El Vive Latino 2018 tendrá como acto especial a la banda virtual Gorillaz

La vida moderna es una basura. No es un pensamiento posmoderno, tampoco nihilista. La humanidad enfrenta lo que alguna vez Nietzsche advirtió para los dos siglos venideros: la negación de la vida, no la afirmación de ella. La fe ciega en la ciencia inmutable y la tecnología que tiene todas las respuestas ha transformado al humano en un ser liberado de ataduras divinas en constante búsqueda de historias que lo salven del aburrimiento, estableciendo una civilización incomunicada que prefiere observar antes que actuar.

Dios ha muerto. Y con él la trascendencia y los preceptos de lo universal; pero no es para echarse a llorar. Los viejos ídolos han caído, están moribundos. El humano se topa con la oportunidad inmejorable de generar su propio valor en un mundo alterable y congruente a sus necesidades. Del humano para el humano, no en busca de una promesa impasible, sino más allá del bien o del mal, consciente de su poder generador y destructor.

El vacío existencial, la decadencia de la vida, lo ridículo de la modernidad y las malas decisiones de los poderosos son temas recurrentes en el trabajo de Damon Albarn, mente detrás de Gorillaz. Ya en su disco en solitario, Everyday Robots (2014), Damon nos deja ver su inquietud por la alienación humana, su temor sobre la rutina robótica que domina la actitud del ser, la trampa que impone la tecnología ante el alma. Aboga por desconectarnos del sistema para ser un poco más humanos.

Damon Albarn

En una entrevista para el periódico argentino La Nación, Damon reafirma esa preocupación, que capta en las formas de interacción de las personas con su entorno. “La gente ya no mira más a los ojos, sino que constantemente mira hacia abajo en estos días, sea para leer los mensajes o lo que sea. No se levanta la vista muy a menudo en la ciudad, todos parecen estar pendientes de sus teléfonos. En las calles, en los aviones, en el metro, en el supermercado… todos miran hacia abajo”. No debe extrañarnos: en 2020 habrá más personas con celular que con agua potable y electricidad, llegando a más de cinco millones de dispositivos móviles. O sea, más del 70% de la población mundial usará uno, convirtiendo el uso del teléfono inteligente en una necesidad de primer orden.

Dan Abnormal & Hewll

Comencemos por el inicio. Gorillaz fue el resultado del hartazgo del éxito mediático de Blur, banda estandarte de la música británica de los noventa. Damon no solo estaba hasta la madre de la frivolidad que lo rodeaba, sino de la olla de presión que significaba, para un músico hiperactivo, haber hecho lo mismo durante diez años.

Verano de 1998. Ha finalizado el último gran movimiento musical del milenio, el menospreciado Britpop, que dio lugar e identidad a cientos de bandas en toda Gran Bretaña. Damon deja atrás su vida con Justine Frischmann en Notting Hill y se muda a un edificio en Westbourne Grove con el ilustrador de la violenta Tank Girl, Jamie Hewlett. Juntos crean Gorillaz como respuesta a lo que Jamie y Damon odian: la hipocresía en todas esas boybands prefabricadas para ganar dinero.

gorillaz musica

La idea de Gorillaz siempre fue publicar discos conceptuales anclados al hip hop, consecuencia del chip sonoro que Deltron 3030 implantó en Damon tras su colaboración en su disco debut en 1999. Deltron 3030, más que un súpergrupo de hip hop, es un proyecto colaborativo del cual Gorillaz toma su esencia. Lo valioso de Gorillaz no solo es su éxito mediático en todo el mundo, quizá superando a Blur. Damon ha logrado desprenderse de una arrogancia británica para convertirse en un ciudadano del mundo, comprendiendo la nueva paradoja del ser humano: “globalización”. Damon y Jamie lograron un lenguaje que supera la barrera de la narrativa occidental. Dándole voz a distintas formas de vida. Gorillaz, esa banda virtual, representa una forma diferente de hacer música, representa el inicio de un nuevo milenio.

Humanz y la magia de la hiperrealidad 

En esta época de incertidumbre la aspiración de la realidad ya no se ubica en la ficción. Nanotecnología, clonación, mecatrónica, genética, todo nos parece tan común, pero es un disparate. Como la expectativa que ha generado Humanz (2017), el más reciente disco de Gorillaz. Una historia de dibujos animados se convierte en el presente. Como la noche del ascenso de Donald Trump al poder en la Casa Blanca, Humanz es una fiesta entre amigos a ritmo de house en la que se discute la ambición, el poder, grandes negocios y el futuro de la humanidad, mientras el espectro de Jamie Principle se apoderada del alma de Damon Albarn.

Al parecer no somos conscientes de la época que atravesamos. El mundo como se conoce está mutando a la realidad virtual, impresiones 3D, inteligencia artificial, coches autónomos, comida molecular. Estamos a las puertas de lo que puede convertirse en el inicio del mayor salto tecnológico de la raza humana. En esa atmósfera se encuentran 2D, Murdoc, Russel y Noodle, nuestros chicos queridos de Gorillaz. Dibujos animados creados por Hewlett con la intención de satirizar la industria musical, el sistema en el que estamos encapsulados y el enorme deterioro ambiental planetario.

