Por Ricardo E. Tatto / @gritodelasideas

El 12 de junio finalmente llegó a los cines uno de los estrenos más esperados del verano: Jurassic World (Mundo jurásico, 2015). Acompañado de una agresiva campaña publicitaria —como era de esperarse— y a pesar de ser la cuarta entrega sobre el mismo tema, basado en la premisa original de Michael Crichton, es innegable que el filme despertó la curiosidad y la nostalgia en muchos espectadores, máxime si crecieron durante los noventa, cuando se estrenó Jurassic Park, en muchos sentidos un parteaguas de aquel no tan lejano 1993.

La historia de Jurassic World se ubica 22 años después de los eventos ocurridos en Jurassic Park, sólo que ahora la Isla Nublar presenta un parque temático de dinosaurios totalmente funcional, donde los errores del pasado han sido subsanados. Éste es el “mundo jurásico” basado en la visión original del empresario John Hammond (interpretado hace dos décadas por el fallecido Sir Richard Attenborough). Después de 10 años de exitosa operación el flujo de visitantes ha bajado, por lo que los ejecutivos del corporativo decidieron crear una nueva atracción —llámese un nuevo dinosaurio híbrido genéticamente modificado—, con el fin de atraer más público al parque. Sin embargo, y como se podrán imaginar, algo sale mal…

jurassic-1

Si bien como espectador uno no espera una obra maestra del cine, debo confesar que tenía una leve esperanza de que, de algún modo, la franquicia se hubiera refrescado, pues en las tres entregas anteriores agotaron por completo aquella línea argumental básica que consiste en un parque de diversiones con dinosaurios que, por errores humanos, se sale de control y provoca consecuencias en el ambiente aislado donde pululan los protagonistas.

Éste no fue el caso. El resultado es una película que, aunque en principio resulta entretenida, termina siendo completamente predecible. Basta decir que al inicio, cuando se van introduciendo los personajes, mi acompañante y yo íbamos apostando por quiénes morirían y quiénes lograrían sobrevivir: “Es demasiado guapo para morir”, “Aquella es guapa y tonta, seguro alguien la va a rescatar”, “Ese wey es un culero, va a ser devorado”, “Aquellos son buenos, es imposible que les pase algo”, y así por el estilo. Acertamos en un 90 por ciento.

El director Colin Trevorrow nos entrega un producto fílmico parco y que no le hace justicia a la saga original, cuyos filmes, aunque también se apoyaron en las convenciones del género, al menos intentaron darle nuevos giros dramáticos al guión. En este caso el script fue totalmente desaprovechado, ya que el propio parque de diversiones, la visión empresarial del mismo y la eterna dicotomía entre la naturaleza y la intervención del ser humano, daban para satirizar a la industria hollywoodense y continuar profundizando en los aspectos filosóficos planteados en la primera película, dirigida por Steven Spielberg.

jurassic-2

Pero no sólo el guión fue un gran desperdicio, pues a pesar de contar con un elenco inmejorable, las distintas capacidades actorales fueron mal encauzadas, al presentarnos a personajes acartonados; tanto protagonistas como antagonistas son seres bidimensionales: buenos per se, o “malos malos” porque así nacieron. El regreso de Vincent D´Onofrio al cine, quien, bien dirigido, encarna al villano Kingpin con todos sus matices en la serie Daredevil (Netflix), aquí se luce plano y risible.

Lo mismo ocurre con Omar Sy, estrella del cine de francés (Amigos inseparables, La espuma de los días, X-Men: Días del futuro pasado), quien en calidad de compinche del héroe y protagonista Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), pudo haber aportado algo de comedia y acción —elementos que se le dan muy bien— en lugar de fungir como un mero elemento exótico cuya subtrama quedó inconclusa.

jurassic-3

A la par de Pratt, Bryce Dallas Howard, la coprotagonista, desempeña a la perfección su papel de fría ejecutiva que no sabe cómo relacionarse con las personas y, tomando en cuenta que su personaje no tenía otra función, se limita a enseñar el físico que la caracteriza como guapa pelirroja, hija del director Ron Howard. Su personaje ejerce la función de comodín para aliviar las escenas de acción, en las que, constantemente, nos reímos de ella por sus actitudes y ridículas escenas, siempre en tacones altos.

Irrfhan Khan (La vida de Pi) y el comediante Jimmy Fallon contribuyen poco a la trama con su cameo, al igual que los niños interpretados por Ty Simpkins y Nick Robinson, quienes parecen haber sido incluidos con calzador a partir de estudios de mercado. El primero para cumplir con la cuota étnica (es hindú) y los segundos para el segmento de pubertos y niños, explotando superficialmente la relación fraternal que tanto hubiera agradado al público familiar.

jurassic-4

Con todo, y aunque muchos dirán que era de esperarse en una producción orientada meramente a entretener, Jurassic World no cumple su cometido. Ni en 3D podemos ver efectos sustanciales dignos de generar emociones en la audiencia. Y, sobre todo, lo que más se extraña de la Jurassic Park original es el esfuerzo por hacer una historia de ciencia ficción dentro de los lindes de lo verosímil: el mínimo requisito en un filme sin afanes realistas que hace más de 20 años fue capaz de inocularnos de lo fantástico que sería imaginar que los dinosaurios pudieran caminar de nuevo sobre la tierra.

YACONIC

YACONIC

congreso-entr
Previous post

CONGRESO PICNIC ARTS MEDIA 2015

el-jefe-perfecto-ent
Next post

CRÓNICAS DE CIUDAD CAGADA, POR IURHI PEÑA