Publicamos el siguiente texto de Víctor Santana con cierta mesura de parte del staff de Yaconic. El tema es sensible y respetamos la posición de Víctor, aunque no la compartamos del todo. Queda abierto el debate y cualquier replica a este contenido será bienvenida por el autor y por el staff. Enjoy!

Por Víctor Santana

ESE E EQUIS O FRENTE A LOS ENE I EÑE O ESE

Este mes apareció Poesía Mexa, un archivo de (algunos de) los libros fundamentales de (algunos de) los mejores poetas mexicanos (medio) jóvenes. La lógica del proyecto parece ser ésta: los libros de poesía han muerto como artículos de consumo, sin embargo existe una comunidad de poetas y lectores que están dispuestos a acercarse a las obras en formato digital. No se equivocan: los visitantes ocasionales de la galaxia poética mexicana nos hemos beneficiado del acceso inmediato a libros que de otro modo no sabríamos encontrar; gracias a la plataforma he descubierto obras valiosas, como las de Diana Garza Islas, Ismael Velázquez Juárez y Los KFGC (Los Kikín Fonsecas y el Gringo Castro) y releído libros que siguen emocionándome, como Física de camaleones de Horacio Lozano y Plexo de Luis Alberto Arellano.

A juzgar por mi news feed de Facebook, cada vez fueron mejor valoradas la estrategia de difusión de Poesía Mexa y las poéticas de los participantes. Pero no basta la nobleza de las intenciones ni la calidad literaria para conseguir la unanimidad del público. Y eso es lo que quiso hacer saber el poeta potosino Hugo Lázaro Aguilar en una publicación en el Facebook de Poesía Mexa: “Me encanta este sitio. Leer a sus `poetas´ me hace sentir que soy el mejor poeta de México y del universo!!! Jajaja”. Luis Eduardo García, uno de los curadores del proyecto, decidió responderle a Aguilar que quizá se sentiría más cómodo en el portal cursi Poemas de Amor, y Aguilar reviró con una bajeza tan viral que vale más reproducir la captura de pantalla que ha dado la vuelta a la red poética mexicana:

Imagen 1

La primera réplica de Aguilar es la versión más escandalosa del messicanissimo misogino “préstame a tu hermana”. Para el resto se requiere algo de contexto: de acuerdo con los internautas que entrevisté, la musa en cuestión es la hija de García, y la foto a la que alude Aguilar es una que recientemente publicó García en su perfil de Facebook, en la que aparece su hija de dos años.

Por menos te rompen la cara en cualquier cantina del país, pero la distancia física entre los usuarios de las redes sociales y las peculiaridades idiosincráticas de los poetas mexicanos (medio) jóvenes devinieron en un ciberdebate unipolar y recriminatorio de los dichos de Aguilar, y en una indagatoria colectiva tras la que fue exhibida una portada del diario San Luis Voy en la que se acusa a Aguilar de violento:

Imagen 2

Algunos poetas filólogos denunciaron que la pedofilia se había infiltrado en la obra de Aguilar (mi corazón estalla de poesía por las niñas desnudas (…) la poesía es una niña violada por su tío (…) tendré una niña puta en mi cama (…) la poesía es una niña en patines violada a los siete años / la poesía es una niña violada por su tío a los siete años)[1], y una gran mayoría abogó por la intervención gubernamental, que se hizo presente con un comunicado del Secretario de Cultura de San Luis Potosí, Armando Herrera, quien lamentó los comentarios de Aguilar y anunció la separación del puesto de Octavio César Mendoza, director de publicaciones de la secretaría a su cargo, hasta que sea investigado su comentario en una publicación de Aguilar:[2]

Imagen 3

¿Es deseable que los secretarios de cultura diriman pleitos entre escritores? ¿Necesita el CONAPRED una Agencia de Investigación Poética? ¿Cuando Francisco de Quevedo afrentó a Juan Ruiz de Alarcón diciéndole ¿Quién parece garabato / por lo torcido, con puntas? / ¿Quién con las corcovas juntas / forma una cola de gato? no atentaba contra la dignidad del dramaturgo mexicano al discriminarlo por su apariencia física?

Ya se sabe: las letanías de preguntas no necesitan respuestas porque están implícitas en el carácter del emisor, pero el recurso sirve también para aglutinar las hebras del desconcierto; como el mío ante la multitud de opiniones dolientes, vindicativas y chivatas de quienes debieran ser nuestros dealers de lenguaje, tránsfugas de la norma y eternos enfants terribles. Otra serie de preguntas, la que hizo el poeta Román Luján al director de publicaciones de San Luis Potosí (compartida y celebrada hasta conseguir su separación del puesto), resume el zeitgeist mejor que una selección de tantas publicaciones y comentarios:

Digamos que no conoces a esa piltrafa humana y lees lo que escribió sobre la hija de Luis Eduardo. ¿Seguirías pensando que era una broma, pura “impulsividad”? ¿No pensarías que se trata de un tipo peligroso que probablemente ha cometido un delito cibernético? ¿No pensarías que con la familia no se mete uno JAMÁS [sic]? ¿No pensarías en tus propios hijos? Ahora bien, ya que lo conoces y quizás hasta es tu amigo, ¿no crees que hubiera sido mejor encararlo, confrontarlo por la porquería que escribió, por esa clarísima agresión sexual, y además agravada, por tratarse de una menor? ¿O quizás crees que puedes ayudarlo hablando de su carácter alburero, como sugieres? ¿Crees que puedes atenuar su vileza? ¿No te hierve la sangre?