Humanz, quinto álbum de Gorillaz —producido por Remi Kabaka Jr. (hijo del percusionista nigeriano del mismo nombre) y Anthony Khan, conocido como The Twilite Tone—  es un cúmulo de sensaciones catastróficas para bailar en la fiesta de un día caótico. La barra libre, los vasos rojos, el hielo y uno que otro “dulce” son cortesía de la casa. La música la pone Damon, la decoración Jamie, los anfitriones son Noodle, 2D, Murdoc y Russel en su Spirit House, casa que usaron para grabar el vídeo de “Saturm Barz.

Como en toda pary, los invitados son los que hacen el ambiente. El de Humanz es muy negrezco, multirracial. Los primeros en arribar son los más chavos: Vince Staples, Danny Brown, D.R.A.M., Pusha T y Zebra Katz, todos con el hilo conductor del hip hop. La colombiana Kali Uchis, el jamaiquino Popcaan, Kelela y la líder de Savages, Jehnny Beth, llegan de la mano, los cuatro respetando en todo momento su estilo. La noche se pone seria, la gente grande toca la puerta. Saben que no hay que ser los primeros si no quieren ayudar a barrer. Entra triunfante la artista y supermodelo de origen jamaiquino Grace Jones, la acompañan Mavis Staples y Anthony Hamilton, leyendas del soul. De conductor designado viene Peven Everett. Ya entrando la madrugada para poner el dancefloor un vecino de Chicago y verdadero peso pesado, el productor adelantado a su época, Jamie Principle. Uno de los últimos en llegar es Benjamin Clementine, poeta de voz cavernosa con aderezo de Nina Simone, Léo Ferré y Jay Hawkins. Su música es tan mágica como su historia, hace unos años homeless en Camden Town, hoy invitado de lujo para Humanz.

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Siete años pasaron para que Gorillaz publicara material inédito, lo que ha generado enorme expectativa dentro de sus seguidores y en el mundo del entretenimiento. La industria musical siempre se ha mantenido pendiente del trabajo de  Albarn y Jamie Hewlett con Gorillaz, por lo que significa este proyecto para la innovación musical y visual. El regreso de la banda es acompañado por una fuerte narrativa transmedia para su lanzamiento en plataformas digitales. La experiencia tecnológica-social que significa Gorillaz se puede vivir a través de su app de realidad aumentada, la cual superpone elementos de sus vídeos con el entorno del usuario con ayuda de las cámaras de los smartphones.

Ser una banda virtual siempre ha sido parte del negocio. Lo han explotado mediante acciones de marketing digital, como la primera entrevista virtual transmitida en vivo desde YouTube. Para reforzar la estrategia también hay acciones BTL (below the line) como sus listening partys alrededor del mundo y la instalación de distintas casas temáticas en Ámsterdam, Nueva York y Berlín con el nombre de Spirit House. En su interior, estas muestran una réplica real de la casa de Gorillaz en Chicago, lugar donde se desarrolla el disco.

Una de las grandes virtudes de Gorillaz es la adaptación a su entorno. Damon Albarn como perfumista a la Jean-Baptiste Grenouille, destila la esencia de las colaboraciones para lograr un perfume contemporáneo. Sus discos pueden tomarse como una fonoteca de un momento o la mezcla del pasado con el presente.

Damon está consciente que es el momento de las parvadas, atrás quedaron los unilateralismos. Las colaboraciones han sido la razón de la existencia de Gorillaz, desde Shaun Ryder (Happy Mondays), Bobby Womack, Paul Simonon (The Clash), Lou Reed (The Velvet Underground), Mark E. Smith (The Fall) o Snoop Dogg, hasta Little Dragon, Soulwax y un sinfín de músicos afroamericanos. Cada uno ha ayudado a la creación del universo de esta banda animada, son parte fundamental de la visión de un Damon que solo sirve como catalizador de voluntades y realidades. Nos encontramos frente a música transhumana.

gorillaz banda

Con HumanzDamon deja atrás su protagonismo para rendirse a un propósito en común: mostrar al mundo que la tecnología es parte del humano, que a su vez debe apelar a su conciencia natural para obtener la mejor tajada de ella, no como un ente supremo equivalente a Dios. Su discurso es bien encaminado, Gorillaz usa todas las herramientas tecnológicas para expandir su mensaje, ¿qué mensaje? La conciencia de la raza humana en una etapa de transición.

En una charla con El País, Damon aboga por el transhumanismo, no como algo marcado, sino como la transformación de un futuro cercano. “Hacemos plástico, hemos conseguido fabricar piel como la nuestra… Nos volveremos mucho más resistentes, pero quizás menos humanos”. “Quizás entonces, cuando seamos menos humanos, la gente de otros planetas quiera venir a hablar con nosotros”.

gorillaz vive latino

Aquí te dejamos  Humanz para que que te prepares para el Vive Latino 2018, porque seguramente Damon y compañía tocarán muchas rolas de este nuevo material.

YACONIC

Adán Ramírez

Adán Ramírez

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