Por Antonio Frias / @jafrias26

Debemos ver estas imágenes para ver lo terrible que es nuestra especie, Sebastião Salgado

Win Wenders tiene un estilo por demás definido. Desde hace varias décadas ha delineado el cine alemán y el europeo en general. Cintas como Wings of Desire o Paris, Texas demuestran su talento en la ficción. De igual forma, tiene una faceta como documentalista en la que también ha logrado trabajos interesantes, prueba de ello es su más reciente filme nominado al Oscar, La sal de la tierra.

Sebastião Salgado en La sal de la tierra

Ya sea que siga a los músicos del Buena Vista Social Club o que explore las posibilidades del cine 3D y la danza contemporánea en Pina, Wenders siempre ha rendido homenaje a creadores que lo marcan; en esta ocasión, el director alemán rinde tributo a Sebastião Salgado, fotógrafo brasileño que recorrió el mundo con su cámara a partir de 1973, cuando abandonó su trabajo.

Para La sal de la tierra, Wenders utiliza material de archivo y la colaboración de Juliano Ribeiro, hijo del propio Sebastião.

Sebastião Salgado

Los fotógrafos juegan con la luz, diseñan con ella. Así, cada imagen captura durante unos segundos a una persona. Wenders nos muestra la obra, vida y método de trabajo de Salgado, y lo convierte en artista, aventurero, padre de familia y romántico idealista.

El protagonista recorre a pecho-tierra la Antártida; visita tribus perdidas en el Amazonas; se impresiona con las explosiones de pozos petroleros en Kuwait; convive con tarahumaras en México; se decepciona de la humanidad con el genocidio de Ruanda, pero siempre intentando acercarse a los protagonistas de sus retratos.

Win Wenders, La sal de la tierra

“Las personas son la sal de la tierra”, dice en un momento Sebastião Salgado. Y eso es exactamente lo que le importa. A través de su cámara se convierte en testigo de la condición humana, cada rostro cuenta una historia y una vida. Él trata de encontrar esa empatía: el alma de la vida.

Como el mismo director apunta, es un poco redundante filmar a un hombre con una cámara fotográfica y presentar imágenes fijas. Si bien no es muy complicada, cinematográficamente hablando, la cinta consigue crear un personaje fuerte, además de que las obras y anécdotas de Salgado llaman la atención por sí solas e invitan a la reflexión, a pensar en el objeto de la foto y en el creador.

Sebastião Salgado

En esta época de selfies y filtros de Instagram, vale la pena adentrarse en la visión de un fotógrafo comprometido que sabe su profesión, que ha recorrido más de 100 países y que utiliza sus proyectos artísticos para explorar las posibilidades de la creación como forma de salvación.

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