¿SEXYNIÑOS? ¿QUÉ NO HABÍAN CERRADO YA ESE ANTRO?

En junio de 2015 se programó la Conferencia de Poesía de Berkeley para conmemorar el encuentro que medio siglo antes sostuvieron Allen Ginsberg, Charles Olson, Gary Snyder y otros poetas de las vanguardias norteamericanas. Más de la mitad de los invitados cancelaron su participación cuando el comité organizador se rehusó a retirar la invitación a la poeta Vanessa Place, quien utilizaba una cuenta de Twitter para citar fragmentos racistas de Lo que el viento se llevó.

Meses antes, el poeta Kenneth Goldsmith leyó en la Universidad de Brown The body of Michael Brown, una intervención mínima de la autopsia del joven negro Michael Brown, cuyo asesinato a manos del policía blanco Darren Wilson en agosto de 2014 ha desatado tres olas de disturbios en Ferguson, Misuri.

Los reclamos contra Goldsmith no se hicieron esperar, y este incidente sumado al de Place han sido entendidos por algunos poetas y académicos (Heriberto Yépez y la Mongrel Coalition de manera destacada) como una crisis del conceptualismo como estética dominante que da pie a “un nuevo momento en la poesía norteamericana y, debido a su peso, de la poesía mundial”.[3] El affaire Aguilar en un fallido simulacro nacional de un resquebrajamiento en el seno del post-conceptualismo que daría pie a un para-post-conceptualismo más étnicamente diverso y progresista.

Pero erraron en el blanco (un poeta marginal en lugar de la máxima autoridad del conceptualismo), en la causa (una invectiva, a pesar del amplio panorama de autoritarismos misóginos del país, que en no pocas ocasiones, como ante el descubrimiento de la red de prostitución orquestada por Cuauhtémoc Gutiérrez en el PRI de la Ciudad de México, cuenta con apoyos explícitos en la prensa de circulación nacional) y en el procedimiento (al verse impedidos o desinteresados a boicotear un congreso, pidieron la intervención de las autoridades estatales para censurar expresiones verbales de uno de sus pares).

CARTA DE UN MISÓGINO FEMINISTA A UN PEDÓFILO DE LA UNICEF

¿Por qué no la militancia, el miedo a la IA o la poesía rimada? Porque igual que esa suma de teorías que identificamos como posmodernismo, la concepción jurídica europea de la libertad de expresión (que defiende “el honor colectivo: el reconocimiento explícito de que no sólo los individuos sino los grupos sociales —con sus características y atributos específicos— tienen un honor que el Estado debe proteger a partir de la modulación del lenguaje en lo público”)[4] encontró un nicho en las universidades norteamericanas (destino por excelencia de los poetas-académicos mexicanos), en franca oposición a la tradición judicial de Estados Unidos, que “protege prácticamente cualquier discurso frente a las consecuencias que pueda tener”.[5]

Un recuento de los hitos de esta tendencia censora en el 2015 de las universidades anglosajonas ayuda a dimensionar sus alcances: en Oxford los alumnos pidieron la remoción de la estatua de Cecil Rhodes, exalumno y propulsor del apartheid, y fue cancelado un debate en torno al aborto porque el panel no era exclusivamente femenino; la Universidad Warwick estuvo a punto de cancelar una charla de la crítica del islam Maryam Namazie por temor a que incitara al odio; la sociedad de alumnos de la Universidad de East Anglia prohibió a los no-mexicanos usar en el campus sombreros obsequiados en un restaurante Tex-Mex; estudiantes de Cardiff intentaron impedir la visita de la feminista Germaine Greer porque no reconoce a las transexuales como mujeres; en Harvard un grupo de alumnos pidió que se evitara la discusión en torno a las leyes sobre violación en caso de que algún estudiante hubiese sido víctima de abuso sexual;[6] estudiantes de Brown crearon un “espacio seguro” acondicionado con galletitas, plastilina y videos de cachorritos para hacer más llevadera la discusión en torno a la violación dentro de los campus;[7] y desde 2014 algunos estudiantes han sugerido que la bibliografía escolar contenga advertencia respecto al contenido (El gran Gatsby por violencia misógina, El mercader de Venecia por antisemitismo, Mrs. Dalloway por el suicidio).[8]

