Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap

Antes de cerrar el fatídico 2016 tuvimos más bajas entre las filas del rock y el pop británico: Rick Parfitt, el macizo guitarrista de Status Quo, murió por segunda ocasión el 24 de diciembre a los 68 años víctima de una lesión de hombro tras una caída. No se terminaba de escribir este obituario cuando el 25 nos cayó encima otra muerte musical, la del rey del pop británico, George Michael, a los 53 años de edad.

Recordamos el 13 de julio de 1985, cuando el rock iba a cambiar al mundo con el Live Aid, el gran concierto de rock y pop organizado por Bob Geldof y Midge Ure para aliviar el hambre en Etiopía. Se realizó en dos sedes, Londres y Filadelfia, logró recaudar 73 millones de dólares que terminaron en manos de dictadores africanos, como se documenta en el libro África después de la Guerra Fría, de Mark Huband. Pero eso no le quita un gramo a la actuación de Status Quo, el grupo elegido para abrir el concierto en Wembley con “Rockin´All Over the World” (de Creedence), “Caroline” y “Don´t Waste My Time”, ante una audiencia que superó el billón de personas.

status quo

Status Quo.

Rick Parfitt (1948) ya había muerto en otra ocasión. Tras una serie de ataques al corazón —desde 1997— y de diversas advertencias médicas sobre dejar de tocar en giras, beber y fumar, en junio de 2016 sufrió uno fulminante después de tocar en Turquía, y estuvo clínicamente muerto por algunos minutos. Como un Lázaro del rock, volvió a la vida con secuelas cerebrales. Parfitt se unió a Status Quo en 1968 y desde entonces fue el músculo guitarrero de Francis Rossi, autor, entre otras, de su mayor hit, “Whatever you want”. Nunca fue un guitarrista espectacular, innovador ni prodigioso, pero era consistente, tocaba con ritmo y mucha fibra.

Status Quo, cuya aportación tampoco es esencial al rock (hay que decirlo), es un grupo de rhythm and blues y rock & roll muy popular en Europa y en el Chopo, un conjunto de canciones memorables como “Down Down” o “Don´t stop me now”, más que de discos redondos. Por ello es difícil mencionar uno clásico entre su legado, pero sí nos dejaron una canción psicodélica que con toda justicia califica en esa categoría: “Pictures of matchstick men”, interpretada a través de las décadas de los ochenta y los noventa por grupos como Camper Van Beethoven, Butthole Surfers, Kasabian y Type O Negative. Parfitt preparaba el lanzamiento de un disco solista y una autobiografía cuando la muerte lo sorprendió de la greña: ¿A dónde, güero, a dónde?

Rick Parfitt

Rick Parfitt.

CARITA MATA ROCKERO

En el Live Aid también se presentó George Michael (1963) junto a Elton John para interpretar “Don´t let the sun go down on me”. Fue, quizá, el único lugar y momento en que Parfitt y Michael tuvieron algo en común, además de la nacionalidad y la música. Y ahí se vio de qué cuero salían más correas. En el 92, Michael fue la sensación en Wembley al presentarse junto a Queen, en una interpretación de “Somebody to love” que hasta la fecha le pone la piel de gallina a cualquiera.

Todo el mundo sabe que se atrapan más chavas con una canción de George Michael que con todos los discos de Status Quo. Porque así es el pop. Y porque, pese al estigma de fresistoide con el que cargó durante las tres décadas de carrera artística, Michael fue un cantante, compositor y productor con un talento brillante. Desde principios de los ochenta empezó con el pie derecho, cuando apareció el dúo Wham! junto a Andrew Ridgeley. Su música ha movido a millones de personas que felizmente agitan el bote cada vez que suenan algunos de sus hits salidos del disco Make it big: “Wake me up before you go-go”, “Careless whisper”, “Freedom” y “Everything she wants”. Pero también ha formado parte de la pista musical en la vida de otros tantos millones que no bailamos con euforia y, sin embargo, vivimos con ritmo.

George Michael, Live Aid

George Michael.

A finales de los ochenta, Michael se lanzó como solista y su éxito fue tan arrollador que se encumbró durante los noventa con dos discos que lo consagraron como el mero mero petatero (su afición por la yerba era célebre) del pop inglés: Faith, del que se desprendieron las multisonadas “Faith”, “I want your sex” y “Kissing a fool”; y el que sin duda es su mejor disco, Listen without prejudice Vol. 1, con esa fantástica y deliciosa versión de “Freedom!” que tanto alegra cuando suena, y estupendas colaboraciones con Stevie Wonder en “They won´t go when I go” y con Mick Jagger y Keith Richards en “Waiting for that day”, además de la sublime versión de “You can´t always get what you want”.

Solo grabó tres discos posteriores, con esa mezcla de pop, dance, disco y jazz, que lo mantuvieron en las listas. Se estima que a lo largo de su carrera vendió más de 150 millones de copias y realizó giras estratosféricas en las que recaudó otras tantas millonadas. Tenía una faceta empresarial poco conocida, al morir era dueño de Nobby Hobbies Holdings, de Big Geoff Overseas y tenía diversas inversiones en bienes raíces.

George Michael y Elton John

Elton John y George Michael.

Ahora se sabe que era una persona generosa, que se solidarizó con los enfermos de VIH, pero como toda buena estrella del pop que asciende al firmamento del espectáculo, su vida se vio envuelta en una cascada de escándalos propios de la fama: abuso de substancias, situaciones sexuales que lo obligaron a salir del clóset en 1998, arrestos por diversos motivos y problemas de salud en años recientes que empezaron con una neumonía, seguidos por una caída de su auto en movimiento, que culminaron con su muerte esta navidad. Se especula que fue suicidio, o una sobredosis de heroína, la versión de su portavoz es la de una falla cardiaca.

Si 2016 nos pareció un año que se ensañó con los músicos, es muy posible que 2017 sea peor porque nuestros ídolos no van a rejuvenecer. El rock y el pop envejecen, el curso del tiempo es imbatible, es el fin de una época. Lo único que nos queda para que este año no sea tan desastroso, diría George Michael, es tener un poco de fe… :x

Editor Yaconic

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