Cronica fenal 1

Por: Eduardo H.G. / @altermundos
Fotos: Cobrajab y Eduardo H.G.
Enviados

La Feria Nacional del Libro de León (Fenal) cumple un cuarto de siglo. La comparación con otras ferias fuera de la ciudad de México es inevitable. Pensamos de inmediato en la de Guadalajara (monstruo que se ha posicionado como el más grande de su lengua); no sólo porque ambas tienen casi la misma edad, sino, sobre todo, por la cercanía entre ambas ciudades: escasas 2 horas las separan. Y la Fenal —aparentemente— no es la gran cosa. Su relativa pequeñez puede, y es, una  de sus fortalezas: a decir algunos autores, los escritores y público pueden convivir de mejor manera.

Llegar a León es más o menos sencillo desde el DF. El viaje de 6 horas no cansa y se llega con buen ánimo. Al menos en su cara más visible, la urbe brilla y goza de buenas inyecciones de capital para atraer turistas; no obstante, y como sabemos, toda urbe esconde debajo de sí —normalmente en su periferia— a sus hijos más hambrientos. Vemos a través de la ventana de nuestro transporte. Es jueves 1 de mayo y hoy comienza la Fenal en el Poliforum de la ciudad. Un sol duró cae sobre las calles y el estómago reclama ser alimentado.

Luego de que la prensa chilanga se instalara en sus respectivos hoteles, el Poliforum la recibe. El lugar es ideal: amplias naves y pasillos, servicios a la mano y una posición estratégica. El complejo ya está llenó de estantes, mesas y colecciones (118 editoriales). Se respira, como en casi todas las ferias del libro, un ambiente afable y, al menos para los gustosos de las letras con bolsillos apretados (es decir la mayoría), la oportunidad de conseguir un buen título a bajo costo siempre está presente.

Pese a la amplia gama de actividades que el programa en nuestras manos presenta, las limitantes naturales de cualquier reportero que cubre la Fenal nos obligan a ser selectivos. Este año se cumple el centenario del natalicio de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas —a.k.a “El club de los 100—”, por lo que los homenajes están presentes y apuntamos uno de ellos: el de Huerta (poeta nacido en Silao; uno de los más importantes de Hispanoamérica; “poeta sin el menor interés por hacer una carrera literaria convencional”, de acuerdo con su hijo, el también poeta David Huerta). Por otro lado se encuentra la presencia de Villoro para recibir el homenaje “Compromiso con las letras”, y las mesas de reflexión del “Segundo Encuentro de Poetas León 2014”.

cronica fenal m1

***

A pesar de que una comparsa y danza aérea sirven como espectáculo de bienvenida en el primer día, el inició oficial se da a las 19:00 hrs., con la entrega del homenaje a Villoro. Está presente la siempre sonriente alcaldesa de la ciudad Bárbara Botello Santibáñez, y un affaire la recibe: el autor de El testigo y una veintena de obras más no llegó por problemas de horarios, según indicó una extraña e invisible voz en off en las bocinas, y cuando esto es anunciado algunos se paran de inmediato… y se van. Sólo se queda la demagogia de los discursos oficiales que siempre aplaude la prensa más recalcitrante y uno que otro despistado.

El segundo día Villoro se reivindica: ofrece una conferencia de prensa, seguida de la charla De lo cotidiano a lo trascendental. La sala 3 llena. Más de 200 cuerpos sudorosos y 400 oídos lo reciben (“maestro” por aquí, “maestro” por allá. “A Villoro le sobran fans y le faltan lectores”, pienso cuando lo veo). El actual rockstar de la literatura no defrauda dos veces y ofrece una catedra sobre Augusto “Tito” Monterroso (uno de sus mentores); la literatura como arte exquisito y el humor. Descubro uno de los enigmas de su peroración: contrae y alarga las palabras en el momento exacto.

Fernando Macotela, escritor y actual director de la Feria del Libro de Minería, es quien lleva la charla. En algún momento, pregunta a Villoro sobre su papel en las letras mexicanas y la profesión del escritor. “¿Qué vale la pena de lo que yo he escrito?, es una pregunta inevitable que nos tenemos que hacer los autores, ¿realmente vale la pena estar haciendo esto cuando ya Borges, Shakespeare o Cervantes escribieron?… Entonces qué tan cerca estamos nosotros de algo logrado. A través de los años me he dado cuenta que la única manera en la que realmente siento que algo funcionó, es cuando por sorpresa, descuido o en una relectura apresurada, veo un párrafo que escribí y me parece que lo redacto otra persona.

