Por Javier Ibarra

Fotos: Gisela Ochoa

 UNO

Joaquín fue el primer bicimensajero que conocí en mi vida, más allá de la película Quicksilver (1986) —en la que sale Kevin Bacon— o el DVD del equipo Mash San Francisco que me presentó Kenny hace ocho años. Lo conocí en 2011, en una alleycat o durante el transcurso de sus premiaciones, las cuales terminan hasta la madrugada en épicas borracheras. Las organiza un círculo de amantes al pedal que consiguen patrocinios y compiten en diferentes ciudades del Planeta: el Monster track de la Gran Manzana; el Red hook criterium de Barcelona, Londres, Milán y Nueva York; o en Cielos infernales, la carrera más pesada de ciclismo urbano —escalando y descendiendo montañas—, que el año pasado tuvo como sede Bogotá, Colombia.

Lo primero que supe de Joaquín, originario de Cádiz, España, es que vive y sueña para ese invento de Karl Drais, la bicicleta, que data de 1817. En 2011 Joaquín llegó a la Ciudad de México después de cruzar —junto con otros mensajeros de distintas partes del Mundo— Estados Unidos, de costa a costa, gracias a algunos patrocinios y un proyecto documental.

bicimensajeros, alleycat dia de reyes

Joaquín.

Las historias de Joaquín inspiraban en una época en la que el uso de la bicicleta me parecía de mamones y engreídos (lo menciono porque casi era un requisito pedalear una bici de piñón fijo en la Roma o Condesa), solo hacía que la comunidad ciclista estuviera totalmente dividida: entre los que usan chicharrones (viejos, pesados y horribles medios de transporte), aviones (hermosos corceles de más de 20 mil pesos), ruteras (las clásicas bicicletas de carreras con cambios de velocidades), fixies (por lo general pasabas por una inspección para saber si tenías freno, contra-pedal, sí en realidad eras brakeless o tu cuadro era de pista) y otras estúpidas etiquetas que ojalá con el paso de los años se pierdan.

Joaquín —como parte de lo que yo viví en ese tiempo dentro de las carreras ilegales de ciclismo urbano— hizo a muchos preguntarse: ¿cómo era la vida de un bicimensajero? Meses después conocí a algunos chicos, del extinto D.F., que tenían un par de años desempeñando ese trabajo. En este empleo tienes que aprender a aventar el mueble (defenderte) en un lugar donde no existe la ley. Joaquín se unió a ellos y comenzó a mensajear en esta ciudad que lo atrapó. Su trayectoria de más de 10 años de recoger y entregar paquetes —incluso por distintos lugares como Londres o París— transmitió a muchos ese estilo de vida. Dos años después, en 2013, junto Safa Brian, su amigo sudafricano, creó TIG Bicimensajería.

aleycat dia de reyes

Alguna vez Joaquín me platicó que cuando vivió en un hostal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas intentó desempeñar su trabajo: se movía de un lugar a otro transportando lo que las personas de la zona necesitaran. Sin embargo, casi no tenía trabajo. Montó un taller de bicicletas en el hostal, y en algún momento terminó recogiendo velocípedos viejos de un basurero, los reparaba y luego los regalaba a niños la comunidad.

“Al primero que le di una bicicleta, incluso era una BMX, fue a Eddie, mi pequeño amigo de siete años, en un Día de Reyes Magos”, recordó Joaquín.

Eddie avisó a sus hermanos y amigos para que fueran a buscar al español, quien no desistió y terminó complaciéndolos mientras fuera posible, antes de regresar a la Ciudad de México.

alleycat reyes magos

DOS

Bajo esas memorias, al sur de México, se fundamentó parte del Alleycat de los verdaderos Reyes Magos, realizado el pasado sábado 7 de enero en la CDMX, con la finalidad de recolectar juguetes, ropa y alimentos para niños y niñas de alguna casa hogar, que en esta primera edición fueron los de Hogares Providencia I.A.P. (calle Católica 745 de la colonia Álamos, Delegación Benito Juárez).

