Por Pablo A. Anduaga

@Pablo_Anduaga

Chávez paint street

Muere Chávez, llamado por muchos dictador de Venezuela  (y a la cual osó añadirle los epítetos de República Bolivariana) y con su deceso se alzan las voces que claman la oportunidad histórica para la población venezolana para conocer la democracia. Dichas voces no aguantan un análisis inverso en ningún rubro (pobreza, analfabetismo, salud, violencia contra las mujeres, infraestructura, política energética etc.), no importa si vienen desde lo profundo del pentágono estadounidense cuya voracidad por el oro negro en Medio Oriente atenuó su intervencionismo en el país sudamericano (entiéndase Irak, Afganistán, Irán) o de la impresentable España  (con la peor crisis social desde el Franquismo) o México. Curiosamente la cúpula del poder político nacional ha sido prudente al expresarse sobre el fallecimiento del “Comandante”, el panismo fue la declive en política extranjera con un servilismo extremo. Enrique Peña Nieto mandó las condolencias de rigor en tono con la abrumadora mayoría mundial, salvo EU que en voz de Obama dejó claro que aprovecharán esta oportunidad para retomar lo que les fue arrebatado hace 14 años.

 Rewind…

Fue el tiempo que duró como presidente Hugo Chávez. En ese tiempo logró una revolución tan profunda que no se quedó en los cambios constitucionales sino en el sentir de la nación. Se le puede tildar de muchas cosas, pero esa voces  estruendosas callan la realidad que azotaba a la Venezuela de hace 20 años. Nada hablan de su pobreza, de la sorna con la que se le refería, un país que simplemente no figuraba pero cuyos vastos recursos petroleros eran saqueados sin beneficio real para su población. Dictador fue el estigma preferido por los intereses de pocos pero muy poderosos. En Sudamérica saben del significado de ese término. La segunda mitad del siglo XX se los dejó muy claro, a sangre y sufrimiento.  Sin embargo Chávez fue siempre electo y cada vez aumentando su mayoría. Sometió a votación las reformas constitucionales e incluso perdió, aceptando que el pueblo no estaba preparado para ellas. También erradicó el analfabetismo, el miembro de la milicia impulsó la educación y acercó la cultura a todos logrando la conformación de la escuela venezolana de violín y con 250 mil jóvenes estudiando música clásica con al menos una orquesta infantil por ciudad. El mentado dictador construyó más infraestructura de salud en una década que en los 40 años anteriores. También logró acuerdos históricos en la región logrando la conformación del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), usó el petróleo venezolano como balanza para el bienestar social incluyendo el intercambio por médicos con Cuba y los muy provechosos contratos con Irán. Vladimir Putin lo llamó “amigo íntimo del pueblo ruso”. Sus polémicas nacionalizaciones obligaron a las multinacionales a modificar sus políticas saqueadores (como con BBVA, logrando que la entidad bancaria abriera el crédito y modificara sus tasas y costos por comisiones). En resumidas cuentas, Chávez fue un dictador sui géneris.

¿Legado?

Basémonos en lo real: logró crear un frente (Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay y Ecuador) para equilibrar fuerzas contra los intereses “comerciales” de EU en la región. Deja a Venezuela con muchos pendientes por resolver, pero con independencia en el manejo de sus hidrocarburos y en los puntos estratégicos en infraestructura. Su pueblo no es ignorante y la brecha social de pobreza se ha reducido significativamente. Los acuerdos comerciales con la élite energética mundial son propositivos y de largo plazo.  El mundo entero reconoce en Chávez a un líder y así lo expresaron, incluso muchos de sus detractores, antes de opinar sobre el antes y después de Venezuela con el Comandante, debemos ver qué ha pasado en el mismo tiempo en nuestros países para tener un justo referente. En lo que refiere a México vivimos una catástrofe, pero para dichas voces eso significa Democracia.

Chávez graffiti

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