicos en la música latinoamericana de la década pasada.

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste el disco en su totalidad?

Hace unas semanas me mudé de casa y me lo encontré, decidí tomar una pausa y escucharlo de principio a fin, me ayudó a meditar y a tomar un break en la chinga de la mudanza.

¿Extrañas a la banda?

Más que extrañarla siento nostalgia por los tiempos que viví mientras estuvo en activo.

¿Aún frecuentas a algunos de ellos?

Frecuento a Chavo, porque además de ser un buen amigo, me pidió que le ayudara en algunas cosas dentro de industrias WIO, lo que me hace colaborar con él por temporadas. A Chato (quien fue parte de la grabación de Fontana pero no de la gira) también lo frecuento porque es mi proveedor de merch. A Rata y Xnayer me los encuentro muy seguido en fiesta, conciertos o eventos.

De Totore tiene mucho que no sé nada y obvio Chio vive del otro lado del mundo.

¿Alguna anécdota que tengas muy viva durante tu labor con Austin?

Mi labor cercana a Austin fue más durante Caballeros del Albedrío: ayudé en la parte de hacer medios y me tocó ser testigo del proceso de gestión, presentación y giras. Pero mi momento más grande fue estar en backstage muriendo de emoción pero sintiendo un nudo en las tripas en el show de los 10 años de La última noche del mundo (2013), donde el crew sabía que era el último show de la banda de ese momento o al menos como los conocíamos.

Debo confesar que se me salió más de una lágrima con la dualidad de la emoción del show, la tristeza y saudade que provocaba esa carga sentimental por una de mis bandas favoritas, de mi país y con la que crecí.

 

CHATO (INTEGRANTE HASTA 2008)

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando te mencionan Fontana Bella?

El recuerdo de 5 personas, 5 corazones y 5 grandes amigos casi hermanos haciendo lo que les gustaba, exigiéndose al máximo, estirando todo lo que estaba a su alcance. Me viene a la mente la casa, lo que vivimos allí, cada una de las composiciones, los momentos en las noches que eran medio raros-fuertes.

Y, sobre todo, la única experiencia de haber estado en una casa poco más de un mes los 5; no puedo decir que encerrados porque salíamos al bosque o al pueblo, pero una grata experiencia de convivencia y los resultados en el día a día con canciones que tenían otro mood, otra esencia y otra inspiración.

¿Por qué decidieron titular así el disco?

Porque la calle dónde estábamos componiendo se llamaba así, Fontana Bella, entonces nos llamó la atención el nombre y todo lo que podía englobar debido a lo que nos marcó. Creímos que era el nombre indicado y a todos nos gustó mucho.

¿Recuerdas a las bandas o artistas que te influenciaron y mantenías escuchando durante su creación?

En ese entonces escuchaba mucho Jimmy Eat World, The Rapture, Blood Brothers y Sonic Youth. Locales siempre nos gustaron mucho e influenciaron Sad Breakfast, Ducto y Hummersqueal.

¿Tienes algún tema favorito?

Me gusta mucho “Marduk” por la esencia que tiene, los matices, dinámica y fuerza. Siento que transgrede demasiado por los momentos a los que te lleva; tranquilidad y de repente tiene una subida, una explosión. Me encanta el nombre de esa canción por lo que significa: Marduk, para ciertas culturas, es el espacio que hay entre la vida y la muerte, cómo un limbo.

Aunque en la edición especial del disco viene un tema que dura más de 20 minutos que se llama “En el bosque nunca hay silencio”. Esa canción nunca la pudimos tocar en vivo pero la ensayábamos. Creo que esa pieza engloba todo el disco, lo que vivimos y también tiene una esencia, matices y alma que la hace de mis favoritas.

¿Cuál crees que es la importancia histórica de este disco en el panorama musical nacional?

Es un poco complicado de contestar ya que  no soy crítico de rock ni gente de medios. Para nosotros fue muy importante este disco por lo que nos dio, la forma en que se grabó, la experiencia con Meme y poder grabar en vivo los 5.

Plasmó mucho de lo que los otros discos de Austin carecían; fue otro proceso de grabación, hubo un productor, la forma en que se compuso fue totalmente diferente, una experiencia que nunca antes habíamos tenido y que nos llevó a explorar, a conocernos, a darle esa energía.

Ciertos amigos de la industria de la música nos decían: “Austin en vivo es otra cosa que los discos, porque en vivo la banda tiene mucha energía y sentimiento”. No habíamos plasmado eso en un disco y a mi parecer Fontana Bella tiene eso, esa esencia de fortaleza o de sentimientos.

Para mí es lo trascendente que tiene este disco en nuestra carrera cómo banda y cómo músicos, mas allá de ponerlo cómo un disco muy importante en la historia de este país. Eso le corresponde a la gente que se dedica a hacer esas críticas, a desmenuzar los discos.

¿Has vuelto a visitar Avándaro?

No he tenido la oportunidad de regresar y sí me encantaría. Creo que me daría mucho sentimiento por los recuerdos, además de que es un lugar maravilloso dónde se respira bosque.

¿Y tenido acercamiento con algún integrante de la banda?

Estuve con Chavo, en diciembre, en su cumpleaños que festejó en el Foro Indie Rocks!. De vez en cuando ahí nos saludamos, platicamos. La relación es cordial, respetuosa.

A Christian y Rata les hago el merch de las bandas que tienen. También a Rata lo vi en el cumpleaños de Chavo, platicamos un ratote en el Vive Latino y chido, todo bien.

Con Christian nos escribimos de vez en cuando,  me gusta mucho su banda: Dolores de Huevos. Me declaro fan, creo que son grandes músicos y les tengo mucho cariño. Cuando llegan a tocar y tengo la oportunidad de verlos siempre le hago comentarios a Christian. Por ejemplo, en el Vive Latino sonaron increíble y le escribí: “Felicidades, tienes una gran banda, sonaron increíble. El momento en que salió el trio estuvo verguísima”.

Con Chio… pues no vive aquí en México y no tengo tanto contacto. La última vez que la vi fue precisamente en el cumpleaños de Chavo y platicamos poco, pero sí platicamos.

A mí me da gusto que la relación sea así, cordial y de respeto, porque al final fuimos grandes amigos, no sé si tenga que ser como era antes. Ahora somos adultos, somos más grandes y cada quien tiene sus proyectos de vida, sus objetivos y sus metas. Pero me da gusto verlos. Y si regresan con la banda a mí me dará gusto que vuelvan a tocar porque es una gran banda. Ojalá que vuelvan, se lo merecen.

¿Actualmente mantienes algún proyecto musical?

Mi relación actual con la música es de contacto con un montón de músicos cómo Café Tacvba, Natalia LaFourcade, Enjambre, Odisseo, los Viejos, ya que maquilo su merch.

Como músico estoy un tanto inactivo. De repente me reúno con un amigo y jameo, pero nada como el afán de hacer una banda. La verdad es que llevo una vida laboral bastante activa que me absorbe demasiado. No me he dado ese tiempo para poder hacer  música.

Lo último que hice fue con Sistemas Vocales, posteriormente en management de Vicente Gayo y luego unas cosas con Descartes a Kant. Si puedo volver a tocar va  a ser en una proyección de un perfil muy bajo, que me satisfaga y que, con quien toque, nos mantenga entretenidos. Que sea por el gusto de tocar entre amigos.

Editor Yaconic

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