“Esta carrera también surge para hacer comunidad entre las distintas compañías de bicimensajería que existen en la ciudad. El propósito es realizarlo anualmente, atrayendo a patrocinadores y más gente interesada en correr y colaborar”, dice Joaquín.

alleycat reyes magos

En Estados Unidos existe una labor similar conocida como Cranksgiving! que consiste en competir, recolectar alimentos —con alrededor de 15 a 20 dólares por participante—  y repartir la comida a familias necesitadas y vagabundos durante la semana de Acción de Gracias (Thanksgiving). Este proyecto nació en Nueva York en 1999 y fue idea de Ken Stanek. Hoy en día se realiza en más de 60 ciudades del país vecino; Australia, Canadá y Londres, contando con la participación de leyendas e iconos de la mensajería como Alfred Bobé Jr, Austin Horse, Greg Ugalde, Felipe y familias enteras que salen a tomar las calles en dos ruedas. Fue un evento del cual me habló Joaquín, y se usó como ejemplo para hacer algo parecido, pero con un espíritu local: utilizando de estandartes a Melchor, Gaspar y Baltasar en un día esperado para cualquiera que aún conserve la inocencia.

TIG, Cronos, Ronín y EnRila son las compañías que iniciaron esta noble labor, buscando que el trabajo de mensajería en bici sea visto como algo formal. La comunidad ha crecido bastante —a raíz del Campeonato mundial de bicimensajeros que se realizó en 2014 en la Ciudad de México— y poco a poco se busca intentar estandarizar los costos de traslados, sin abaratarlos. En ellos se arriesga la vida subiendo a la zona de corporativos en Santa Fe, para después descender entre automovilistas que todavía no se acostumbran a tener a un ciclista delante de ellos o al costado.

alleycat reyes magos

TRES

Jardín Pushkin fue el punto de encuentro, el 7 de enero, para dar inicio, pasadas las cinco de la tarde, al alleycat. Joaquín, desde las tres y media, junto a algunos voluntarios como Areli, Yisus, Gis, Omar y Tyreck esperaron a que llegaran los participantes para inscribirse. La inscripción constaba de 50 pesos (el dinero se utilizó para comprar productos en el transcurso de la carrera) y donar un juguete (nuevo o usado). Después esperar los manifiestos y saber a qué lugares se tenía que pedalear.

De los 35 competidores inscritos sobresalían bicimensajeros que han tenido la oportunidad de salir a correr al extranjero: Ximena “Plumas” Ruiz (trabaja para TIG) acudió en 2016 al Campeonato mundial de bicimensajeros organizado en París; Carlos “Pinocho” Gómez (miembro de Terremoto crew y mensajero independiente) asistió a una edición del Monster track, y algunos otros ciclistas urbanos que recientemente acudieron a Bogotá.

alleycat reyes magos

De todos los inscritos solo terminaron 26 (cinco mujeres y 21 hombres). El Alleycat de los verdaderos Reyes Magos —se supo diez minutos antes de que iniciara— tenía tres manifiestos diferentes. Eran los mismos checkpoints y los mimos puntos a los que se tenía que pedalear. Lo principal en estas carreras es saber qué tanto conoces moverte por la ciudad, qué atajos, avenidas y calles es mejor tomar para llegar de un punto a otro en el menor tiempo posible; todo en un día normal y expuesto a lo que pueda ocurrir, únicamente para tener un ganador.

Los checkpoints fueron: La Barra (calle Progreso esquina con Prosperidad, colonia Escandón). La Blanca (calle Emilio Castelar, entre Goldsmith y Enrique Ibsen, colonia Polanco). Don Mario (Plaza Necaxa, esquina Río Panuco y Río Sena, colonia Cuauhtémoc). Abarrotes Karen (calle Camelia 24, colonia Guerrero). Miscelánea La Romita (Plaza Romita, colonia Roma). Todos eran tiendas en las que se debía comprar arroz, frijol, aceite, atún, detergentes, pastas, latas de verduras, puré de tomate, sal, gelatina, azúcar, papel higiénico, servilletas o leche con los cincuenta pesos o más, dependiendo de lo que los corredores quisieran aportar.

alleycat reyes magos

También había que acudir al taller-oficina Ronín (calle Monterrey esquina Avenida Yucatán, colonia Roma), ahí la dinámica consistió en  quitarse un zapato, dejarlo en un pequeño árbol de navidad, cruzar la avenida Yucatán corriendo, realizar una carta a los Reyes Magos y regresar al taller por la bicicleta. Y posterior a eso, como penúltimo checkpoint, se tenía que encontrar a un Rey Mago (caminando en la Alameda Central, a quien se le entregaba la carta). La meta fue la tienda Above Cycles (Chilpancingo 129, colonia Roma Sur).

