Por Abia Castillo /@abiaaaa

Fue por ahí de 1960 cuando Mick Jagger y Keith Richards se reencontraron en un tren de Londres. Se conocían desde niños —desde los 5 o 6 años— y dejaron de verse cuando Keith se mudó de casa. Años después, Keith reflexionó acerca de lo extraño que fue volverse a encontrar con Jagger justo en ese momento y en ese tren (Mick asistía a la London School of Economics, estaba muy seguro de que tendría un espléndido futuro como economista, y Keith estudiaba en la Escuela de Artes). Se reconocieron de inmediato a pesar de que tenían años de no verse. En esos tiempos era muy difícil conseguir música, cualquiera, pero sobre todo discos de blues. Y justo ahí, en el tren, Mick Jagger llevaba algunos bajo el brazo. Richards narra que ese día, él y Jagger pasaron la tarde bebiendo té y escuchando a Chuck Berry, Little Walter y Muddy Waters. Por eso, no es cursi ni exagerado decir que fue el blues —literalmente— el que unió a una de las bandas de rock más extraordinarias de todos los tiempos (y definitivamente la más longeva de todas): Los Rolling Stones.

Mick Jagger y Keith Richards

En la muy extensa entrevista que le concedió a la revista Rolling Stone en 1971, Keith Richards no sólo narra este reencuentro con Mick Jagger, sino que también explora la escena musical de Londres de principios de los 60, sus primeros gigs y la extraña personalidad de Brian Jones, a quien —confiesa— nunca pudo entender. Keith también se da su tiempo para hablar sobre las giras, Los Beatles, las drogas y de aquella noche en que escribió “(I Can’t Get No) Satisfaction” en un cuarto de hotel, un lugar de donde —afirma— surge la mejor escritura. Pero esto es el después.

The Rolling Stones The Rolling Stones

Como todos, Keith Richards tuvo un antes, y su primer contacto con la música es muy anterior a su exorbitante éxito con los Stones, a la simpatía por el diablo y a su colección personal de 350 guitarras. ¿Cómo descubrió el guitarrista de los Rolling Stones su vena musical? Editado por Malpaso —como parte de su colección infantil Malpasito— y escrito por el propio Keith, Gus y yo. La historia de mi primera guitarra (2014) narra el primer contacto de Richards con la música, cuando era apenas un niño; pero, sobre todo, el libro es un homenaje a la persona que lo introdujo a ese mundo fascinante y nuevo: su abuelo Gus, un hombre sencillo que se desempeñó como soldado, panadero y que dirigió una orquesta de baile en la década de los 30 —Gus tocaba el violín, el saxofón y la guitarra.

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Theodora y Keith Richards en Gus y yo

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Alguna vez Richards declaró a la revista inglesa NME que había inhalado las cenizas de su padre (en la entrevista, de 1971, habla de él de manera desinteresada y hasta despectiva); sin embargo, su abuelo parece ocupar un lugar especial en su memoria: Keith Richards está por cumplir 72 años y aun así, la narración de Gus y yo remite a la frescura de la niñez, al brillo de los grandes y primeros descubrimientos. Con descripciones breves pero precisas, Richards cuenta sobre cómo le emocionaba visitar a su abuelo y sobre aquel día en que éste lo llevó a conocer una tienda de instrumentos musicales, donde había hombres que arreglaban guitarras como si fueran zapatos. Fue Gus quien le regaló su primera guitarra y le enseñó a tocar “La Malagueña”, pues le dijo que, después de aprenderla, podría tocar cualquier cosa. Y así fue.

Con ilustraciones de Theodora Richards (una de sus cinco hijos) Gus y yo muestra un lado íntimo y desconocido de uno de los personajes más controvertidos del rock; una relación de intenso valor entre Keith y su abuelo, a quien —confiesa— recuerda cada vez que se sube a un escenario: “…siempre me digo lo mismo: ¡Gracias abuelo! ¡Gracias Gus!”. Una lectura recomendable sobre todo para los niños, quienes, quizá, encuentren en estas páginas un motivo para descubrir su propio camino (y, quién sabe, también uno para acercarse a sus abuelos).

GUS Y YO , KEITH RICHARDS gus-5 KEITH RICHARDS GUITAR

Gus y yo. Keith Richards (con ilustraciones de Theodora Richards). Malpaso Editorial. 2014

*Entre los extras, el libro incluye un CD con extractos de “La Malagueña”.

 

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