¡AY LOLITA!

Mi sobrina tiene 16 años y es una Lolita. En las reuniones familiares se sienta en el rincón más solitario de la sala. No mira a nadie, solo a su celular. Cuando saluda apenas dice “hola”, mantiene la postura de niña santa y no vuelve a emitir palabra alguna. El cabello le llega hasta sus enormes y bien formadas nalgas. No mide más de 1.50 m., pero la niña de ojos inmensos está preciosa.

Allá afuera, lejos de su familia, es una niña precoz. Sus selfis en traje de baño tienen hasta mil 200 likes. Publica memes de “quiero coger” y todos sus comentarios llevan alguna grosería. Aunque tiene una cara angelical, su cuerpo está endiablado. Los señores le mandan solicitudes de amistad y cuando ella los acepta duermen felices mirando sus excitantes retratos.

lolitas liz mevill

A esa edad muchas otras seguían ocultando su cuerpo por las alteraciones que la pubertad les dejó. Pero las niñas de ahora descubren desde mucho antes que esos cambios son más buenos que malos. La inocencia pronto desaparece y se vuelve menos importante.

A esa condición Liz Mevill le dedica su más reciente colección, Extrañas que conozco, 42 fragmentos de una Lolita. En esta, la artista visual hace una reflexión sobre el lenguaje del cuerpo, pero también una crítica a lo que sucede en el asiento voyerista cuando se está en las redes sociales.

lolita liz mevill

El concepto de Lolita se construye desde una mirada jerarquizada por la edad, en la que el espectador (adulto) responde eróticamente a determinadas conductas y estímulos visuales, socialmente ajenos a los conceptos de niñez y adolescencia, generando con ello una atracción hacia lo prohibido.

Mevill no juzga a las niñas que viven expuestas en la web. No las hace tontas ni ingenuas. Las ilustra sexys como son. Atractivas y con mucho estilo. Más bien nos enseña una estrategia cuyo fin es materializado y saciado a través de un like.

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“La oscuridad del concepto Lolita se suaviza bajo el trazo de Liz Mevill. La invitación no es solo la de observar detenidamente, también es la de recordar nuestro desmesurado consumo de imágenes sobre adolescentes”, explica Alí Cotero, curador de arte.

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Aída Quintanar Vivanco

Aída Quintanar Vivanco

Bien chida!

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