Los ganadores fueron Plumas (categoría femenil) y Manu “Tortas” Brío (categoría varonil). Algo que me sorprendió demasiado, después de no asistir por un largo periodo a algún alleycat, fueron los tiempos. Plumas, cumpliendo todos los checkpoints en orden, hizo 1 hora con 30 minutos; Tortas 1 hora con 10. Se utilizaron mapas o el GPS de los smartphonesindispensables para ser bicimensajero y ganar una carrera.

alleycat reyes magos

alleycat reyes magos

Previo a la carrera, hasta el momento final de la premiación —en la que incluso hubo galardón para la mejor carta a los Reyes Magos— había un ambiente de camaradería. Los voluntarios no participan por quedar bien, compromiso, querer encajar o ego. Para los ciclistas urbanos no puede existir nada mejor que sentirse libres arriba de una bicicleta con el pensamiento que le robaran una sonrisa a alguien con quien jamás se han cruzado en el camino; alguien que quizás no ha aprendido andar en bicicleta. La vida nos trata diferente a cada uno, en circunstancias en las que existen o no existen los Reyes Magos.

CUATRO

Después del alleycat, en el transcurso de la semana, del lunes 9 de enero al sábado 14, se recibieron más juguetes, alimentos y ropa en la oficina de TIG, ubicada en Liverpool 9, en la colonia Juárez, Delegación Cuauhtémoc. Este lugar es el taller de la tienda de bicicletas Be Spoke Cyclery, en la que Joaquín también se desempeña como mecánico.

A raíz de las fotos, que tomaron Gis y A Dos Nalgas, en las que quedó clara la labor que se realizó, hubo una gran respuesta en el evento de Facebook. Distintas personas y mensajeros de otras compañías, comentó Joaquín, acudieron a dejar desde Hot Wheels, trompos, provisiones de comida, hasta prendas de vestir para los pequeños.

alleycat reyes magos

Después de la colecta partió un convoy muy pequeño, diez ciclistas pertenecientes a las bicimensajerias que organizaron todo, entre los cuales nos dividimos —también estuve ahí llenando mi mochila con todo lo que fuera posible— cerca de doscientos juguetes, más las cajas de bicicletas atestadas con alimentos y ropa.

La meta era Hogares Providencia, casa hogar fundada en 1979 por el Padre barcelonés Alejandro García Duran de Lara (1935-1999), mejor conocido como Padre Chinchachoma. Hogares Providencia actualmente tiene otros centros de ayuda: uno ubicado en Ciudad Nezahualcóyotl y otro en Azcapotzalco; aparte de sus oficinas centrales de la colonia Xoco, en la calle de Mayorazgo de Higuera 8 y Delegación Benito Juárez. Durante 40 años se han dedicado a apoyar a más de 8 mil niños y niñas en situación de calle. Igualmente están apuntalando hacía jóvenes mamás que tienen que sobrevivir en las arterias de la metrópoli, y a quienes se les procura fortalecer con control de adicciones, apoyo espiritual, psicológico y se les da educación y distintas capacidades técnicas para laborar, buscando que en un futuro puedan desarrollarse, saliendo adelante con sus hijos.

alleycat reyes magos

Cuando íbamos rodando por algunas calles de la colonia Juárez y Roma, hasta tomar la Avenida Cuauhtémoc con dirección al sur, cruzar Parque Delta, girar a la izquierda y encontrar la colonia Álamos más allá del Eje Central, como coincidencia alguien comentó que se estaban utilizando tres bicicletas de carga bullitt, asemejando ser el elefante, el camello y el caballo de los Reyes Magos. Se trataba del lagarto de TIG, la naranja mecánica de Ronín y un nuevo monstruo plateado de esa misma compañía, quienes ayudaban a Melchor, Gaspar y Baltasar de la bicimensajería .

