De la columna Zonnora

Por Carlos Vargas / @SoyCVargas

Confieso que no era fan. Mi acercamiento a ese terremoto emocional llamado Gustavo Cerati se dio la noche del 4 de Mayo de 2010, durante el último concierto que ofreció en México, en la segunda parte de la gira “Fuerza natural”. Cerati arribó a Guerrero con todo el backline anclado en las instalaciones del Forum de Mundo Imperial en Acapulco.

Estaba frente a uno de los compositores más grandes de Hispanoamérica. Y, después de aquella noche, uno de mis favoritos por encima de muchos. Pero su impacto no obedecía solo a su carácter de compositor, sino también al de un músico de rock quizá insuperable. Porque una de sus más grandes cualidades eran los rasgueos perfectos de guitarra.

gustavo cerati

Cerati (1959-2014).

Esa noche en Forum recordé que no era tan ajeno al trabajo de Gustavo Cerati. Mi primer contacto había sido en el verano de 1997, en una de las ventas especiales de la tienda del pelícano. Ahí, en viejos estantes, me encontré con un disco cuya portada era una chica mirando la Tv. La caja prometía mucho confort y música para volar. Era Soda Stereo.

De principios de los ochenta a 2009, Gustavo editó más de 15 discos y tuvo participación en 45. Como se sabe, su carrera comenzó al lado de Charly Alberti y Zeta Bosio. Con ellos, con Soda, llevo del estudio a nuestras casas discos que marcaron la infancia y juventud de generaciones enteras.

Soda Stereo delimito una línea de sonido indiscutible. Desde su homónimo inicio que contenía algunas atmosferas reggae, y que invariablemente nos enamoró con “Trátame suavemente”, esa pieza escrita originalmente por Daniel Melero para su banda, que Cerati y compañía se apropiarían de forma perfecta. Luego de Soda Stereo (1984) vendrían joyas como Signos (1986) y Canción animal (1990), hasta el circular Dynamo (1992).

Soda Stereo: Cerati, Zeta y Alberti.

Este último me parece el disco clave en la carrera de Soda. El mismo Cerati lo describió como un conjunto de cosas que siempre les encantó. En Dynamo, dijo, llegaron al mayor contraste de lo que se pueda decir de la música del grupo: guitarras muy duras a las que te acostumbras inmediatamente. Pero Soda cerró su paso por los estudios como la gran banda que era con Sueño Stereo (1995), un montón de canciones poderosas que en algunos casos navegaban por un camino más sutil.

CERATI SOLITARIO

Contrario a lo que muchos piensan, la carrera en solitario de Gustavo no comenzó con Bocanada (1999). Fue antes, casi en los tiempos de Soda. El primer coqueteo fue junto a Melero, quien había estado muy cerca de la banda desde sus inicios y con quien fraguó Colores santos (1992). Una producción matizada por letras bastante individualistas, paseos por el universo y confrontaciones con la realidad de los problemas humanos, como el cáncer con el que batallaba en ese momento el padre de Gustavo. Ahí comenzaba un viaje solo cuyo poder entonces era inimaginable.

Amor amarillo (1993) fue otro de los coqueteos de ir por cuenta propia, aunque en realidad era el preludio de la despedida de Soda. El disco es un abanico de temas suficientemente ecléctico que mostraba las diferentes facetas en las que se ubicaba Cerati. Y marcaría el estilo entre ese álbum y Bocanada, luego de la separación de Soda.

gustavo cerati cumpleaños

Bocanada representó una recuperación de Gustavo en cuanto a la dulzura de la música. El mismo lo catalogó como una especie de almohadón en el que podías recostar los sentimientos. Líricamente es un disco más direccionado hacia la idea de fluir, lo cual lo torna más espiritual. Es, hasta cierto punto, una placa completa para oídos fáciles de satisfacer.

