Por Bibiana Camacho

Las ciudades adquieren personalidad de acuerdo con sus habitantes. Cuando se trata de urbes grandes, las personalidades son múltiples; cuando están conformadas por personas de distintas razas, religiones y migrantes se hacen en caóticas, en constante transformación. Metrópolis como Los Ángeles o la Ciudad de México son inabarcables. Dentro de cada una hay micro ciudades con sus propios códigos, arquitectura y costumbres. Y no es de extrañar que diferentes autores retraten una misma ciudad de manera completamente distinta.

TODOS INVOLUCRADOS

Los Ángeles, 1992. Seis días de infierno iniciaron el 18 de abril y dejaron 60 muertos, 10 mil 904 detenciones, mil millones de pérdidas materiales y dos mil 383 heridos, en cifras oficiales. Todo empezó cuando Theodore BrisenoTimothy Wind y el sargento Stacey Koon fueron absueltos aquella tarde, a pesar del video que los mostraba aplicando fuerza excesiva en contra del taxista negro Rodney King. Entonces se desató la furia, el caos y la anarquía en las calles. Ryan Gattis se valió de estos hechos reales y creó la ficción Todos involucrados. Los seis días que incendiaron Los Ángeles (Seix Barral, 2016). Para lograr credibilidad y ritmo trepidante, Gattis se entrevistó con varios pandilleros, emuló su forma de hablar y sus códigos callejeros.

disturbios en los angeles 1992

Disturbios de 1992 en Los Ángeles / Foto: ABC.

El autor utilizó 17 narradores, entre ellos una mujer. Para lograr esta polifonía de voces charló con la gente implicada en los disturbios: pandilleros, enfermeras, bomberos, policías, comerciantes y estudiantes. La acción se desarrolla en Lynwood, una pequeña ciudad pegada a Los Ángeles, poblada principalmente por latinos. Las calles se han quedado sin ley, los policías están muy ocupados conteniendo las turbas en South Central. Ernesto Vera, un trabajador sin relación con las pandillas, es brutalmente asesinado poco antes de llegar a su casa, solo por ser hermano de los pandilleros Gran Destino, Lil Mosco y Payasa.

Gattis sufrió en carne propia la violencia cuando era adolescente, un enorme jugador de futbol americano lo retó a los golpes. Gattis le dio la espalda, pero el tipo de todos modos lo golpeó y le destrozó la nariz. Requirió dos cirugías reconstructivas y un largo periodo de recuperación, frustración, coraje y depresión. De este modo la carrera en el ejército, a la cual estaba predestinado pues su padre fue capitán y su abuelo coronel, cambió radicalmente. Durante el año de convalecencia se dedicó a leer y ver cine, lo cual transformó su forma de pensar, lo hizo alguien empático. Su interés principal se posó en las historias, en leerlas y contarlas.

Solo alguien que ha experimentado la violencia gratuita puede desenvolverse mejor con personas que la han vivido en todos sus matices, durante toda su vida. Gattis logró ganarse la confianza de sus entrevistados, con quienes compartió experiencias sobre el dolor y las consecuencias internas de la violencia, que suelen ser más duras que las externas.

disturbios en los angeles 1992

El camino de Gattis no ha sido fácil, su segundo proyecto literario le tomó ocho años, durante los cuales se volcó a escribir una historia ubicada en Japón en dos planos temporales: el presente y un pasado muy remoto. Su idea era hacer un libro literario, de esos para quedar bien con la Academia; pero que no dicen nada. Gattis abandonó el proyecto, un poco después de que su agente literario también lo abandonara. Y fue la mejor decisión. Su primer libro Kung Fu High School (2005) tuvo mejor suerte, en éste plantea un futuro distópico con un escenario brutal.

Aunque el autor nació en Illinois, se crió en Colorado y pasó largas temporadas en Japón e Inglaterra, adoptó a Los Ángeles como su ciudad. Y a partir de investigaciones se ha dado cuenta que la historia de las pandillas callejeras está ligada irremediablemente con la inmigración; bandas chinas, italianas, coreanas y latinas, todas distintas, con códigos de conducta y lenguaje propios. Además gracias a la crisis y falta de oportunidades las pandillas han crecido de manera alarmante, hoy en día, según Gattis, es imposible contar con una cifra confiable.

