La música debe ser una especie de reportero de guerra. No necesito un arma para hacer un cambio, ve a Woody Guthrie o a The Clash. La maravilla del arte del rock and roll es que su cualidad primaria es un beat nutrido por energía y rebeldía. Y eso aplica tanto dentro como fuera del escenario. Joe Volume

 

Por Yair Hernández / @yairaudio
Fotos: Poly

 

Joe Volume regresa a la ciudad de México después de tres años de vivir en Los Ángeles; de haber salido al autoexilio a lares distintos y, a veces, solitarios. El pasado 4 de marzo Joe anunció en sus redes sociales su regreso como un honor, y reveló que durante su presentación en la quinta edición del festival Aquí No Hubo Escena (ANHE), el próximo sábado 4 de abril en el Salón Bolívar, habrá sorpresas: nueva alineación, y nuevas y viejas canciones (de todos los discos).

Joe comenzó a rodar en el punk rock con Joe Volume & The Vincent Black Shadows. En 2006 la banda lanzó el EP Real not Right, y al año siguiente el LP I (Love) Broken (Heart)’s; posteriormente Joe continuó su proyecto con otras agrupaciones (a la fecha ha tenido más de seis) y editó los discos Picture Perfect Paranoia! (2009), The Shameless (2010, escrito durante su rehabilitación de las drogas) y Lonesome Water, Lonely Sea (2012).

Joe Volume adquirió notoriedad por su actitud punkosa en los shows, en los que se reventaba botellas de vidrio en la cabeza, corría como loco y se hacían mil desmadres. Actualmente Joe prepara el lanzamiento de una nueva placa, El Desdichado, y ensaya para su presentación en el ANHE, así que lo visitamos durante una de las sesiones previas a su renovado show.

I

ENSAYO. JUEVES 26 DE MARZO DE 2015

Hace frío en la ciudad. Son las 9 de la noche y en el número 92-B de la calle de Coahuila, en la colonia Roma (el estudio de grabación a cargo de Totore, guitarrista de Austin TV), hay poca  gente y los amplificadores están apagados. Aun así, gotas de sudor emanan de las frentes de varios de los presentes. En el amorfo recibidor del lugar están Joe Volume; Rak, su novia y corista; Migraña, el cineasta encargado del documental de Joe; Paco, fotógrafo del equipo de Migraña; y Totore.

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Joe Volume luce cansado. Tiene pocas semanas en el país y ha tenido ensayos largos y a veces complicados. Ayer, uno de sus músicos —el bajista— se “bajó del barco” para el show de regreso a México. A Joe le preocupa eso: estar sin un elemento clave a pocos días de una fecha que se ha postergado por tres años. Pero Migraña resuelve la situación: invitó a Beto, un amigo de varios años, al ensayo para “tirarle paro” a Joe con la vacante de cuatro cuerdas. Una bocanada de aire para el otrora cabecilla de Los Vincent Black Shadows.

Pero antes de la llegada del “salvador del gig”, aparece Daniel Rojas con sus aditamentos. El también baterista de Tungas se integró al ensamble de Joe Volume por recomendación del  bajista desertor. En pocos ensayos, Rojas se acopló al ritmo del polémico músico que durante su larga estadía en Estados Unidos recibió un instrumento de regalo de manos del mítico Warren Ellis.

Beto llega un poco tarde. También hacen acto de presencia tardía las cervezas y las luces rojas en los amplificadores. Es importante mencionar que hoy no viene Daniel Goldaracena (de Los Nena), quien fungió como productor del más reciente disco de Joe, Lonesome Water, Lonely Sea, y que se le unió en la guitarra para su regreso.

Afinan. Ponen a Beto a escuchar un par de temas. Mientras tanto, Joe se sirve un trago y cuenta la situación que vivió una noche antes con el bajista. Entonces llega Belafonte Ramírez al lugar…

El contenido de las botellas baja y el calor aumenta. Las cuerdas por fin suenan. Después de 20 minutos “peloteando” un par de  canciones, Volume y su banda salen a tomar un poco de aire y cerveza. La plática de este intermedio aborda la escena musical brasileña y la amistad que todos los presentes mantienen con el carismático rapero LNH/SHT —se pronuncia “Longshot”—. Migraña “picha” otra ronda de caguamas y la banda regresa al cuarto de ensayo.

Wachadafunk, el manager de Joe, visita fugazmente al grupo para verificar que todo va bien. Se despide porque tiene que ir al Caradura. Joe valora su trabajo: “Él está en todo: hace lo que yo ya no podría hacer, se mueve en varios lados”.

La medianoche se acerca. Entonces llega Poly, la chica y colega de Migraña, y Belafonte se despide. Las cervezas y la marihuana se convierten en los protagonistas de este intermedio. Tras tocar el tema de la desgracia del avión que acaba de colapsar en Europa, Joe está listo para repasar otra canción. Por fin luce tranquilo. El ensayo apenas comienza.

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II

JOE VOLUME

En el sentido personal, ¿qué te dejo vivir tanto tiempo fuera del país?

