Por Pablo A. Anduaga/@Pablo_Anduaga

Terminó una de las más emocionantes etapa de 4tos de final dentro del campeonato de clubes más importante del orbe. Todos los cotejos fueron cardiacos y entramos a las semifinales sin favorito claro. La UEFA podría sentirse pletórica de gusto por el éxito; sin embargo tras bambalinas las cosas van de la desazón a la preocupante reflexión.

En el encuentro de vuelta del Málaga vs Dortmund quedó claro que el futbol no necesita de más ojos sino de certeza ante los hechos. De nada sirvió tener seis pares de ojos “colegiados” para tragarse un descarado doble fuera de lugar en el momento climático del partido. Si bien debió anularse el segundo gol del equipo español, el tamaño del yerro final deja un sentir de injusticia muy de la mano de la suspicacia. Disciplinas deportivas como el tenis, tae kwon do, esgrima, futbol americano han pugnado por no dejar rastro de error en el rubro arbitral. Gana el mejor, el sentido de justicia es determinante en la victoria (recordamos la severa crisis la temporada pasada en el futbol americano); para decirlos en pocas palabras, no ganó el que mejor jugo ni el que –realmente- metió más goles. El árbitro de línea final es perfectamente prescindible.

A esto se suma el escándalo por las acusaciones de Ahmet Cakar, ex árbitro turco, que  hizo una demostración en televisión sobre el presuntamente fraudulento sorteo de la Champions. El supuesto nuevo modus operandi consiste en bolas que pueden vibrar ligeramente, incluso el ex nazareno señala los sospechosos movimientos de Gianni Infantino, secretario general de la UEFA, durante el sorteo de cuartos de final. Lo sorprendente es que en su sorteo ficticio Cakar logró acomodar los equipos tal cual quedaron realmente. Esto agrava la crisis de credibilidad en el continente europeo tras el Calciopolli y los escándalos de arreglos de partidos en la Bundesliga, donde varios dedos apuntan a Michel Platini, como capo de una enquistada mafia del balompié europeo. Bajo esta óptica en el nuevo sorteo de semifinales Barcelona y Real Madrid no se enfrentarán.

En tono menor se evidenció la Messi-dependencia del Barça y queda claro que dependen de él para avanzar en el certamen. Su archirrival merengue sigue con su inconstancia y poco le faltó para que el aguerrido Galatasaray lo dejará fuera, nada que ver con el chiste que es la Liga Española. Borussia Dortmund llegará con la motivación a tope y una media delantera temible. Su problema es abajo donde el Málaga los evidenció, en lo absoluto será fácil doblegar a los teutones. Por el mismo camino anda el Bayern, equipazo bien armado y hoy mejor dirigido. Candidato al título si supera al muy probable trabuco español en turno. A pesar de los clarosmuyoscuros, la Champions nos sigue regalando el mejor futbol del mundo.

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