La  lucha entre la defensa del honor europea y la Primera Enmienda estadunidense también impactó a Facebook, que semanalmente recibe dos millones de peticiones de censura de contenido nudista, pornográfico, violento y de odio. Dave Willner, jefe de políticas de contenido, definió el discurso de odio a partir de los reglamentos universitarios contra el acoso, pero debido a la insuficiencia del criterio Facebook encargó a una firma externa la redacción de su “Manual de Operaciones Para Moderadores de Contenido En Vivo”, que incluía la censura de negacionismo del Holocausto y cualquier ataque contra Mustafa Kemal Atatürk.[9]

Tras ser filtrado a la prensa a principios de 2012, Facebook despidió a la firma e implementó la política de censurar los ataques sobre las personas, no las instituciones (e.g. se puede decir odio al islam, pero no odio a los musulmanes), y para noviembre de ese año, Jud Hoffman, gerente de política global, declaró que para identificar el discurso que incitaba a la violencia la compañía ahora valoraba cuatro elementos: tiempo, lugar, método y objetivo; si cumple tres de los cuatro la compañía elimina la publicación.[10]

UNA PROPUESTA PARA ESTE MILENIO

Algunos anhelamos un futuro en el que sean innecesarias las restricciones a la libertad de expresión; no obstante, el marco normativo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos parece un mínimo aceptable para que los poetas mexicanos (medio) jóvenes definan los discursos que incurren en la ilegalidad:

Hasta el momento, únicamente caen en esta categoría los discursos sobre apología de la violencia, propaganda de la guerra, incitación al odio por motivos discriminatorios, incitación pública y directa al genocidio, y pornografía infantil.[11]

Ni en la más enrevesada interpretación de los dichos de Aguilar puede considerárseles en cualquiera de las categorías (del mismo modo que la colección erótica de Paul Rubens, los retratos de niñas de Lewis Caroll, la defensa de la pederastia de Fernando Vallejo, la membresía de Ginsberg en NAMBLA y las Bucólicas de Virgilio cumplen con la norma). Estas sencillas directrices, así como la célebre sentencia de John Stuart Mill (“si toda la humanidad menos una persona tuviera una misma opinión, y sólo una persona tuviese una opinión contraria, la humanidad no estaría más justificada en silenciar a esa persona, que esa persona, si tuviera el poder, de silenciar a toda la humanidad”),[12] pueden ser útiles para entender las libertades de los peores necios del espectro cultural, sin olvidar nuestra libertad personal de ignorarlos.

Sólo el tiempo determinará los costos de la campaña de linchamiento del gremio poético a un autor desconocido; sería lamentable que ya hubiesen alienado a los lectores potenciales de Poesía Mexa.

Referencias.

[1] Hugo Lázaro Aguilar, Poemas para novias enfermas (de esquizofrenia y cerveza.) (Nuevo libro), https://hugolazaroaguilar.wordpress.com/2015/12/05/27/.

[2] “Comunicado de Armando Herrera, Secretario de Cultura”, http://culturaslp.gob.mx/comunicado-de-armando-herrera/.

[3] Heriberto Yépez, “La conferencia de poesía en Berkeley”, Archivo Hache, 27 de junio de 2015, http://archivohache.blogspot.mx/2015/06/la-conferencia-de-poesia-en-berkeley.html.

[4] Antonio Martínez Velázquez, El estado digital, https://www.academia.edu/10229372/El_Estado_Digital, p. 9.

[5] Ibídem.

[6] Javier Espinoza y Gordon Rayner “Politically correct universities ‘are killing free speech’”, The Telegraph, 18 de diciembre de 2015, http://www.telegraph.co.uk/education/educationnews/12059161/Politically-correct-universities-are-killing-free-speech.html.

[7] Ruth Sherlock, “How political correctness rules in America’s student ‘safe spaces’”,  The Telegraph, 28 de noviembre de 2015, http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/northamerica/usa/12022041/How-political-correctness-rules-in-Americas-student-safe-spaces.html.

[8] Florence Waters, Trigger warnings: more harm than good?, The Telegraph, 4 de octubre de 2014, http://www.telegraph.co.uk/culture/books/11106670/Trigger-warnings-more-harm-than-good.html.

[9] Adrian Chen, “Inside Facebook’s outsourced anti-porn and gore-brigade, where ‘camel toes’ are more offensive than ‘crushed heads’”, Gawker, 16 de febrero de 2012, http://gawker.com/5885714/inside-facebooks-outsourced-anti-porn-and-gore-brigade-where-camel-toes-are-more-offensive-than-crushed-heads.

[10] Jeffrey Rose, “The Delete Squad”,New Republic, 28 de abril de 2013, https://newrepublic.com/article/113045/free-speech-internet-silicon-valley-making-rules.

[11]  “Resumen Ejecutivo de los Estándares Interamericanos sobre Libertad de Expresión”, http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/estandares/RESUMEN%20EJECUTIVO%20DE%20LOS-%20ESTANDARES%20INTERAMERICANOS%20SOBRE%20LIBERTAD%20DE%20EXPRESION.doc.

[12] John Stuart Mill, On liberty (1859), http://www.gutenberg.org/files/34901/34901-h/34901-h.htm.

Editor Yaconic

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