Por Miguel J. Crespo / @migueljcrespo

La primera vez que escuché a Juan Cirerol tenía un vaso con whisky en la mano. La cabeza me daba vueltas, estaba sentado en una cubeta con la frente entre las rodillas. Había perdido mi trabajo, mi chola se había hartado de mí y en mi pantalón solo se escuchaba el ruido de unas pocas monedas.

Me aferraba a ser el dueño de la rockola que ambientaba el agujero bochornoso al que había llegado hace cuatro horas. “Sobredosis de amor”, sonaba. Le siguieron “No te metas con mi cucu”, “Cien años”, de Pedro Infante, hasta llegar a “¿Y todo para qué?”,  de Intocable. Ahí me quedé dormido.

juan cirerol en la bipo

Estaba ebrio, me dolía la cabeza, pero más el alma. Adormilado escuché una guitarra acompañada de una armónica. La rockola escupía una voz melancólica y quejumbrosa. Desperté. Me empiné el vaso que tenía en las manos. Ya llevo rato que ando ausente/ Ando buscándome algún lugar/ En donde el tiempo se convierta en viento, cantaba Juan Cirerol. Ya no estaba solo.

Cómo me olvido de tus besos/ Cómo si no puedo despertar… cantaba sin saber la letra. Repetí “La Florecilla” otras cinco veces hasta que se acabaron mis monedas y me volví a quedar dormido. Soñé a un bato chaparrillo vestido con un traje norteño. Manejaba un Ford Falcon azul.

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¿Andas adolorido o adolorida? ¿Llevas un rato ausente? ¿Quisieras ir a una fiesta bien chila, pero no tienes dinero? Nosotros no tenemos la Cherokee, pero sí dos pases dobles para que vayas a tirar lágrima con Juanito Cirerol. Sencillo, envíanos un correo a promos@yaconic.com con una historia relacionada con el alcohol y las rolas de Juan (nada de drogas, andamos jurados y al editor se le antoja).

La cita es el próximo sábado 13 de mayo en la Bipo San Ángel a las 21:00 horas. ¡Ahí nos bimbo!

Editor Yaconic

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