Quizás todas las sociedades merecen ser juzgadas por su basura. Vivimos actualmente en una sociedad permeada sistemáticamente por la información (a todos los niveles) y la seducción del consumo en donde la lógica del capital, para obtener lucro o plusvalía, produce infinidad de productos con una obsolescencia perfectamente programada que no sólo desecha mercancías (o restos de ellas) sino también personas.

Héctor Castillo Berthier
Sociólogo e investigador

Texto: Adán Ramírez
Foto: Pedro Zamacona

Tenemos millones de cosas más importantes en la cabeza que saber a dónde va la bolsa de papitas que nos devoramos. Sabemos que la basura va en el bote, una es orgánica y la otra no (es un movimiento mecánico). Después de un tiempo desaparece no sólo del bote pestilente sino de nuestra mente, de nuestras vidas. La situación es que aún no comprendemos que algún día regresará a cobrar venganza por nuestro olvido.

México se ubica en el décimo puesto entre los países más contaminados del planeta (antes están Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania, Reino Unido, entre otros). La problemática a resolver en el país es severa: de acuerdo al INEGI, la generación de residuos sólidos urbanos aumentó aproximadamente un 24 por ciento al pasar de 31 mil toneladas en 2001, a 39 mil en 2010.

La creación de conciencia depende en gran medida de los jóvenes. Bernardo Greenham pertenece a esa nueva generación que ha decidido dejar atrás la indiferencia para comenzar a trabajar en un proyecto útil para la sociedad, y de paso, ganar unos cuantos pesos. Este empresario mexicano, abogado de formación y ecologista de corazón, fundó hace tres años Basura Cero, empresa que se dedica a crear estrategias de sustentabilidad a través de las cuales sus clientes generan beneficios ambientales.

“Nosotros proponemos una estrategia que llamamos regenerativa de 360° en la que captamos residuos industriales y basura de los tiraderos. A través de un ciclo la transformamos en productos útiles que se reinsertan a la cadena de consumo y que a su vez son herramientas de comunicación que son muy efectivas para colaborar en la creación de una conciencia social. Al final somos un negocio, simplemente tenemos un propuesta distinta de hacer negocios: con responsabilidad”, afirma Bernardo.

En el Distrito Federal se concentra casi la octava parte de los residuos sólidos que se generan en todo el país. A últimas fechas, se ha presentado un incremento importante en la cantidad de desechos que se producen en la ciudad. Diario se generan 12, 513 toneladas de basura, lo que significa que cada habitante produce cerca de 1.43 kilos de basura diariamente.

La idea de formar Basura Cero surge de un concepto jurídico, debido a que la legislación en materia ambiental es cada vez más estricta. Los macrogeneradores de residuos cada día tienen mayor obligación de reinsertar toda esa basura que generan a su propia cadena de consumo. De esta forma Basura Cero se transformó en una herramienta para que las empresas puedan satisfacer esa necesidad y cumplir con esas normas.

Todos sabemos (aunque no siempre lo tenemos presente) que la basura no es basura, sino materia prima para otra industria. Al reciclar la mayoría de los plásticos se reutiliza un material que proviene de un recurso natural no renovable como el petróleo. Entonces para obtener plástico nuevo  necesitamos consumir más petróleo y, según las estadísticas a nivel  mundial, la humanidad ha fabricado suficiente para lo que nos resta de existencia.

Esta compañía principalmente capta desechos de difícil disposición (los que antes eran confinados o enterrados) y residuos industriales, o sea la merma que tienen las fábricas en la elaboración de su producto. Basura Cero propone recibir los residuos que genera la producción con la condición de estar ligado con un regreso a su cadena de consumo, transformado en algún producto que el cliente requiera. La otra parte que se capta es basura del tiradero local de Tepotzotlán, donde está la fábrica. Así generan mayor beneficio ambiental al no tener que transportar basura de un lado a otro.

Basura Cero se encarga de todo el proceso: desde el reciclaje del producto, la transformación y el diseño, hasta la fabricación, la reinserción y las herramientas de comunicación, para que quien consuma sus productos pueda comunicarle a su consumidor final el beneficio que está generando. De esta manera la compañía colabora con la creación de una conciencia ecológica.

green-business-1

Los productos se pueden encontrar en tiendas de autoservicio a precios muy competitivos. Los artículos son muy diversos, desde los económicos hasta los llamados High-End en diferentes líneas, como mobiliario, acabados arquitectónicos, láminas, muros, artículos de oficina y escuela, entre muchos otros  más. Uno de sus productos estrella es la llamada Banca Agua que para su creación requiere 302 botellas de un litro, 134 latas y otros 333 productos diferentes. En el caso de la Banca Muelle, que es más grande, se utilizan 2903 botellas, 1288 latas y 3193 objetos de otros residuos. “Es muy importante colaborar en sembrar esa semillita en cada persona que conoce un producto de Basura Cero para que se den cuenta que la basura puede ser transformada en algo útil, en algo que les gusta, en algo que les sirve, en algo que disfrutan” asegura Bernardo Greenham.

El país fortalece día a día la responsabilidad social a través de legislaciones un poco más profundas en materia ambiental. Ya existen términos en nuestra norma jurídica como los instrumentos económicos-ambientales, que son incentivos para todas aquellas personas o empresas que implementan productos o servicios de origen sustentable. Esos incentivos son un avance muy importante para que la sociedad no solamente vaya concientizándose, sino que también tenga una recompensa por hacerlo.

A pesar de los múltiples intentos que ha implementado el Gobierno del Distrito Federal a través de la Semarnat con su mentado Plan Verde, Basura Cero se mantiene de la industria privada. “Nuestro principal apoyo son las empresas que apuestan por nuestras estrategias” asegura Bernardo. “El Gobierno se ha acercado muchas veces en diferentes circunstancias, pero todavía no hemos colaborado con ellos porque no ha llegado el momento. Esto es por las condiciones con las que trabaja el Gobierno. Nosotros todavía no estamos listos para resistir un pago a un año y queremos esperar a estar bien consolidados para colaborar con cualquier autoridad que nos solicite” finaliza.

Desafortunadamente no importa cuántos planes y proyectos se tengan en mente si nosotros como sociedad no somos capaces de aceptar la responsabilidad que a cada quién le corresponde. Está claro que ya no basta con separar la basura, se requiere también reducir los desechos que generamos. Según los organismos ambientales, el límite recomendado de generación de residuos es de 800 gramos por día, los chilangos producimos casi el doble.

Reciclar es la manera en como todos deberíamos vivir y lo más seguro es que próximamente será obligatorio. Tú no vas a poder tomar la decisión si el producto es reciclado por que simplemente va a ser el único que existe, por que nuestro planeta así nos lo está pidiendo. Vamos a poner un ejemplo: cuando te bañas te tardas por lo menos 15 minutos ¿qué va a pasar cuando tengas que elegir si usas el agua para bañarte o para beber? Así es con todo lo demás, realmente vamos hacia allá. Por supuesto que se puede vivir del reciclaje y qué mejor que con unos billetes en la bolsa.

YACONIC

YACONIC

Previous post

JACK KEROUAC: MEX/ BEAT

Next post

¡LEVÁNTATE Y ANDA!