El mundo visto desde Manifesto

Es la cuarta producción que dirige Julian Rosefeldt, quien se encargó de escribir un reflexivo libreto acerca de un amplio margen artístico e ideológico que ha perneado la creatividad y percepción de la sociedad a lo largo de distintas épocas como el dadaísmo, arte Fluxus, supremasismo, situacionismo, Dogma 95, entre otros tantos.

Pero lo más atractivo de la cinta recae en la actriz australiana ganadora de dos premios Óscar, Cate Blanchett, quien se dio a la tarea de interpretar 12 papeles dentro del metraje. Realmente la experiencia se convierte en un monólogo entre el espectador y los doce personajes encargados de remarcar las tendencias y cómo han dañado o impulsado el arte mundial.

Me es realmente importante denotar el camino que toma la película, ya que los pósters y avances no dejan entrever el gran manifiesto literario que Rosefeldt escribió y quiso llevar a la pantalla grande. Los tan variados temas y la monótona fórmula que se utiliza para mostrarnos el punto de vista del autor resulta extenuante, sin embargo, me parece destacable la audacia por burlarse de muchos idealistas artísticos, los mismos que ven un profundo y reflexivo concepto en una pared blanca o en una gota de pintura y rechazan cualquier otra forma de expresión.

Por otro lado el libreto en sí mismo tiene una serie de problemas de formato, se aprecia cómo fue forzado para encajar en la pantalla grande; es sumamente importante reconocer qué ideas funcionan y cómo realizarlas, por supuesto, el cine termina siendo subjetivo, pero como cineasta la claridad de presentar una producción equilibrada debe mantenerse dentro de sus prioridades. En este caso la soberbia de Julian Rosefeldt le llevó a crear una interesante reflexión literaria que no terminó por tener una propuesta cinematográfica capaz de envolver al espectador.

El exceso siempre termina por dañar, y el tener doce historias distintas (todas introspectivas) no fue una maravillosa decisión, muchas de ellas terminan por ser irrelevantes en el hilo común que entrelaza a la película. Hoy día tener a Blanchett como respaldo actoral aporta calidad y peso a cualquier producción, pero esto no es indicativo de un éxito y mucho menos si la historia no cuenta con estructura y argumentos sólidos para mostrarse en una sala de cine.

El análisis de la sociedad a través de corrientes artísticas me es interesante y por supuesto relevante, finalmente todos los caminos se nutren y brindan herramientas útiles al interesado, pero Rosefeldt quedó atrapado en su propia red crítica, no por haber creado un filme meditativo significa que vaya a ser trascendente y trascienda fuertemente en el espectador.

Uriel Linares García

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine de @ControlTotalMex y crítico cinematográfico en @Yaconic.

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