Para Todos involucrados. Los seis días que incendiaron Los Ángeles, Ryan dedicó dos años de investigación y aproximadamente cinco meses de escritura. En su novela, las pandillas latinas aprovechan el caos para tomar venganza, robar droga, incendiar edificios por diversión y saquear tiendas. Lo cual no está para nada alejado de la realidad, los conflictos raciales jamás resueltos hacen erupción de vez en cuando, casi de manera cíclica. En general las comunidades latinas y negras piensan que no valen nada para la autoridad, de modo que matarlos es como sacar la basura. Y ahora en pleno 2016, la situación parece ir a peor.

ryan gattis

Ryan Gattis / Foto: Sam Tenney.

El lenguaje fue un reto. Gattis inició el proceso de escritura en 2013, pero quería reflejar la jerga callejera que se utilizaba cuando ocurrieron los disturbios, en 1992. Escuchó música, vio documentales, películas y trató de empaparse lo más posible de los registros que encontró de la época. Al final del día les preguntaba a sus entrevistados si había logrado captar y transmitir el lenguaje callejero, generalmente recibía un “no” como respuesta. Uno de ellos le mencionó: “tienes un gran oído, pero no escuchas bien”.

El español es un idioma fundamental en esta habla callejera, que ha terminado por convertirse en otro lenguaje independiente y mutante. Cuando Gattis terminó el libro, uno de los pandilleros le dijo que había logrado captar el lenguaje, pero de todos modos le señalaría aquello en lo que se había equivocado. Lo logró, pero no del todo.

Involved es una frase del slang callejero que se usa para decir que alguien está involucrado en la mafia, en una pandilla.

VICIO PROPIO

La ciudad de Los Ángeles, o más específicamente Gordita Beach —un mini territorio de la gran ciudad que alberga a bohemios blancos y sin dificultades económicas—,  fungió como escenario para Vicio propio (Tusquets, 2009), la novela de Thomas Pynchon. El retrato de la ciudad y de los personajes parece sacado de otra dimensión. Pynchon ubica, en esta novela de género negro, a sus personajes cerca de la playa. El protagonista, Doc Sportello, es un detective adicto a la mariguana. Son los años setenta, las motocicletas Harley-Davidson están en su apogeo, hay diferentes marcas y tipos de hierba; y Pynchon hace alarde de haberse echado un clavado a la época, y no es para menos, luego de vivir en Nueva York y en México se instaló en Los Ángeles durante los sesenta y setenta.

El objetivo del autor no es hacer un libro de denuncia o basado en algún caso real concreto. Es una propuesta surrealista, llena de humor y diálogos delirantes. Thomas aprovecha y hace referencia a la contracultura de la época: la experimentación con una amplia variedad de drogas, surfistas, bandas de rock, Charles Manson, el naturismo y el presidente Nixon y sus escándalos. Todo empieza con la visita inesperada de la exnovia de Sportello, la guapa Shasta, quien le pide que la ayude a esclarecer el secuestro de su amante, Mickey Wolfmann, un empresario millonario de bienes y raíces, y dudosa reputación. Este oscuro personaje en un ataque de autoconciencia decide generar proyectos destinados a los pobres y desamparados; lo cual no va con la cultura gringa, ni con el FBI, y mucho menos con los conspiradores nixonianos. Sportello inicia la investigación dando palos de ciego y encontrando pistas, por casualidad, que lo conducen a un caso mucho más complejo. Su contraparte, elemento imperdible del género, es el policía corrupto Bigfoot; quien por un lado lo frena, pero por el otro lo usa para lograr sus propios objetivos.

thomas pynchon

Thomas Pynchon.

Un desfile de personajes desquiciados completa una trama psicodélica, que no está exenta de un análisis político de aquellos años y de la corrupción que desde entonces impera a todos los niveles. De hecho Pynchon desarrolla la teoría: el Estado norteamericano está siempre atento a las manifestaciones de la contracultura que le permitirán anticiparse a las dinámicas sociales. Lo que queda evidenciado en la novela son los servicios de inteligencia gringos, no son estables, cometen innumerables errores y procuran escribir la historia que les conviene.

No se trata de una novela política o de denuncia, esos aspectos van de paso y se manejan de forma sutil, lo que realmente hace al libro es la narración barroca, la serie de equívocos y de diálogos delirantes, el humor y la ironía.

Sí, estos dos mundos completamente opuestos caben en Los Ángeles, en dimensiones temporales distintas y narradas por autores diametralmente antagónicos, que funcionan para otras plataformas. Paul Thomas Anderson filmó Vicio propio en 2014; mientras que los derechos para llevar a la pantalla Todos involucrados. Los seis días que incendiaron Los Ángeles ya han sido comprados por HBO.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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