Cuando Mike González salió de casa de sus padres tenía 800 tenis en sus estantes, ahora encauza su gusto por el calzado deportivo hacía una iniciativa en crecimiento: Sneaker Fever.

Al principio el principal problema de Miguel fue una cuestión de espacio: ¿Dónde y cómo iba a acomodar los 800 pares de tenis que tenía en sus repisas?

Desde que Mike González tiene uso de razón le han gustado los tenis: “Siempre le hago una broma a mi papá, le digo que él tiene la culpa porqué a los 6 ó 7 años había unos tenis Puma que tenían forma de carrito que yo siempre quise y mi primo tenía 3 pares. Mi papá nunca me los compró porque no teníamos el recurso pero eventualmente los tuve porque mi primo me los regaló. Entonces le digo a mi papá que me traumó por no comprarme esos tenis”.

Aunque su gusto por el calzado ocurrió durante su adolescencia cuándo uno de sus tíos lo llevó a Plaza Meave y le compró unos Jordan 94: “¡Después ya quería todos!”.

Por ese entonces también lo corrieron de la preparatoria lo que significó la reducción de su mesada. Entonces Mike González, para mantener su gusto, comenzó a comprar tenis y revenderlos entre su pandilla de la cuadra o con gente que se le acercaba en las retas de básquetbol en Casa Popular a preguntar por los modelos que usaba.

Gradualmente empezó a frecuentar  los tianguis de La Raza y Pericoapa, y por ende a conocer más gente interesada en la cultura sneaker. Retomó la escuela hasta lograr un diploma que ahora lo acredita como publicista. Pero los tenis, los pares, el calzado, eso era lo que quería en su vida.

Después de un viaje a Sneaker – una serie de eventos sobre esta cultura en Estados Unidos – con Omar Ruvalcaba, su amigo y actual socio, se plantearon la idea de traer un evento así a México:

Escribimos y obvio nos pedían mi jubilación que no existe y más dinero. Entonces le dije a Omar: ´¡Vamos a hacer el nuestro!`. En ese entonces la palabra sneaker no sonaba tanto – aún remite a los chocolates – pero luego conocimos a Kurt (la tercera cabeza de Sneaker Fever) y empezó todo”.

Un par se desarrolla

No teníamos ni un peso para la renta pero hablamos con Roberto Shimizu y nos prestaron un ala del MUJAM (Museo del Juguete Antiguo Mexicano). En esa ocasión, de boca en boca, llegaron algunas personas, creo que imprimimos 300 flyers para regalar a nuestros amigos. ¡Fue loquear totalmente! Pensábamos que si llegaban 100 ó 200 personas estaba chido y llegaron casi 500, fue muy puntual para coleccionistas”, esa fue la primera edición de Sneaker Fever en 2013, según recuerda Mike González desde la sala de su departamento. 

Este evento además de incentivar la compra y venta de sneakers da espacio para el trueque, Sneaker Fever celebró su más reciente edición los pasados 15 y 16 de julio en Expo Reforma. Pero, ¿cómo una reunión de amigos se convirtió en una plataforma que actualmente convoca a miles de personas y decenas de marcas?

Mike González lo reconoce como algo fortuito pero no por eso impensado: “Lo planeamos como que si algún día las marcas nos veían nos iban a dar un descuento. Fue como el patio de juegos de hacer algo y de pronto se tornó en que más gente estaba interesada. Nosotros tenemos una agencia de publicidad, entonces teníamos las herramientas para ver si las marcas estaban interesadas”.

Continuaron con la fiesta un par de ediciones hasta que una marca apostó por el evento “y se vino todo”.

¿Qué fue todo?: medio año de planeación; juntas quincenales, realizar un par de eventos anuales; recibir tenis de regalo de parte de las marcas; tener como sedes la Expo Reforma o el Autocinema Coyote;  traer artistas invitados de la talla de Jeff Cole; realizar una selección minuciosa de todas las tiendas que solicitan un espacio; y, según Mike González, más de 17 mil personas en su última edición.

“Por ahí de las 2 de la tarde, cuando comencé a ver que los dos pisos estaban llenos, se me ocurrió salir con un cuate y vi que la fila le daba vuelta al recinto. Mi sorpresa fue que a las 6 de la tarde la fila seguía igual; cerrábamos en teoría a las 7 pero nunca pudimos hacerlo porque si la gente se forma y está esperando no les puedo decir que no entren”.

Por eso Sneaker Fever es hoy en día el mayor evento sobre cultura sneaker en Latinoamérica, a tal grado que gente de Colombia, Chile y Argentina se ha acercado a los organizadores para proponer ediciones en sus países.

“Cuando haces algo que te gusta y lo haces de la mejor manera posible todo va sumando. Ahora conozco a casi toda la pandilla que colecciona y sin ser mamador tengo una de las mayores colecciones porque compro de todo y ya casi no vendo nada”, reflexiona el también coleccionista de juguetes de diseñador.

