EL ARTE ES UNA POSICIÓN

Un proyecto gráfico —artístico— de contenido humano (social) sacude las conciencias. Calles y recovecos de la Ciudad de México son galería de las máximas vestidas de color: «No hay gente más fea que la pretende ser bonita»; «Libertad no se pide, se pelea»; «Si no escuchan nuestra voz, tendrán que acostumbrarse a leernos en sus muros». Son carteles. Logran su objetivo. «Hay un cuestionamiento». Es Gran OM (Omar Inzunza), artista mexicano que piensa que «falta involucrar más los procesos del arte en los procesos sociales». Es Propaganda y conciencia.

 

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Gran Om, foto Pedro Zamacona

Por Eduardo H.G. / @altermundos

De acuerdo con el poeta y artista madrileño Naimed Sayarba (curador de una de las exposiciones de Gran OM) la cartelería de Inzunza se inserta en un contexto: «Hay un “Animal Público” que a nivel mundial, está ávido por renovar su espíritu crítico, el cual camina hacia la búsqueda de un nuevo despertar de la conciencia, pero que como bien nos recuerda Slavoj Žižek, “uno de los grandes peligros que corren los manifestantes hoy en día es el de enamorarse de sí mismos”, por lo que ahora, como ayer y como con toda seguridad en el futuro de un posible mañana, se precisa fundamental una nueva pregunta por respuesta».

Y continúa: «Un nuevo punch, un izquierdazo certero sobre el rostro de la dictadura del pensamiento dominante y de cualquier tipo de nuevo dogma que nos haga creer estar del lado de los vencedores…». Todo ello mediante afiches. OM imagina, dibuja, imprime y el resultado es puesto allí, ante todos. El púber que se rehusaba a asistir a la escuela de iniciación artística después de sus clases en la secundaria —«Lo que quería hacer era jugar basquetbol con todos mis amigos y así»— piensa que hoy, ante todo, el arte es una posición que hay que asumir.

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En charla con Yaconic, Gran OM rememora que fue en 2004 cuando decidió, luego de trabajar en la producción audiovisual en el circuito comercial, «dejar todo y darme un rol por el país. Estuve así un año hasta que llegué a Chiapas, a San Cristóbal [de las Casas]. Allí me quedé dos años y medio, y me involucré más con las comunidades zapatistas. Antes lo veía a distancia, pero siempre tuve cerca estás ideas por mi hermana, que estudió filosofía y se clavó con el EZLN… llego a San Cristóbal y descubro un mundo en el que me siento cómodo en el sentido ideológico».

Sin embargo, la inflexión que llevaría a OM a producir gráfica y pegarla por todos lados vendría en 2006, luego de la represión policíaca al poblado mexiquense de San Salvador Atenco, problemática que plasmaría en su primer afiche. «Ni siquiera lo veía como un proyecto en ese entonces, era más bien como una necesidad y así sucedió. Saqué ese cartel y la gente reaccionó ante él. Me llamó la atención y con el tiempo empecé a involucrarme más con la gráfica. Sentí la necesidad de acercarme al dibujo desde la parte digital y empecé a producir más».

Desde entonces sus carteles han acompañado movimientos y protestas sociales como la defensa del desierto de Wirikuta, la autonomía en Cherán y la campaña por la libertad del profesor tzotzil Alberto Pathistán. Y no sólo: en Propaganda y conciencia (como llama a su serie de afiches más representativos) encontramos desde la reivindicación del uso de la bicicleta como alternativa económica y la protección de la naturaleza; a la música como arma; a la abstención ante las elecciones como un acto político, hasta dardos más finos que apuntan a las «buenas conciencias».

UNA CUESTIÓN HUMANA 

Izunza reconoce que, pese a que sus carteles adoptan ciertas causas o mensajes, él no está casado con ninguna ideología o causa política en específico ni mucho menos que su trabajo sea doctrinario, sino que «Tiene que ver con una cuestión más humanista, amorosa, y con mis intereses subjetivos. Tampoco pretendo ser calculador ni caerle bien a nadie. Tampoco ofender, creo que las posturas son válidas, pero si nos volviéramos más humanistas nos daríamos cuenta de ciertas tendencias que no benefician a otros. Va por ahí». 

