Por Yair Hernández / @yairaudio 

Fotos: Yoel Esquivel

2015

Una chica no sale de su cuarto. Está triste. Hace poco rompió su relación con la persona que la acompañó en algunos momentos recientes de su vida: la separación de sus padres, el adaptarse a la vida independiente y el inicio de un proceso de hormonas para asumirse como mujer transgénero.

Sí, esa chica pasó sus primeros años de adolescencia con una identidad en la que no encajaba. Por eso le entristece el fin del vínculo con quien la apoyó en su transición; el mismo con el que se adentró en la música.

Es invierno de 2015 y esa chica toma su instrumento más cercano, un teclado, y en un arranque de lucidez comienza a desahogar su tristeza en forma de canciones. Entonces, después del frío, el calor deviene en Miljillo (2016), EP que marca el resurgimiento de una artista: Luisa Almaguer.

luisa almaguer

LO QUE FUE

Si hubiera nacido niña biológica habría sido actriz. En las obras de la escuela me frustraba porque me daban papeles masculinos que me resultaban incómodos”, es uno de los recuerdos de la infancia de Luisa, que desde el atrio de la Parroquia de Azcapotzalco —punto de reunión no planeado pero cercano a su casa— revela parte de su turbulenta historia.

Luisa Almaguer nació hace 25 años en el seno de una familia clasemediera. Durante sus primeros años, su padre, madre y hermano conformaron el núcleo de convivencia de la chica que descubrió desde pequeña un gusto por la actuación, y que posteriormente la acercó al cine: “Empecé a ir a talleres de cine, festivales de cine. Después quise entrar al CUEC o al CCC, por eso tomé un seminario en el que conocí a una chica que me enganchó con toda una generación. Fue muy padre porque ahora ya trabajo de una manera más profesional (directora de arte). Me clavé en eso”.

También, durante la infancia, Luisa tuvo sus primeras aproximaciones musicales: “Tomé clases de piano, luego intenté la guitarra pero no me salió”. Continuó su interés por los instrumentos hasta que formó su primera banda en la secundaria, “de desmadre”, en la que conoció a quien, además de futuro compañero sentimental y guitarrista de Lowboy (dúo atmosférico que le abrió puertas dentro del panorama subterráneo de la Ciudad de México), fue su inspiración para su disco solista.

Aquí es necesario hacer un alto a la trayectoria artística de Luisa para hablar de cómo, antes del génesis de Lowboy, y tras un incidente que propició la separación de sus padres y un cambio total de su modo de vida, Almaguer se descubrió transgénero:

Un día algo me hizo click  y por inercia o intuición gogleé por primera vez la palabra trans. Antes de eso, aun siendo gay, yo no tenía idea de significaba lo trans y mantenía estereotipos retrogradas del tipo mujer de estética o de barrio, de alguien que nunca termina de estar dentro de la sociedad. Pero tras buscar y ver a tantas chicas transgénero hablando en Youtube de sus procesos, tan tranquilas y con vidas funcionales, eso me atrapó e hizo darme cuenta  de que soy una mujer. Empecé a tomar terapia para reafirmar, para estar segura, y ya al año entré a las hormonas. El nombre de Luisa lo tomé de la película  de Federico Fellini”.

Las reacciones familiares fueron variopintas y graduales: “Mi hermano me respaldó al instante. Mi mamá como que no lo creía pero al año lo entendió. A mi papá fue al que más le costó; para que me dejara de decir hijo… fue horrible. Pero a los siete meses de transición un amigo me hizo un documental para el que citaron a mi papá. Entonces, cuando terminó la entrevista, por primera vez me dijo Luisa. Aunque siento que fue antes, en la fiesta de 15 años de una prima, cuando ya lo había trabajado: me sacó a bailar y para mí esa fue su manera de decir que todo estaba bien”.

luisa almaguer

El proceso de hormonas coincidió con el desarrollo de Lowboy, etapa artística que durante su vigencia resultó tan beneficiosa cómo tormentosa: “[Lowboy] era una cosa muy rara que se alimentaba de sí misma. Descargaba emociones generaba otras. Seguíamos porque había momentos en que nos encantaban, por ejemplo tocar en vivo, cuando yo no estaba abstraída de lo demás. Pero la mayoría del tiempo no éramos fáciles por los procesos en los que estábamos”.

A pesar de los conflictos internos, la banda logró captar la atención de plataformas cómo Aquí No Hubo Escena, Latitud 19º 24´ y Escena Negra, que la impulsaron dentro del panorama musical alternativo de la Ciudad de México. La dicha fue fugaz: el 29 de octubre de 2015 anunciaron, a través de Facebook, su despedida de los entarimados.

“Fue un proceso. Se desgastó la relación y entonces un día acabó de golpe: nos peleamos y hasta rompí un espejo. Tuve que recibir apoyo profesional porque terminó mi relación y por ende el proyecto”, dice Almaguer.

luisa almaguer

2016

Una chica espera que se apaguen las luces de El 77, centro cultural de corte autogestivo de la calle Abraham González en la colonia Juárez. Está nerviosa: en minutos tendrá que vérselas contra un auditorio atiborrado. Y, además de que estará sola en el escenario, son pocos los asistentes que conocen previamente su trabajo. El detalle la inquieta aún más.

