LA PASIÓN ELÉCTRICA DE AL JOURGENSEN

 

Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap
Fotos: Toni François / para ver la galería completa visita:
tono.tv/fotos-ministry-en-el-circo-volador/

De la columna Zig-zag. Lecturas para fumar

Anticristo del rock o no, era difícil de creer que Al Jourgensen fuera capaz de orquestar un concierto de semejante calibre. Más que satisfechos, salimos asombrados, atónitos y con la fe en el rock renovada.

***

Viernes 13 infernal de quincena y lluvia. Al caos de la ciudad le llegó su corona de púas al final del día: Ministry en el Circo Violador. El asunto era en la sala del cine, como antaño, lo cual nos permitió disfrutar tranquilamente mientras la bola del frente sacudía los huesos sin el encierro del vestíbulo. El sonido era de una calidad pocas veces escuchada por acá. Un estupendo trabajo de ingeniería. En este caso la tecnología es un instrumento al servicio de una industria musical de seis integrantes, de su equipo técnico y su armamento pesado que produce toneladas sónicas. Una especie de guerra rockera. Pero lo que hay es una deconstrucción; las canciones y el sonido de Ministry emergen de una colisión entre el heavy metal (en todas sus vertientes) y la música industrial.

MINISTRY EN EL CIRCO VOLADOR

La cosa es que nadie creería que un tipo con la edad y el kilometraje de Jourgensen fuera capaz de orquestar semejante concierto sin hacer por lo menos un par de sacrificios humanos. Pero resultó ser la cabeza científica de un grupo que ejecuta su música con precisión quirúrgica y pasión eléctrica. Recuerdo una entrevista que leí en los 90, cuando sus compañeros de Lard y Revolting Cocks se quejaban de su perfeccionismo obsesivo porque los retrasaba al grabar; cinco días sin dormir en busca de la nota y el tono exactos. Si los discos de Ministry son un portento de trabajo en el estudio, el concierto era un bombardeo en directo, una demolición calculada con la minuciosidad y la precisión de una misión espacial dirigida por alienígenas en alucinógenos: los guitarristas Sin Quirin y César Soto, Tony Campos en el bajo, Aaron Rossi en la batería y John Bechdel en los teclados. Un grupazo de velocidad vertiginosa.

MINISTRY EN EL CIRCO VOLADOR

Apoyados por una pantalla que disparaba videos, miles de imágenes, escenas apocalípticas y gráficas hipnotizadoras picadas en una edición rápida, en la que se alcanzaban a ver fragmentos bélicos, científicos, artísticos y rostros como el de George Bush, Hugo Chávez, Barack Obama, William Burroughs y el propio Jourgensen, nos colocaron en la mira y dejaron ir el metal a fondo:

“Hail To His Majesty”
“Punch In The Face”
“Perma War”
“Fairly Unbalanced”
“Rio Grande Blood”
“Señor Peligro”
“Lies Lies Lies”
“Waiting”
“Worthless”
“Watch Yourself”
“Life Is Good”…

Hoy le reclamamos al rock su falta de wattaje; algunos lo percibimos tibio, blandengue, sin huevos. Cada vez hay que buscar más para dar con grupos que le hagan justicia al término de golpear con la música. O mirar hacia atrás. Lo curioso es que sea un loco del sonido de 56 años, personaje maligno de algún cómic de ciencia ficción, el que venga a salvar al rock. Ahora sí que el Preciso Conciso y Macizo le dé larga vida a Jourgensen y nos lo conserve con toda su intensidad. El ataque final del concierto fue de antología:

“N.W.O.”
“Just One Fix”
“Thieves”
“So What”
y
“Khyber Pass”

La final se alargó porque Jourgensen se dio tiempo de bajar y pasearse con el mal y el metal en el cuerpo, saludar a los del frente y despedirse como los grandes, con los brazos en alto. :x

 

 

Rogelio Garza

Rogelio Garza

Escritor, publicista y ciclista. Durante más de 10 años escribió la columna Zig-zag en revista La Mosca. En 2008 editó y publicó Las Bicicletas y sus Dueños y en 2014 apareció Zig-Zag, Lecturas para Fumar, una compilación de sus mejores debrayes en la revista del insecto y otros medios.

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