Por Nacho Hipólito / @j.ignacio

Fotos: Feli Gutiérres

La última vez que Moderat se presentó en la Ciudad de México no tenía ni la mitad de la audiencia que tuvo el 9 de diciembre. Una diferencia abismal entre aquél show en el Salón Covadonga en 2010 y el que dieron en la Sala de Armas: una clase magistral de sonido y de luz.

En aquella presentación no tenían el mismo show audiovisual; su producción era muchísimo más precaria, y su set no constaba de más de 10 canciones. Esa diferencia fue la que impactó a los verdaderos fanáticos.

moderat en mexico

La noche empezó con una sentencia: “Moderat tiene un perfomance bastante oscuro. Para que todos podamos disfrutarlo, por favor no usen ningún tipo de luz o flash para filmar. Disfruten el show.”

Una vez que se apagaron las luces Moderat se empeñó en dar uno de los viajes audiovisuales más ambiciosos que hayan pisado el país. Algunos sonidos comenzaron a escucharse y las luces jugaron entre esos pequeño ruidos. Aquello se transformó en “Ghostmother”.

Un halo de luz iluminó a Sascha Ring (Apparat) mientras cantaba “The ghosts that haunt. Were in there with me. I walked to the edge. And all the fear left me”. La luz abarcó el escenario revelando a los otros dos integrantes: Gernot Bronsert y Sebastian Szary (Modeselektor).

moderat en mexico

El trío alemán continuó con “New error”. La oscuridad volvió a reinar por unos segundos. Una pequeña armonía onírica empezó a sonar cuando un par de manos aparecieron detrás de los tres músicos y siguieron su ritmo, como serpientes hipnotizadas por una flauta.

“Running” logró las primeras palmadas al unísono de la audiencia; pero la canción no captó la atención de los asistentes hasta que cerca del final un drop se entrelazó en un desplante visual. Como una jaula de luz.

“Abandon window”, un remix de John Hopkins, hizo su extraña aparición. “Animal trails”, “Eating hooks”, “Rusty nails”, “Reminder”, “Last time” y “No. 22” hicieron lo suyo como básicos inamovibles en vivo. Las sorpresas vendrían con el par de encores que Moderat no hace en todos lados.

moderat en mexico

Después de que el trío se fue del escenario por primera vez el público hizo lo que muchas veces le hace falta a los conciertos: la unión. Antes de que Moderat empezara a tocar “Milk” los asistentes comenzaron a dar palmadas que retumbaron por toda la Sala de Armas. Y los gritos se impusieron sobre cualquier otro sonido. Moderat en pleno.

“Bad kingdom”, “The fool” e “Intruder” dieron fin al primer encore, pero el concierto no acabaría ahí. No podía. No después de más de dos horas de baile. La gente no quería, ni se iba a ir.

El tramo final del viaje comenzó con los primeros sonidos de “Versions”. Un sonido con delay marcó el inicio y los visuales proyectaron figuras y fórmulas geométricas. Rombos, cuadrados, elipses, hipérbolas y asíntotas aparecieron, como si Moderat estuviera dando una clase de geometría analítica con su música. Nadie paró de bailar, ni de aplaudir, ni de gritar.

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“¡Hasta la próxima, México!”, dijo Ring. Gernot Bronsert tomó una bandera de México de la audiencia y se la puso de capa. Más allá, Sebastian Szary alzó una playera con la portada del primer álbum de la banda que le habían aventado del piso del escenario y la mostró a los miles de fieles.

Los tres se acercaron al filo del escenario abrazados, dieron una reverencia y el logo de la banda apareció detrás de ellos: “MODERAT”.

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Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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