MÚSICA Y NARRATIVA EN LAS SERIES TELEVISIVAS

Por Daniel Herrera / @puratolvanera

Ilustración: Karina Vargas / @lula_walk

THE BALLAD OF HEISENBERG

En abril del 2009 se transmitió el séptimo capítulo de la segunda temporada de Breaking Bad. Quienes seguíamos la serie con una obsesión casi religiosa pensamos que tal vez nos habíamos equivocado de hora. En la pantalla aparecía un grupo de narcocorridos —bajo sexto, bajo y guitarra—: Los Cuates de Sinaloa. Pronto entendimos que cantaban sobre Walter White y su cruzada por conseguir dinero para su familia por si moría debido al cáncer.

“Negro y azul: The Ballad of Heisenberg” sintetizaba por completo no sólo la segunda temporada, sino toda la serie. La televisión cambió por completo en ese lapso de poco más de tres minutos. Nadie lo había hecho antes y es probable que nadie lo pueda hacer después. Abrir con un video musical, una canción creada expresamente para la serie sin explicar nada y que eso sea suficiente para romper con la forma en que se hace televisión en el mundo sólo pudo realizarse con una historia como la creada por Vince Gilligan.

SOPRANO ENTRADA

La idea fue del productor. Él mismo descubrió en YouTube el hipnotizante mundo del narcocorrido. Se obsesionó con el estilo, escribió la letra de la canción y encontró el grupo adecuado para grabarla. El resultado fue un video estéticamente similar a los cientos que circulan por internet: barato, casero y por completo fascinante.

La música de Breaking Bad tiene un amplio horizonte. Pasa por Haydn, el reggae, el dub, la electrónica, blues, rap, corridos, bolero y todo tipo de rock. Además, por la zona geográfica donde transcurre la historia (Nuevo México), explora sonidos cercanos a Latinoamérica. Por ejemplo: Rodrigo y Gabriela, Molotov, Cumbre Norteña o Ana Tijoux.

El supervisor musical de la serie, Thomas Golubic, ha declarado que cada vez que elegía una canción buscaba representar alguna característica de los personajes. Siguiendo esa idea con total impunidad, podemos explicar que el primer Walter White, el que apenas se ha enterado de que le quedan pocos meses de vida, está representado por “A Horse With No Name” de America. Una canción anodina, con una letra que desea ser profunda pero se queda en una serie de lugares comunes y redundancias absurdas.

Jesse Pinkman también puede ser retratado a través de dos canciones: “Money” de DR Period, que aparece en el segundo episodio de la cuarta temporada, no sólo explica a Pinkman, sino la motivación principal de casi todos los personajes. Es imposible olvidar a Huell Babineaux, guardaespaldas del abogado Saul Goodman, cuando se acuesta sobre la cama de billetes que Walter guarda en una bodega. La canción no necesita explicación; el dinero abre puertas, permite lujos, consigue mujeres u hombres, autos elegantes y tratamientos contra el cáncer.

La otra canción sucede en el capítulo ocho de la tercera temporada. Jesse espera a Walter en el laboratorio subterráneo y, aburrido, comienza a actuar como lo que es: un típico joven imbécil que se metió en una situación que lo rebasa. La repetitiva tonada acompaña sus acciones.

THE SOPRANOS

Pero si Breaking Bad revolucionó la televisión, hay un antecedente básico del uso de la banda sonora como parte fundamental de la narrativa visual: The Sopranos. Desde la apertura del programa, en la que suena “Woke Up This Morning”, de Alabama 3, oscuro grupo londinense de electrónico, blues, country y góspel, es decir, obsesionado con la música estadunidense. La banda vio la fama cuando el productor de la serie, David Chase, eligió la canción de su primer álbum Exile on Coldharbour Lane. Una pieza que parecía poco cercana a la historia de un mafioso de New Jersey con ataques de ansiedad.

Combinación de rap y vocalizaciones al estilo góspel y rhythm and blues, “Woke Up This Morning” se convirtió en parte fundamental de la serie. Tanto que no se puede escuchar sin pensar de inmediato en el viaje de Tony Soprano. Las imágenes y la música han quedado firmemente unidas para siempre.

El soundtrack de The Sopranos es una afirmación musical de la historia blanca contemporánea estadunidense. Incluso la aparición de Stevie Van Zandt, guitarrista de Springsteen, en el papel de Silvio Dante, consigliere de Tony, representa el triunfo del rock más típico. Los artistas que se pueden escuchar van desde Benny Goodman, hasta The Bangles; desde Frank Sinatra hasta The Beach Boys; desde Django hasta The Corrs; desde Johnny Cash, hasta Linkin Park. Incluso el rap más negro se trata desde una perspectiva blanca. Al dar una fiesta, la hija de Tony, Meadow, decide que la mejor música para sus amigos blancos es “Holla Holla” de Ja Rule. El rompimiento generacional percibido a través de la música. Para Tony y Carmela este quiebre es sorpresivo, sólo hay que recordar la reacción de ambos cuando Meadow lleva a casa a su novio afroamericano.

