Por Nacho Hipólito / @j.ignacio

Godflesh rompió más de 900 tímpanos en el Lunario del Auditorio Nacional. Justin Broadrick y G.C. Green se presentaron en el marco del festival Bestia este 3 de diciembre, con un setlist compuesto, principalmente, por dos de sus álbumes: Streetcleaner (1989), su debut con más de dos décadas de historia, y A World Lit Only by Fire, el álbum que lanzaron en el 2014, después de una larga separación.

Horas antes los entrevisté, y de la charla depuré siete mandamientos de Godflesh que Justin me reveló. “Cada proyecto debe tener su propia disciplina, y debe tener sus reglas, una agenda y un arco insular”, me dijo el vocalista y guitarrista. Yo fui el testigo, el transmisor de su locura.

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Foto: Nacho Hipólito.

I. GODFLESH TIENE QUE SER OPRESIVO

Broadrick es uno de los músicos más influyentes del metal. Aunque no sea reconocido como Rob Halford, Ozzy Osbourne o King Diamond, su marca en la historia del género está sellada para siempre.

Su nombre está en los créditos de álbumes de bandas como Napalm Death, Ice, Curse of the Golden Vampire, Jesu y Techno Animal, por mencionar algunas de sus colaboraciones y proyectos más populares. Pero la banda que le aseguró su lugar en los archivos del metal fue Godflesh, una de las agrupaciones pioneras del metal industrial.

II. GODFLESH TIENE QUE SER PESADO

En 1988, Godflesh sacaría un EP que utilizaría elementos de la música electrónica —principalmente una drum machine— y los combinaría con los estruendosos sonidos de una guitarra distorsionada. Desde la primera canción, “Avalanche Master Song”, hasta “Streetcleaner 2”, la agrupación encontró un nuevo camino para el metal, uno que contemporáneos como Nine Inch Nails, Ministry y Lard ayudarían a popularizar.

Justin Broadrick: Siento que al empezar Godflesh continuábamos con lo que ya habían hecho otras personas. Estábamos conscientes de que combinábamos elementos de diferentes géneros, y ese era el punto, pero nunca lo hicimos para trascender o influenciar a nadie.

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Foto: Nacho Hipólito.

G.C. Green: Siempre hicimos las cosas diferentes, puede ser difícil ser exitoso cuando experimentas con géneros y estilos. Fue complicado mostrarle a la gente lo que hacíamos por lo pesado que podía sonar, y una vez que le metimos influencias de otros géneros, se volvió aún más.

G.C. Green: Nunca pensamos, “¿Cómo podemos estar adelantados a un sonido?”, nuestro propósito siempre fue hacer lo que sentíamos correcto. Éramos egoístas en ese sentido.

III. GODFLESH TIENE QUE SER FEO

El reconocimiento que la banda ganó en los noventa no fue suficiente para llenar estadios o ganar millones de dólares. Algunas de sus canciones sonaron en el radio, incluso sus videos llegaron a MTV, pero el mismo Broadrick acepta que fue pasajero.

Justin Broadrick: Godflesh inspiró accidentalmente todos estos extraños sub géneros del metal, y muchos fueron increíblemente exitosos y populares, mientras que nosotros seguíamos en el underground, desconocidos. Nunca pensamos que fuéramos a tocar en estadios o a ser millonarios. Lo único que queríamos era un par de álbumes que solo un grupo selecto de personas entendiera y disfrutara.

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Foto: Nacho Hipólito.

IV. GODFLESH TIENE QUE SER INTRANSIGENTE

A través de los años Godflesh experimentó con su sonido; al principio solo se trataba de incorporar el estruendo metálico de una máquina con lo pesado del ruido de una guitarra y bajo, pero conforme pasaban los años Broadrick incorporó otros géneros.