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—¿Te consideras un artista con este trabajo?

Me considero un artista no por el trabajo gráfico en sí, sino porque creo que considerarse como tal es en sí una postura también. Es una postura social y política. Sí me considero artista por la gráfica, pero también por otras intervenciones… La sensibilidad artística está más allá de cierta técnica. Me da esta impresión: Si un cirujano se asumiera así mismo artista, habría una repercusión muchísimo más social. Creo que va más por ese sentido. No tengo una intención de hacer una carrera como artista. No veo al arte como un oficio sino como una idea ante la vida.

—¿Cuál es el sistema que utilizas para crear y difundir tus carteles?

No tengo un método definido porque no lo veo como una obligación de rutina, sino más bien, cuando hay la necesidad de expresar una idea o un evento en que pueda aportar, es cuando diseño. Imprimo y pago por fijar, porque tampoco estoy interesado en que me reconozcan como un artista urbano o de street art. Yo no puedo pegar mil pósters, aunque quisiera no puedo, pero me interesa la masificación del mensaje de propaganda. El cartel adquiere vida más allá de lo digital —lo cual va muy bien— pero me interesa la calle, donde te ve una ama de casa, un niño, un trabajador. Te ve todo el mundo y puede o no llamar la atención, pero allí está.

—¿Qué influencias tienes en tu gráfica y por qué utilizar el concepto Propaganda y conciencia.

Pues los grandes: [Manuel] Manila, [José Guadalupe] Posada y otros más recientes….también en un principio estaba muy influenciado por el constructivismo soviético, por toda esta etapa de la propaganda soviética y china, de las que, más que la ejecución técnica, tienen que ver con la profundidad del mensaje. ¿Por qué propaganda y conciencia? Es como un guiño en el sentido de lo que implica el cartel. Por lo regular es agitación y propaganda [estrategia política de difusión de mensajes] y digo: sí propaganda y sí agitar, pero desde el lado de la conciencia; es decir, no sólo manifestar ideas políticas sino también ideas espirituales, no en el sentido naif, sino humanas.

“SÍ UN ÁRBOL… PERO CON QUÉ”

En agosto de 2012, Gran OM realizó una exposición en el club Atlántico, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y el resultado fue, a decir de él mismo,sorprendente. Cuando el público llegó las paredes lucían vacías. Luego, mientras comenzaron a tocar algunos músicos, Izunza se puso en acción: con ayuda de los espectadores comenzó a pegar, cuadro a cuadro, sus carteles —esta vez con un tamaño de 2.5 o 3 metros—. «Lo que hice fue pensar en la exposición más allá, con la interacción de la gente…  la mantuve en el espacio, había narrativa en lo que estaba sucediendo. Estaban esperando qué se revelaba en el cartel mientras iba pegando cada pieza».

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La muestra lo llevó a su vez a una reflexión sobre la naturaleza de sus piezas, es decir, el cómo se insertaban en una galería o espacio cerrado cuando fueron concebidas para las calles, de ahí que la dinámica o realización fuera más allá del formato clásico y que mantuvieran su esencia. Sobre ello también reflexiona y sostiene que él no es un artista callejero o urbano: «No me considero así. Es interesante y lo disfruto. Me gusta ver esos procesos creativos y tengo muchos colegas con los que me he relacionado y los considero grandes artistas. Tienen una construcción conceptual de su proyecto que reconozco y está muy bien, pero alrededor están pasando muchas cosas y no podemos nada más pintar un “árbol güey”; o sea, sí un árbol… pero con qué».

Para Gran OM, todo lo que nos rodea es arte, de ahí la necesidad de caminar y respirar con esa actitud, la cual puede llevar a la transformación del individuo y su compromiso con el otro. «¿El arte sana? Por supuesto que lo hace: social, espiritualmente, colectivamente. El arte es la solución. Para mí básicamente es eso. Creo que nuestro compromiso es hacerle ver a todos los que nos rodean que tienen posibilidades artísticas. Todos. Gente que cree que esto es un oficio particular de los artistas: No. Tú tienes condiciones artistas y ejecútalas porque el arte te libera a ti y luego tiene una repercusión colectiva. El arte es una posición».

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