Me gusta mucho el juego de palabras en “Puente”, el sencillo clave del disco y una de las más emblemáticas en su carrera. “Gracias por venir” o “Gracias Porvenir”, ustedes deciden. También debemos destacar la inclusión de la Orquesta Filarmónica de Londres, grabada en los míticos estudios Abbey Road. Esto fue un sueño completamente indescriptible para Cerati. Bocanada fue el paso necesario para que disfrutáramos de un Gustavo alejado de los ochenta y más cercano a la continuación de la experimentación musical que le rindió grandes frutos.

+Bien (2001) y 11 Episodios sinfónicos (2001) fueron proyectos que orillaron a Cerati a seguir llevándonos por viajes sonoros, los cuales llegaron hasta una tierra llamada Siempre es hoy (2002), una placa que tuvo como maestros en la consola de mezcla a los grandes Sacha Triujeque y Toy Hernández, este último conocido por su trabajo con Control Machete.

Siempre es hoy es un disco largo: 17 temas que no tiene margen de error. Un conjunto de espacios imaginarios en los que todos podemos tener cabida, “Cosas imposibles”, “Sulky”, “Vivo” y la belleza materializada en canción llamada “Sudestada” le dan cuerpo a esta obra definida por él mismo como una forma de ser realista, como un Hoy que es una ventana para siempre, pero que hoy tampoco es siempre, pero “Siempre es hoy”.

EL REENCUENTRO; AHÍ VAMOS

Para Gustavo siempre fue un desafío sortear todas esas sensaciones que encarnaban la posibilidad de una nueva obra. Creo que lo hizo bastante bien. Ahí vamos (2005) lo marcaba como el más grande. Para muchos catalogado como el disco favorito de su carrera en solitario.

No es era para menos: esos macanazos al corazón bien definidos como “Adiós” o “Crimen” no podían estar equivocados. Aunque de todas me quedaría con “Lago en el cielo”, la última canción que cantó en vivo antes de su accidente cerebro-vascular. Ahí vamos es un álbum rock, con toda la energía que debe contener un disco de tal magnitud. Está enfocado en la guitarra; de alguna forma esta llevaba el control del sonido. Gustavo lo definía como “ahí vamos”, disfrutando el proceso de ir.

Antes del siguiente disco vino el reencuentro con Soda Stereo en 2007. Para muchos de los que no habían tenido la oportunidad de verlos en vivo fue el momento perfecto: presenciar esa maquinaria, una de las bandas más importantes del rock en español.

Toda la fuerza de esa gira desemboco en el que fue marcado como el último disco de estudio de Cerati. Recuerdo que en el EPK de Fuerza natural (2009) hay una escena en la que él mismo es entrevistado y describe la placa como su mejor producción. Irónicamente dice que si este fuera el disco con el que se retiraría, sería la mejor despedida.

Fuerza natural fue sin duda una despedida con honores (lamentablemente). Es un disco, creo, más conceptual: desde la caratula hasta el hilo conductor de las canciones; un trayecto que puede desplazarnos por diferentes lugares musicales, entre el folk y el rock, dejavus y una magia que Gustavo logró completar al lado de su hijo, Benito.

FELIZ CUMPLEAÑOS

Fuerza natural fue el disco que trajo a Cerati a Acapulco aquella noche calurosa de mayo, en la que entendimos el poder que tenía como ícono no solo del rock sino de la música en general. Una voz que extrañamos… queremos ver una noticia en la que nos digan que está preparando nuevo álbum, que tenemos una nueva gira. ¿Que si me arrepiento por ser un fan tardío? Sí, la verdad, bastante.

Desde que Gustavo se fue quedó un hueco que jamás podremos llenar. Difícilmente podremos ver a alguien más en la música en nuestro idioma  cantando y tocando la guitarra a la perfección al mismo tiempo. Hoy estaría cumpliendo 58 años pero por ahora solo nos queda celebrar su existencia en este plano a través de todos los mensajes sonoros que nos dejó grabados en forma de canciones: sin duda alguna sirven perfectamente como bastones para el corazón.

Gustavo, ¡feliz cumpleaños! Gracias por venir.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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