El deseo constante de seguir viajando y tocando. También le agarré mucho amor a la grabación y a la producción. Eso, creo, es un producto de la soledad; de todo el tiempo que viví en Los Ángeles, como dos años me los aventé solo. Compré muchísimos libros de una chica que se graduaba de UCLA y me encerraba a leer, tomar, componer y grabar.

Pero, de alguna forma, lo que más me llevo de eso es la idea de que se puede hacer música en cualquier circunstancia; vi modelos que me encantaron, sobre todo a la hora de armar shows; el regreso del tape y del vinyl; el apoyo entre bandas. Sobre todo eso. Aquí somos más tira mierda. Yo incluido, obviamente.

Háblanos sobre tu nuevo disco, El Desdichado. A grandes rasgos, ¿de qué se trata?

Es un disco extremadamente difícil de describir. Creo hay dos precedentes importantes y son todos los discos de Los Nena y el Lonesome Water, Lonely Sea. Es un disco muy actual, podría decir que hasta utópico; muy de la mano con lo que pasa el país en estos momentos. Pero definitivamente creo que ésta es la verdadera música moderna. No esas madres llenas de beats y caprichos electrónicos.

¡Es un gran disco, me muero porque salga y de alguna forma se explique solo!

¿Cómo se dio el ensamble con Goldaracena (Los Nena), Daniel Rojas (Tungas) y Totore (Austin TV)? ¿Qué es lo más fructífero de lograr unir a músicos de contextos tan variopintos?

Siempre, la idea ha sido tener a los mejores músicos en el escenario. Y eso no se reduce a lo bien que toquen, sino a su actitud dentro y fuera de éste. Hemos sido muy afortunados, hemos tenido talento muy cabrón por estas filas: Memo de Descartes; Andrew, Ray y Eric de Polka Madre; Alf de The Cavernarios; Azael que tiene como 15 bandas; Toño Galindo o B. Riot que ahora toca con Aarón Bautista, y que también tocó con nosotros…

Son un chingo y siempre hemos sido muy afortunados. En esta alineación en específico me gustó la idea de juntar mentes muy melódicas con mentes muy disonantes. El ruido siempre ha sido aliado, pero después de hacer blues y country, todo el toe tapping que fue el Lonesome Water, Lonely Sea, aprendimos a darle lugar a las baladas, a los arreglos más elaborados y la idea es que eso se traduzca al show.

¿Qué tal percibes el panorama de la música en México en la actualidad (enfocándonos en la cuestión del desarrollo de bandas y eventos de índole “independiente”)?

Creo que muy pocas personas, contadas, se pueden llamar realmente independientes. Indie y underground son sólo palabras para mí. Me encanta tocar en lugares pequeños y atascados, que se arme un buen desmadre, que haya energía. Pero veo shows de [Bruce] Springsteen en los que lo hace en un estadio y te estaría mintiendo si te dijera que no sería un sueño tocar en algo así.

Pero, como te decía, el truco para ser realmente independiente en México es aprender a quitarte el polvo y seguir. Es un camino largo y torcido. Te van a cerrar las puertas una y otra vez. Pero quién escribe buenas canciones tiene que saber que éstas van a perdurar. Tal vez las graben otros artistas o en 20 años digan “Ah, mira, este cabrón hacía buenas cosas”.

Durante tu estancia en Estados Unidos te adentraste en los procesos musicales de diversas disqueras y artistas. ¿Cuáles de estos modelos consideras necesarios o ideales para adoptar —no copiar— en pos de un mejor desarrollo musical en el país?

Como dices: copiar no es opción porque la infraestructura es otra; pero creo que ahí radica parte de la solución. Algo que podría poner de ejemplo son las giras: es ridículo, es pinche absurdo que para cualquier banda, y cuando digo cualquier banda es cualquiera, pueda hacer más fácilmente una gira por Europa que por su propio país. Y, obviamente, hay factores, como la violencia, que lo hacen más difícil…

Pero mi respuesta a esto, y creo eso siempre ha existido en nosotros, es que la música debe ser una especie de reportero de guerra. No necesito un arma para hacer un cambio, ve a Woody Guthrie o a The Clash. La maravilla del arte del rock and roll es que su cualidad primaria es un beat nutrido por energía y rebeldía. Y eso aplica tanto dentro como fuera del escenario.

III

Conexiones

“Lo conocí en Twitter. Lo que más admiro es su profundo conocimiento de la música norteamericana; hay pocos músicos que realmente conozcan las raíces del blues, el country y el punk, tanto a nivel musical como productor”. Belafonte Ramírez (Belafonte Sensacional).

“El regreso de Joe significa poder cerrar el ciclo de producción de una película que venimos filmando desde hace casi tres años. A pesar de que jamás perdí contacto con él, ahora lo percibo como alguien que maduró emocionalmente y eso se traduce en las composiciones de su nuevo disco, del cual no puedo hablar mucho pero creo que es un material que a los fans que lo siguen desde el inicio de su carrera les va a encantar”. Migraña (documentalista y cineasta).

Puedes seguir a Joe Volume en sus redes sociales: Facebook / Twitter / Soundcloud

¿De qué va el festival Aquí No Hubo Escena? Checa este corto documental:

Yair Hernández

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Hago muchas cosas y gano poco varo.

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