“Foxter” es un furry desde 2010. Quizá no sepas qué es un “furry” o maybe los conoces debido al exceso de trolleo del que son víctimas en el interné, el cual, por alguna bizarra razón, es abanderado por Shrek; cuestión que algunos foros afirman se debe a que furro rima con burro (uno de los alter egos de Eugenio Derbez y personaje de las películas del ogro).

Un furry es básicamente, según Joe Strike, autor del libro Furry Nation: The true story of America’s most misunderstood subculture:

-Un fanático de personajes animales antropomórficos.

-Un ser ficticio o imaginario que combina la apariencia, características y habilidades animales y humanas, sin importar su origen: mitología, entretenimiento, publicidad, libros infantiles o literatura para adultos.

Para Foxter, al igual que algunos miembros de la comunidad con los que tuve la oportunidad de ir a un Starbucks a echar desmadre, se furro es “el identificarse con un animal y sus características de manera muy personal e interna, expresar otra forma de ser y una personalidad que no se le muestra a los demás. Una forma de conectarse consigo mismo”.

Me explicaron que se creé que esta comunidad nació en los años setentas. “Se tiene documentado que existían convenciones de comics y cosas por el estilo en las que había individuos a los que se referían como ‘funny animals’, fanáticos de los animales antropomorfos, los antecesores del furry. En los ochentas comenzó a generarse una base de fans lo suficientemente grande y se hizo la primera convención bajo el nombre de ‘furry´”.

Inclusive, existe una leyenda urbana que adjudica su nacimiento a los animadores de Disney, quienes se disfrazaban del Mickey y el Donald. Aunque Strike afirma que el bisne es ancestral: para él, el registro más antiguo es el del “hombre león”, una pintura rupestre de 40 mil años de antigüedad encontrada en una cueva alemana que retrata una figura humana con una cabeza leonezca.

Volviendo al convulso presente, todos los furros poseen una fursona, la cual Foxter define como “una versión mejorada de tu persona” que puede tener o no características físicas fantásticas como cuernos o alas, que se ven reflejadas en el fursuit, el disfraz por el que seguramente los has correteado para tomarte una selfie con ellos. “Ésta puede estar basada en el carácter de uno mismo, o ser inventada totalmente, son las cualidades que definen tu personaje, y hay quienes crean la historia de su fursona desde que este nace”.

Noctis, Metal Puppywolf y Alph, furros con los que platiqué, describen al fursuit como el vehículo para expresar físicamente cómo eres realmente: “te deja hacer lo que nunca has hecho y que no te atreverías a hacer en la vida real; es una extensión de tu ser, aunque muchos lo usan como una conversión total de su persona: si es muy tímido, al vestirlo se transforma en extrovertido”.

En 2012 Foxter se convirtió en un maker luego de asistir a su primera reunión: un sastre que fabrica los fursuits por encargo. “Empecé con un traje de leopardo que armé inspirándome en lo tutoriales que veía en internet. Cuando los demás lo vieron comenzaron a lloverme pedidos”.

Los hace en un pequeño departamentamento en la frontera de Santa Fe y Huixquilucan. Kilos de peluche, espuma y decenas de cabezas caricaturescas en proceso o concluidas comparten el espacio con un monumento a los sistemas de sonido caseros construido, por el mismo Foxter, sólo con piezas y aparatos, obviamente descompuestos, adquiridos en las chácharas.

Este que traigo ha aguantado mucho por la forma en que lo hice; me lo llevo a toquines de ska y me meto al slam con él, me bañan de chela o me dan de a tirones pero no le pasa nada”, comenta.

Y ¿Cómo son vistos los furrys por el ciudadano promedio? A Foxter no le ha ido mal: “tres veces me ha agarrado la policía por andar con el fursuit, me han dicho que de dónde vengo de robar y cosas así, aunque tras explicarles cómo está la cosa me han dejado ir, no sin antes tomarse la foto. Y también en la calle la gente me para fotografiarse conmigo… es muy cagado”.

No obstante, en México todavía son vistos de una forma “interesante pero etstraña”: furros narran que son considerados infantiles por el hecho de disfrazarse de un animal nomás porque sí. “Existe incertidumbre respecto al qué dirá la gente, porque por lo general no tienen conocimiento a detalle de lo que implica ser furry, y la mala información hace que piensen que somos unos pervertidos o que tenemos que ver con porno, lo cual nada tiene que ver con ser furry”.

Aquello lo pude comprobar: una reunión furra es como cualquier otra congregación valedorística, pero con de a madres de pelos de colores. Si tienes la suerte de toparte con una furmeet cuando vayas en la calle o donde sea, lo más seguro es que se pongan a cotorrear contigo y te la pases chido, seas furro o no. Es una como, en palabras de Foxter, “si te pusieras una peda de peluche”.

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