¿Cómo surgió la vida? Interrogante que ha guiado al hombre a crear religiones con árboles genealógicos inmensos, teorías complejas o argumentos pachecos nacidos del humo en una tarde lluviosa sin que exista respuesta determinante. Duda intrínseca a otra, ¿hay algún responsable en la creación de los organismos que han evolucionado durante eones?

Ambas son unidas por un término: creación, concepto no delimitado a meras religiones —en las que funge como sustento y fundamento— ya que se ha expandido con diferentes matices hacia otras disciplinas que muchas veces lo han puesto en duda, es el caso del medio artístico, en específico, el del contexto contemporáneo (sea lo que signifique este adjetivo).

theo jansen

Theo Jansen.

Con la aparición del ready made hace un siglo y la simbiosis del arte con el naciente capitalismo (véase más allá del término chairo, recién acuñado por el COLMEX), la disciplina sacra, que parecía inamovible para el genio moderno, se topó de frente con la industria cultural firmando, para muchos, la condena del arte en busca de la reflexión no solo estética sino inteligente.

Hace poco apareció una entrevista a Avelina Lésper, la crítica de arte que desde hace tiempo acapara reflectores, en la que señala que “la mafia del poder” (o sistema del arte) aboga más por la industria y el blanqueo monetario que por una preocupación técnica, creacional, estética… humana… artística, lo que pone en riesgo la inteligencia del hombre ante destellos banales y valuados en miles de certificados de posesión.

criaturas asombrosas de theo jansen

En el arte actual, o lo considerado como este, parece no importar la técnica ni mucho menos método alguno, solo su consumo, aun cuando la pieza en cuestión no se entienda; lo anterior no solo aplica para el espectador ya que el surgimiento del estilo apreciativo del momento aparece con el mismo artista: hay discurso de su parte pero quizá no una sensibilidad, una interacción con el entorno que permita transmitir algo —¿conocimiento?—  a quien observe su obra, como si careciera de intención creacional.

¿Hay falta de reflexión en los creadores de hoy en día?

CRIATURAS ASOMBROSAS

Theo Jansen nació en la costa neerlandesa y ha pasado la mayor parte de su vida en las playas de aquel reino. Desde siempre ha tenido inquietudes artísticas, las cuales cimentó a mediados de los setenta al iniciarse como pintor, después de abandonar la carrera de Física. Sin embargo, para entonces el método ya había invadido su cuerpo y obra.

Apasionado desde joven por la teoría evolutiva, Jansen comenzó en 1990 el proyecto Strandbeest, que consiste en la creación de organismos por medio de tubos de plástico, utilizados para aislar el cableado eléctrico, que se unen y generan esqueletos o bien, en los especímenes más recientes, músculos y sistemas de alimentación y tracción autónoma.

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A partir de los avances que Theo ha obtenido durante 27 años, las obras han sido divididas en siete períodos evolutivos, definidos a partir de materiales y técnicas utilizadas al momento de la creación y que se clasifican de la siguiente forma: Gluton, Chorda, Calidum, Tepideem, Lignatum, Vaporum y Cerebrum.

Jansen explica que los tubos aislantes simulan el papel de las proteínas que conforman la cadena de ADN de los organismos biológicos. La fabricación de las criaturas comienza a inicios de cada otoño en el taller del ingeniero-artista y se extiende hasta la primavera cuando son colocadas en la playa para probar sus características. Al finalizar el verano la pieza es devuelta al taller para convertirse en fósil, pues las partes que sufren daños durante su estancia a la orilla del mar no son reparadas.

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Las obras del primer período, el Gluton, asemejan fósiles u insectos aparecidos hace millones de años, poseedores de un exoesqueleto rígido debido a que las uniones fueron hechas con cinta adhesiva, lo que dificulta su movimiento. Son de tamaño pequeño por lo que el mar puede tragárselas fácilmente. Con el tiempo desarrolló una forma de pies y comenzó a instalar alas que los proveyeron de movimiento a través del viento. Cada característica exitosa observada en una criatura es replicada en las futuras, tal como ha ocurrido con los códigos genéticos de los animales “naturales”, formando razas y familias.

Theo Jansen pasó, durante dos décadas, de bestias casi inertes a organismos que cuentan con botellas de PET vacías que al llenarse de aire forman un sistema de alimentación operante. También ha diseñado otro procedimiento para evitar que el mar se lleve a la criatura, uno de los problemas más comunes; mediante una manguera pequeña, que generalmente succiona aire, la criatura puede sentir la presencia de agua, retrayendo uno de sus músculos para activar el movimiento de sus pies en dirección contraria al océano.

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A este primer sistema nervioso, Jansen ha añadido un cerebro que mide la distancia, por ejemplo del mar, a partir de código binario con el que cuenta y registra el número de pasos entre el océano y su posición, para así “imaginar” hacia dónde y cuánto puede moverse.

Quizás el motivo para que Theo Jansen comenzara a crear sus piezas proviene de la Teoría de la Panspermia, cuya hipótesis apunta a que la vida llegó de algún confín del universo, o por lo menos así parece evidenciarlo en una entrevista en la que sostiene que probablemente sus Strandbeest fueron un virus esparcido por el mundo y que después de transitar por el viento cayeron con en él.

También puede considerarse que su papel como artista, al menos a partir del proyecto que ha generado con sus bestias, se encamina hacia el de un ente creador supremo, una especie de figura sacra o el dios que muchos artistas antiguos vieran en el genio creativo, uno encargado de dotar vida y albedrío a sus bestias y que ahora cuenta con un grupo de discípulos que esparcirán el virus por lo menos durante un par de décadas más.

Tal como muestra la introducción que abre las salas de Laboratorio Arte Alameda, donde se presenta la exposición hasta el 13 de agosto de 2017, el trabajo del neerlandés parece romper la sentencia de que es casi imposible que la ingeniería y el arte se unan, pero sobre todo manifiesta que el genio, la creación y la técnica, así como la inteligencia creacional, no se han perdido del todo en el mundo (o medio) artístico, como apunta Avelina, aunque tampoco se puede colocar la obra de Jansen dentro del arte contemporáneo: carece de matices económicos y elitistas y se acerca más al ámbito natural y al genio evolutivo.

Mario Castro

Mario Castro

Estudió Letras Hispánicas en un arranque por pertenecer al mundo profesional, aunque lo suyo es ver, hacer, hablar y escribir sobre fotografía. También le interesan la literatura, el teatro y el cine, pero líbrese de hipsterear. Gustoso de echar el verbo, la chela o dar el rol sea en la ciudad o por terracerías.

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