La música en The Sopranos también sirve como elemento fundamental de la narrativa. Algunos ejemplos son fáciles de recordar. En el capítulo siete de la tercera temporada, después de que Tony tuvo que deshacerse de su amigo capo “Big Pussy” Bonpensiero tirando su cuerpo al agua, Paulie Walnuts planea regalarle a Tony un Big Mouth Billy Bass, especie de pez plastificado que se mueve y canta. La canción que el juguete reproduce es “Take Me To The River” de Al Green. El pez cantante le produce alucinaciones al capo, quien nunca se sobrepone a la muerte de su amigo.

La última escena del episodio final de la tercera temporada nos entrega una obra maestra de la narrativa a través de una canción. La familia entera y sus capos están reunidos después del funeral de Jackie Aprile Jr. El ambiente es triste y nostálgico. Junior Soprano comienza a cantar “Cuore Ingrato”. Familiares, capos, asesinos y mujeres superficiales olvidan de pronto su naturaleza y se sienten tocados por una letra que habla de un amor desesperanzado. Todos atienden la interpretación, excepto Meadow, quien, ebria para apaciguar el dolor de la muerte de su novio, comienza a tirar pedazos de pan al cantante. Cuando Tony decide ponerla en su lugar ella huye para al final decirle que todos adentro son unos hipócritas. La afirmación incluye a su padre, pero también la engloba a ella, porque conoce bien la actividad de Tony y aun así acepta que disfruta ese estilo de vida.

Dice Carlos Velázquez que en este mundo existen dos tipos de personas: aquellas que aman el final de los Sopranos y quiénes no. Yo pertenezco a los primeros. Y también creo que la última canción que se escucha en la serie es, no solo acertada, sino incluso permite encontrar múltiples sentidos a la vida de la familia Soprano.

A estas alturas es bastante conocida: Tony, Carmela y AJ esperan en un restaurante con pequeñas rockolas en las mesas a que arribe Meadow. Antes de que llegara su familia Tony había seleccionado una canción. Sabemos que es el final y todo parece apuntar a un momento cumbre. Un hombre desconocido se sienta en la barra del restaurante; Tony voltea a todos lados, ansioso quiere que su hija cruce la puerta. Ella está afuera estacionando el carro. Al final se acerca a la puerta, parece que entra, vemos la cara de Tony y la imagen se va a negros.

La canción que suena es “Don’t Stop Believing” de Journey. Con la pieza podemos entender qué estuvimos viendo por seis temporadas: Tony y Carmela son esos dos chicos de los que habla la canción. Vienen de ciudades conocidas pero van a ninguna parte. Lo único que pueden hacer es no detenerse y creer que llegarán a algún lado, aunque eso nunca se vaya a cumplir.

MAD MEN

En cambio, el soundtrack de Mad Men, a pesar de que también representa la historia blanca estadunidense, lo hace desde una perspectiva kitsch. Y esto sucede porque el creador y mente maestra detrás de la serie, Matthew Weiner, decidió que a pesar de que la historia de la agencia de publicidad Sterling Cooper se desarrolla durante las décadas cincuenta y sesenta, la música incluida no debía ser la más obvia. No, aquí no encontraremos Buffalo Springfield ni a Sam Cooke, Bob Dylan apenas aparece dos veces y The Beatles una. De los Stones aparece “Satisfaction” en un contexto poco relacionado con la letra: Don Draper está sentado, con su perfecta camisa blanca planchada mientras fuma un cigarro. Pero es la esencia del personaje, está insatisfecho porque nada de lo que tiene realmente dura lo suficiente. Todo se le escurre entre los dedos y cae, como el hombre animado de las cortinillas introductorias.

Lo que hizo el creador es mantenerse fiel a su historia. Una gran parte de las canciones incluidas en cada capítulo fueron tremendos éxitos en su momento, así que no sobrevivieron el paso del tiempo, excepto para un hombre obsesionado con la época y que mantuvo su guión guardado en su maleta durante cuatro años hasta que le garantizaron que su historia no sería transformada.

Este soundtrack abarca desde hits instrumentales como “Casino Royale” de Herb Alpert & The Tijuana Brass, hasta rock de The Kinks, pasando por el easy listening: “Old Cape Cod” de Patti Page, éxitos clásicos: “I Got You Babe” de Sonny & Cher y piezas poco conocidas de cantantes famosos como “Shahdaroba” de Roy Orbison.

Las canciones se suceden con precisión cronológica. Así, lo que seguramente sucedió en la realidad, por ejemplo, adolescentes que compraron éxitos en discos de 45 revoluciones son representados por los hijos de Don, quienes no son ajenos a los sonidos pop que sostienen el mundo discográfico y sus asociados como la publicidad.

CANCIONES EN LA MENTE

Otras series merecen estar en esta lista. No se puede olvidar a True Detective y su alucinante soundtrack elegido por el compositor y productor T-Bone Burnett. También la música de Six Feet Under podía dirigir la narrativa de algunos capítulos. Incluso series que no son tan importantes en la historia de la televisión, como Scandal, tienen bandas sonoras envidiables. O el último éxito de Netflix, Narcos, que se enriquece con grupos como Fruko y sus Tesos, la Orquesta Ritmo de Sabanas y Los Dug Dug´s.

Al final, la música dejó de ser incidental y se convirtió en un elemento más de la narrativa visual. Ahora es tan importante que no podemos imaginar que una serie no incluya en su propuesta canciones que se queden en la mente junto a las imágenes.

Editor Yaconic

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