Las luces se apagan y la chica, enfundada en un elegantísimo vestido negro que resalta por la luz rojiza que la sigue, se pone al teclado y acerca el micrófono. Es hora: mueve los dedos y comienza a cantar.

Tras un breve desconcierto generalizado que no tardo en volverse asombro, todo acaba en aplausos. Después de media hora la chica, que no dejó de hablar entre canciones sobre anécdotas  o intereses personales, sonríe. Alguien se le acerca:

—¿Cómo te encuentro en Face?

—Soy Luisa Almaguer.

SOY LUISA ALMAGUER

En el libro Contra la felicidad: en defensa de la melancolía, Eric G. Wilson sugiere una revaloración de los momentos lúgubres en el sentir humano pues estos casi siempre fungen como motores creativos.

Almaguer reafirma: “En los momentos que estoy más deprimida, más tirada a la mierda, es cuando más creativa soy”. Fue así, en un periodo de oscuridad sentimental durante el invierno de 2015, que encontró su numen y “en pijama y de forma intuitiva” comenzó a componer las canciones de Miljillo, seis temas que van de “sentirse en un barco hasta enclavar en la arena”, y que fue producido por Abel Casillas (La Era Vulgar).

Pero, desde un enfoque artístico, ¿quién es Luisa Almaguer?: “Tiene que ver con una interpretación cabaretesca, algo transgresor y con sonido etéreo e intenso. Algo que busca generar impacto”, dice la también fiel lectora de Simone De Beauvoir. Y reconoce: “Ahora intento ser más alivianada, hablar más, burlarme; hablar de la poligamia o temas transgresores. Estoy armando un show que tenga más teatralidad, más cabaret, con el fin de echar desmadre y provocar”.

luisa almaguer

TRANSFOBIA, BULLYNG, IDENTIDAD

Educación sexual: “Para llegar a un buen nivel en México habría que educar a los niños desde la primaria sobre lo que es el género y la preferencia sexual. Una educación de calidad debería no solo hablar del sexo como algo biológico y binominal. Si yo pude ser transfobica, imagínate a las nuevas generaciones que crecen en un contexto no tan tolerante”.

Relaciones: “No sé por qué la monogamia sigue siendo el sistema en el que desarrollamos nuestras relaciones. ¡Qué hueva! No por estar con dos personas a la vez significa que quieres a uno más que al otro. Desarrollar relaciones en un sistema heteronormado mata, duele, lastima. Por eso siento que disfruto más si me desapego de los celos, de la posesividad”.

Violencia: “Nunca he sufrido violencia o bullying. Lo que sí me paso es que cuando empecé a tomar hormonas comencé a ser acosada como cualquier mujer y me di cuenta que al proyectar una imagen masculina tienes privilegios. Bajeé escalones en la ‘importancia social’: me voltean a ver como un objeto, me gritan. Me atrevo a decir que hasta los hombres homosexuales tienen más ventajas sobre las mujeres por el simple hecho de ser hombre. A mis amigas les pregunté al respecto y me dijeron ‘pues te acostumbras’. Y pues sí, ya estoy un poco resignada a que las cosas son así. Si no tuviera miedo no traería en la bolsa un spray de pimienta”.

Identidad: “Es muy difícil alcanzar la plenitud en la  identidad porque el sistema está construido para que no sea así: a quien nace con pene le tiene que gustar el azul y va a adoptar ciertas cosas; con las mujeres funciona igual. Por eso es ridículo, es una pendejada pensar que tu destino va a estar marcado porque tienes un pene o una vulva. Pero así se maneja el mundo. Todo conspira para que tu identidad se te establezca sin tener noción de ella. Imagínate cuánta gente no es trans, homosexual o drag, pero no lo ejercen porque no saben cómo. Hay que intentar que la gente se acepte”.

2017

Una chica toma una bebida fría en un café del Centro. Está contenta; regresó de un proyecto de cine con Indra Villaseñor —directora por la cual la chica se decanta en elogios— que la llevo a conocer el norte del país.

Sonríe constantemente. Sabe que, tras esa experiencia motivadora en pos del trabajo de alguien más, es momento de empezar a fortalecer el propio: el proyecto musical del cuál es voz, cabeza y corazón.

Relanzar su EP, tocar en más y mejores lugares, llegar a ser parte del talento invitado a la entrega del Premio Maguey de este año (selección del FICG) y compartir escenario frecuentemente con Belafonte Sensacional o Coyoli (proyectos musicales nacionales que admira) son algunos de sus objetivos.

Luisa Almaguer cree que este año debe despegar, consolidarse. Debe vivir como canta Rita Guerrero —una de sus referentes musicales— en el tema “Miedo”: “vivir sin miedo a la angustia / vivir sin miedo a la locura”.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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