En su álbum Songs of love and hate de 1996, el grupo comenzó a utilizar elementos de hip hop; en 1999, en el álbum Us and Them, la banda experimentaría con el drum & bass; mientras que en Hymns, su último álbum antes de su separación, la banda se sumergiría un poco en el rock progresivo e inclusive en el drone.

Justin Broadrick: Godflesh es Godflesh independientemente de lo que digan. Pueden decir que es una banda de grindcore, de industrial, de post-metal o de metal ambiental, pero creo que la banda se sostiene por sí misma. Es su propio lenguaje y existe fuera de cualquier género.

V. GODFLESH TIENE QUE SER UNA PESADILLA

La música de Godflesh es lóbrega. Las letras de las canciones y la atmósfera que crean los demás instrumentos es siniestra. En “Streetcleaner” incorporaron un sample de lo que el asesino serial Henry Lee Lucas había declarado en el documental Portrait of a Serial Killer (1990): “I didn’t hear voices. It was a conscious decision on my part. It was a power thing. I simply acted on my fantasies.”

De eso se trata Godflesh —dice Justin—, de hacer las cosas por impulso, de hacer a un lado el sentido de moralidad y las normas sociales, para hacer lo que crees que es correcto.

G.C. Green: Toda la música que Justin hace tiene que ver con cómo se siente y cómo ve el mundo en ese momento; las películas y la música que escucha, todas esas influencias se conjuntan en su proceso creativo. Eso es Godflesh. Puedes cambiar de gustos y de actitud ante la vida pero en el caso de Justin, ese deseo por hacer música no se ha agotado.

Justin Broadrick: Ben me conoce desde los 14 años. Él sabe que hay algo dentro de mí que necesita expresarse. Y no siempre es de la misma manera. Durante ocho años trabajé en otros proyectos totalmente diferentes, no eran nada agresivos, y tenían tintes shoegaze, atmosféricos y tranquilos. Básicamente me hundí en estos sonidos, hasta que mi creatividad implotó, y sentí la necesidad de hacer otro álbum con Godflesh.

A World Lit Only by Fire, el álbum más reciente de Godflesh, fue eso, un álbum implosivo.

VI. GODFLESH TIENE QUE SER DISONANTE

En 2001 Godflesh se separó. Después de la gran experimentación de Hymns, Broadrick decidió disolver la banda por problemas personales; pero, sobre todo, porque Ben G.C. Green había dejado la agrupación.

Justin Broadrick: En el 2002 disolví Godflesh. Lo empecé a considerar desde que G.C. Green decidió dejar la banda un año antes. Descubrí que Godflesh no es Godflesh sin G.C., y cuando se fue, me pareció un presagio. También creí que en ese momento la banda había hecho todo lo que siempre imaginé que haría.

La separación duró aproximadamente ocho años. En 2010 Justin y G.C. volvieron a tocar juntos. Tres años después compondrían su primer álbum de estudio en más de una década: A World Lit Only by Fire.

VII. GODFLESH TIENE QUE SER ALUCINATORIO

“Cada proyecto debe tener disciplina y reglas, una agenda y un arco insular”. Después de todo este tiempo Justin lo comprobó a través de sus presentaciones en vivo.

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Foto: Nacho Hipólito.

Para Broadrick, Godflesh no debe de ser experimental, como lo intentó ser desde mediados de los noventa, sino una banda de metal industrial. Por eso su setlist está compuesto, casi enteramente, de canciones de Streetcleaner, y está aderezado con temas de A World Lit Only by Fire.

“Las reglas son importantes, sobre todo en la música que hago. Somos los primeros en decir, ‘no necesitamos reglas’, pero hacemos las propias. Ese es el punto: Godflesh tiene que ser opresivo. Godflesh tiene que ser pesado. Godflesh tiene que ser feo. Godflesh tiene que ser intransigente. Godflesh tiene que ser una pesadilla. Godflesh tiene que ser disonante. Godflesh tiene que ser alucinatorio”, dispara Justin.

Editor Yaconic

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