Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap
Fotos: Feli Gutiérrez

 

De la columna “Zig-zag. Lecturas para fumar”

Sabemos que el negocio de la música sólo cambió de manos y formatos, que los grupos de rock viven de los conciertos y la venta de parafernalia. Hay que apoyarlos si queremos que sigan tocando. En ese marco, los Dandy Warhols vinieron, dieron el peor concierto de sus vidas y se fueron muy campantes.

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Mi novia, mis amigos y yo llegamos justo a tiempo, a los pocos minutos empezaron a tocar “Be-In”. Desde ahí se notó el sonido opaco, apagado. Es la primera, dije, ahorita ajustan los controles de la nave y despegamos. Pero se cortó de súbito a la mitad. La empezaron de nuevo y se volvió a interrumpir. Hasta la tercera vez lograron terminarla. Aquí la sabiduría popular quedó justa cual condón: lo que mal empieza… prácticamente todo el concierto fue así, canción tras canción. Igual que el “soporte técnico” de cablevisión, su equipo no atinaba a corregir las fallas, conectaban una cosa y desconectaban otras dos. Exagero si digo que lograron tocar más de ocho rolas limpias de las 17 que medio tocaron. La voz perdida. Las guitarras dejaban de escucharse. De pronto todo se iba. La batería se desarmaba a media rola, De Boer terminó tocando mientras sostenía un platillo del contratiempo con una mano porque el otro salió volando y no logró atornillarlo de nuevo. Zia, muy guapa y todo, pero con cara de encabronada porque su sonido fallaba y fallaba y fallaba… Lo peor fue Courtney Taylor-Taylor haciéndose el chistoso. Eran una caricatura de sí mismos. Me acordé de la selección brasileña de futbol en el Mundial de 2014, esa derrota humillante e inexplicable ante Argentina, por llegar dormidos en sus laureles y sin prepararse.

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¿Qué les sucedió a los Dandy Warhols el viernes 27 de febrero? ¿Pura mala suerte? ¿Fallas técnicas surrealistas que sólo en México se conjuran? ¿Es culpa del equipo técnico, el inge de sonido, los roadies? ¿La planta de energía no funcionó? ¿Los sabotearon? ¿Los embrujaron? ¿Estaban intoxicados con mezcal u otras ondas? ¿Les cayeron mal los tacos? ¿Todo eso junto? Haiga sido como haiga sido, quedaron muy mal parados por no decir que estuvieron a un acorde de hacer el ridículo. No imagino lo que percibieron quienes los veían por primera vez. Uno que los ha visto en todas sus presentaciones anteriores, que ha comprado todos sus discos, que ha escrito artículos, que les ha dedicado un capítulo del libro Zig-Zag, lecturas para fumar, percibió un absoluto valemadrismo del grupo.

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A la mitad de la noche el concierto ya se les había ido de las manos. La gente se puso a platicar y a beber. Hasta yo, que no bebo ni cotorreo en los conciertos, me puse a tomar y a platicar a la mitad de las canciones con Carlos Velázquez y Wences Bruciaga.  Encima no había cerveza ni agua, sólo un whisky enlatado de sabores que sabía a madres. El público, algunos músicos y periodistas empezaron a tocar la retirada. Vicente Jáuregui se despidió porque se iba a una reunión más divertida. Mi amiga María se malviajó y se salió. Los Dandy Warhols terminaron como pudieron y tan tán, sin encore que lamentar. Si hay alguien que se atreva a defender y justificar semejante embuste, allá ellos, es muy posible que sean los hipsters que tan sólo han ido a dos o tres Vives Latinos.

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Nada más me hicieron quemar el hash que tan gentilmente me regaló el Franz, quien, al enterarse de lo sucedido, tuvo una explicación lógica: los Warhols son como la mujer escultural y bella que engorda, envejece y se convierte en un adefesio por las operaciones. Como dice esa canción de noséquién: lo que un día fue no será… Perdieron la magia y la emoción. Vinieron a sacar la chamba, cobraron y se fueron.

 

 

Rogelio Garza

Rogelio Garza

Escritor, publicista y ciclista. Durante más de 10 años escribió la columna Zig-zag en revista La Mosca. En 2008 editó y publicó Las Bicicletas y sus Dueños y en 2014 apareció Zig-Zag, Lecturas para Fumar, una compilación de sus mejores debrayes en la revista del insecto y otros medios.

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