Era inevitable llamar la atención. Las personas que caminaban por las banquetas esa tarde soleada volteaban a ver la manera de cómo iban sujetas las cosas que se recolectaron. Sobresalían las pelotas en colores muy llamativos (amarillos, azules y rosas fosforescentes), las cajas pesadas en las parrillas de los tres animales de aluminio que soportan alrededor de 200 kilos. Mientras algunos de los demás transportaban hula hulas apretados a las mochilas con cámaras de llanta, o peluches de los Minions y un Dino de Los Picapiedra gigante. Los automovilistas jamás se molestaron, aunque íbamos pedaleando por el carril central de la Avenida Cuauhtémoc. En cambio, se posaban a un costado preguntando a dónde nos dirigíamos.

alleycat reyes magos

CINCO

La fue única: arribar a la casa hogar en inmensas bicicletas, que estoy seguro jamás en sus vidas esos infantes habían visto, ocasionó un extenso “Woooooow!” como si ese momento hubiera estado planeado. Después los más 160 niños y niñas soltaron aplausos de felicidad y sonrisas acompañados de la ansiedad que provoca una sorpresa así.

Nada estaba armado, lo principal era que los infantes tuvieran algo con que jugar y pasar el tiempo. Sin embargo, entre Joaquín, Tyreck, Arturo y Omar surgió la idea de unirse y crear lo que a partir de ese momento es el Colectivo de bicimensajeros en México, que fue la manera de presentarse con la directora de la casa hogar.

alleycat reyes magos

El Chabocho, quien corrió el alleycat junto a Fabs en una bicicleta tándem, improvisó, se paró frente a todos los pequeños y les dijo que los Reyes Magos habían ocupado del servicio de algunos bicimensajeros para llevarles juguetes, ya que aún tenían bastante trabajo. Les explicó cuál era la labor de un mensajero, qué cosas suelen llevar y cómo es el trabajo que desempeñan. Pero los niños tenían cara de incertidumbre. Era normal. Jamás habían tenido a unos cuantos locos y locas que no contaminan, que trabajan de lunes a viernes por toda la Ciudad y Estado de México —algunos sábados y domingos también— y que intentan ser tomados en cuenta.

Se organizaron filas como en la escuela: del más pequeño al más alto. Entre los cientos de juguetes había Avengers, Barbies, trompos, luchadores, Max Steel, peluches, pelotas y camiones de construcción. La ropa y los alimentos se separaron y se entregaron a los encargados.

alleycat reyes magos

Llamó la atención que, al animar a algunos niños con el juguete de moda (Avengers) preferían tomar los más sencillos. En cambio, una pequeña de un momento a otro tomó un Iron Man causando asombro y una alegría desmedida; porque la mayoría de las niñas se amontonaban en los peluches y las muñecas.

La infancia tomó el control del patio, hicieron lo que quisieron. Varios se volvían a formar o llegaban por los costados para hacerse de más juguetes. Se escuchaban carcajadas de alegría y gritos. Te tomaban de las manos, querían que jugaras con ellos, ya fuera con dulzura o aventándote la pelota a la cara, pidiendo toda la atención. Pao, Gis, Fabs y Areli les enseñaron a jugar a las niñas al hula hula, mientras que Tyreck, Joaquín, Omar, El Chabocho y Arturo colocaban herramientas de construcción y ayudaban a sacar los superhéroes de sus envolturas.

alleycat reyes magos

Se había cumplido la meta. La velocidad, agilidad y pasión de los bicimensajeros y demás ciclistas urbanos que corrieron el alleycat surtió efecto. Era inevitable pensar tu niñez con la expectativa del día más feliz de toda la infancia: el 6 de enero. Imagino cómo había sido esa fecha de todos ellos antes de tener un techo, un lugar donde vivir.

Nos despedimos, nos dijimos hasta pronto… Y en algún momento uno de los niños más pequeños se aferró al lagarto de TIG. Se quería ir con nosotros, tal vez ya soñaba con convertirse en un bicimensajero. Ojalá recuerde que los verdaderos Reyes Magos andan en bicicleta.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Previous post

MOONLIGHT: CHICOS NEGROS BAJO LA LUZ DE LUNA

Next post

STANLEY KUBRICK, ARTE Y CRUELDAD