Un par es negocio

Pero retrocediendo un poco: ¿Qué pasó con las 8 centenas de tenis que le trajeron a Mike González el comentario de que vivía en una zapatería?

“Hice una depuración muy cabrona. A mi hermano le deje unas cajas dónde le dije que si les quedaba se los llevara y comencé a regalar un buen, como 250 o 300. Primero por espacio y segundo porque quería refinar la colección. También, cuando me iba a casar deje de comprar tan cerdo para ahorrar”, cuenta Mike González, quien lleva varios años casado con la chica que durante su noviazgo lo acompañaba al mercado en Satélite porque: “allí encontré varios tenis Adidas de la serie Muhammad Ali”.

Por eso una vez ella lo cuestionó: “¿Qué quieres hacer con esto (su colección)?”. Y Mike se sinceró: “Un día quiero poner una galería y poner todas las cosas que tengo”.

Poco tiempo después de esa charla, Miguel comprobó la dimensión que pueden alcanzar los tenis como negocio: “Tenía unos tenis repetidos, unos de Kanye West, y un tipo me preguntó por ellos, le dije: `no, no los vendo`. Esos los había comprado en la Nike de la Condesa, me costaron en ese entonces, por el 2002 ó creo 2004, $2800 que era una locura de precio. Bueno, me dijo tanto que le dije: `Dile a tu amigo que me de 50 mil pesos`. Y fue de: `Oye, que te da 40 en cash`. Yo de: `¡No mames ¿Quién es ese wey!?`.  Me sacó de onda pero en seguida el chavillo fue con sus papás y compraron el tenis”.

Porque el conseguir y vender tenis es una actividad muy lucrativa si se tienen la visión, el tiempo y los contactos. “Tengo un amigo que viaja a Barcelona, a Colombia o manda gente a Ámsterdam a conseguir tenis. Él vive de eso. Bien enfocada la cosa puede ser un negocio. O sea, yo he pagado hasta 3 mil dólares por unos tenis. También hay chavillos que solo van buscan ganar unos pesos rentándose para estar en la fila en lugar del güey que va a comprar el tenis. Es un mercado que está generando un chingo de lana. Hay gente de este sector que ni siquiera trae nave pero trae el Jordan del año”.

Y como toda comunidad que ha hecho del Internet una vía comercial, las estafas están a la orden del día. Al cofundador de Sneaker Fever no le ha sucedido pero conoce una anécdota: Hay una historia de un wey que le mandaron una piedra, o sea, compró un par de tenis y le mandaron uno y una piedra para equilibrar el peso de la caja. Ya después el que se lo mandó declaró que el otro pie lo tenía un güey al que le debía dinero y no podía tener el dinero hasta que le pagaran los tenis… es una historia muy clavada”.

Un par hace comunidad

99 Problems, Barrio Warrior, Alive Premium Store, 21 puntos, Six Six Sneakers, Dunkaholics, Legacy Store, Madness Sneakers y Major Sneaker Store, son algunos de los establecimientos especializados en sneakers alrededor de la Ciudad de México: “Está muy cabrón el movimiento ahorita, creo que estamos a punto de llegar al tope de lo que podríamos tener como cultura en México. A nivel mundial estamos bien porque somos la parte fuerte de Latinoamérica; Brasil era quién más consumía pero después de lo que pasó – Mundial y Olimpiadas – quedaron muy golpeados en cuanto a la economía. A nivel mundial de alguna u otra forma estamos junto al hermano mayor y nos llega todo más directo”, explica Mike.

Esta efervescencia por el calzado especializado ha hecho que “sneakerhead” sea el título que todo coleccionista quiere poseer ya que así se le denomina a quienes tienen repertorios amplios e históricamente especiales. Pero a González las etiquetas lo tienen sin cuidado, lo que tiene claro es que en México “tenemos un referente que es El Niño, Roberto Pelayo. Quien no le haya comprado a él y está clavado en esto es porque le falta un poco de historia”.

Historia que no se detiene para el anti-LeBron James que ahora quiere que Sneaker Fever tenga su propio tenis: “En este momento buscamos tratar de coronar. Crear algo que de repente la banda diga `esos weyes le echaron ganas e hicieron algo chido por México`”.

Pero mientras trasciende, Mike González sigue laborando en una agencia de publicidad;  viajando a Japón en busca de pares; jugando basket los sábados en el Jardín Pushkin; conviviendo con sus amigos ilustradores Smithe, Aníbal Pantoja y News; y saliendo de vez en cuando a crudear en chanclas porque “yo no tengo pedo, ya saben mis amigos que no tengo pedo. Me gusta estar cómodo”.

Redes:

www.facebook.com/sneakerfevermx

http://sneakerfever.mx/

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Yair Hernández

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Hago muchas cosas y gano poco varo.

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