Por Aída Quintanar

Antes de llegar a su nueva casa, Nojoom (Reham Mohammed) se quita el horrible vestido de novia que viste y sale a jugar con sus amigas. Como su anillo de boda le queda enorme, prefiere venderlo para comprarse una muñeca. Ella quiere jugar, pero su madre le dice: es el destino, todas tenemos que casarnos. Nojoom tiene diez años de edad.

En las familias de muchos hijos y poco dinero, recibir una vaca por una boca menos es una bendición. Ese fue el caso de Nojoom y aunque no quisiéramos, esa niña existe fuera de la pantalla del cine. Su verdadero nombre es Noyud Alí y tenía diez años cuando, en 2008, logró divorciarse de su marido de treinta, quien le pegaba y abusaba sexualmente.

me llamo nojoom tengo diez años y quiero el divorcio

Sus padres y toda la comunidad asistieron a la boda y la celebraron como si de algo bueno se tratara. Costumbres, religión, delitos. La estampa retorcida de un mundo asqueroso.

Me llamo Nojoom, tengo diez años y quiero el divorcio (2014) es la película no documental que retrata la vida de esta niña que aún no menstrúa ni sabe nada sobre relaciones. Su historia y su lucha denuncian el matrimonio infantil en países musulmanes, entre los que Yemen (donde se grabó la cinta) destaca por sus alarmantes cifras.

La directora, Khadija al-Salami —originaria de Saná, la capital yemenita— también fue obligada a casarse a los once años. Su propio caso fue el motivo que la llevó a adaptar la vida de Noyud en la pantalla grande. Con su película, Khadija busca detener el flagelo de las niñas-novias en el Medio Oriente y colocar el tema en las agendas internacionales.

me llamo nojoom tengo diez años y quiero el divorcio

Aunque la historia por sí sola es dramática, Me llamo Nojoom… está cargada de melodrama y eso le resta riqueza al tratamiento. Por otro lado, el tema podría obligar al espectador a mirar escenas perturbadoras de abuso sexual y violencia, pero no, la directora prefiere navegar en lo sutil, lo cual es acertado. Quizá porque por más ligera que haya sido la interpretación, el relato es suficiente para sorprender a cualquiera.

En una de las escenas, el esposo de Nojoom explica a su madre las razones de su elección: “Sé que estás cansada… por eso la elegí joven, para que te ayude y para que le enseñes a ser una buena esposa. Entre más pequeña, más moldeable”. La edad como una maldición en un entorno permeado por la costumbre antigua.

me llamo nojoom tengo diez años y quiero el divorcio

Noyud Alí recibió el premio a la Mujer del Año en 2008 por la revista Glamour y escribió un libro en colaboración con la periodista francesa Delphine Minoui. En este habla sobre su inconcebible testimonio. La película fue parte del 36 Foro Internacional de la Cineteca Nacional de 2016 y ahora vuelve a estar en cartelera.

Noyud no es la única, ni la primera, ni la última niña obligada al matrimonio. El fenómeno rebasa Medio Oriente. Basta una comunidad pobre en la que una vaca, un toro o una suma de dinero signifiquen más valía que una hija virgen. Ahí donde “costumbre”, rito y pobreza desenmascaran uno de los extremos más grotescos del mundo.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Revista de arte y cultura

Previous post

GRABÉ EN LA PENCA DE UN MAGUEY TU NOMBRE

Next post

'DUNKERQUE', LA HERMOSA ESTELA DE UN AVIÓN QUE CAE