“Esa despersonalización, ese sentir que la literatura es autónoma y vive por su cuenta. Me parece que lo único que puedo decir es que ahí hay algo que está más allá de mí. Ahora: la gran paradoja de esto, es decir, si eso me parece así, es que me puedo sentir orgulloso de ese pasaje porque lo mejor que tiene es que no se parece a mí; que me resulta un tanto ajeno; que tiene una vida más allá. Realmente los libros deben que ser muchísimo más importantes que los autores. Entonces tú dices: ojalá que mis libros sigan con su vida adelante… esa vida se la dan los lectores”.

cronica fenal m2

Un poco antes, en el “Patio de los cuentos” comenzó el homenaje a Efraín Huerta (el “gran cocodrilo”) organizado por el Fondo de Cultura Económica. José Carreño, David Huerta, Sebastián Serra y Eduardo Langagne, hablaron sobre el autor de los poemínimos, para luego caminar a la inauguración de la exposición “Del Ochenta a los Tres Centenarios”, del pintor Pablo Rulfo, con imágenes del club de los 100. Rechoncho, canoso y sonriente, David Huerta me recibe en los pasillos y pactamos una entrevista (la segunda parte de esta cobertura).

Nos perdemos la charla Poesía desde la ciudad más divertida del mundo: Tijuana, con Amaranta Caballero, Olga Gutiérrez y Omar Pimienta, y nos adentramos en un recorrido que comienza en el Panteón Taurino, continua en el White Rabbit, sigue en La Madame (todos centros de comida, bebida y esparcimiento lúdico, respectivamente) y termina en una larga caminata al centro histórico de la ciudad a media madrugada. León nos abraza con su piel nocturna.

cronica fenal m3

***

Deshidratados. Es sábado y buscamos a Ángeles Suárez, directora de la Fenal. Accede a la charla en una de las pequeñas salas dispuestas para el descanso. De entrada nos cuenta que en julio próximo la Fenal publicará un libro conmemorativo sobre su historia.

—¿Cómo nace la Fenal?

—Es una feria que nace de una iniciativa ciudadana en 1989; de escritores que van cos las autoridades del municipio y se hace el proyecto. Coincide con la iniciativa del Conaculta de descentralizar las ferias y promoción de la industria editorial en la ciudad de México, para impulsarlas al centro. Nacen 14 ferias de las cuales sólo sobrevive ésta. Afortunadamente, en la actualidad Aguascalientes y Puebla se encuentran retomando el camino.

—¿Cómo ha sido su crecimiento?

—Aunque visitamos otras ferias para observar, la Fenal se compara consigo misma. Estamos creciendo y nos falta mucho por hacer. Por eso hace dos años emprendimos un proyecto que se llama “FeNal Bus” para atraer a los habitantes de los municipios del estado. Acercamos a poco más de 5 mil personas que nunca nos habían visitado. Si bien la difusión a nivel nacional no es mucha, para nosotros es muy importante que sea una feria de la región, de la gente de León. Este año estamos acercando a personas de los denominados ocho polígonos de pobreza de la ciudad. Construimos un programa integral para ellos. Toda una experiencia lectora con anfitriones, actividades y conferencias. Todo de manera gratuita.

—¿Cuántas personas estiman que visitarán la Fenal este año durante sus 11 días de actividades?

—100 mil. El año pasado fueron 94 mil.

—¿Podemos hablar de una generación Fenal en estos 25 años?

—Sí. Hay un impacto muy fuerte porque la feria congrega muchas instituciones e industria. Por otro lado, en esta edición lanzamos una pregunta en redes: ¿qué te ha dejado Fenal en estos años?, y, aunque todavía estamos procesando la información, les puedo decir que me sorprendió porque no hemos encontrado ninguna respuesta negativa. Es una feria que la gente quiere entrañablemente. Ha significado una oportunidad de lectura, cultura y transmisión de educación.

Colofón: Silvia, una joven que camina con su hermano por los pasillos de la feria nos comparte su opinión: “Interesante, como todos los años. Vengo desde hace tres y siempre me ha parecido que hay variedad. A los que nos gusta la lectura tiene cierta relevancia, aunque también considero que no todos los años gobierno y ciudadanos le dan la importancia  que debe. Tal vez se deba a la falta del fomento a la cultura; no obstante, es positivo que veas a muchos padres con hijos pequeños. Se transmite.

Horas después regresamos a la ciudad de México con la impresión de que no será la primera vez que visitemos León y su Fenal.

cronica fenal g1 cronica fenal g2

YACONIC

YACONIC

Previous post

LOS CIEGOS Y EL CINE

Next post

HUERTA SOBRE HUERTA