Por Gerardo Mora / @regandul

Si la industria del rap fuera como la vinícola, 1997 hubiera sido uno de los años con la mejor cosecha de la historia. Después de la lamentable muerte de Tupac en 1996 y la de Biggie en marzo de 1997, el hip hop perdió a dos de sus máximos íconos, pero esto no detuvo la sed del público que vio consagrarse a figuras como Jay-Z, los Hot Boyz y Camp Lo. México también tuvo un buen 97 con la edición de uno de los discos más importantes en la música contemporánea: Mucho Barato de Control Machete.

Se cumplen dos décadas del estallido del “boom” del rap en México, y como alguna vez dijo Feli Dávalos, en alusión a la letra de “Usted y el rap”, de Frank T, “Vaya lío se ha montado con esto del boom del rap; siempre está de moda, siempre a punto de explotar: el boom del 84, el boom del 89, el boom del 94, el boom del 98, el boom de ahora mismo…” Lo que pasa es que el quehacer de los liricistas hispanohablantes siempre había estado ahí, solo faltaba una chispa que lo hiciera explotar.

mucho barato control machete

La historia de Mucho Barato comienza en la Sultana del Norte: Monterrey, Nuevo León, donde tres jóvenes se unieron para crear un colectivo de rap similar a lo que pasaba en la Costa Oeste de Estados Unidos con Cypress Hill y Delinquent Habits. Su cercanía con la frontera hizo que Toy Selectah, Pato Machete y Fermín IV no se detuvieran en su búsqueda por un sonido original, propio, que mostrara la realidad vivida en un época marcada por una crisis económica, política y social.

De personalidades distintas que se complementaban al hacer música, estos tres batos de Monterrey pensaban en grande. Por eso decidieron buscar a Jason Roberts, uno de los productores más respetados por el mundo del rap californiano. Jason trabajó como ingeniero en muchas de las producciones de Cypress Hill, House of Pain y Guns ‘N Roses. Pero el nuevo reto era diferente, sería el encargado de la producción —junto a Toy—, composición y todo el ensamblaje de Mucho Barato.

Una de las principales cualidades de Toy Selectah en un estudio es su pericia para diggear en los archivos discográficos y encontrar el sample perfecto. Desde un inicio, Control se diferenció por ser un punto inflexión en el que el beat de sus piezas se encontraba tapizado de referencias a la música popular regía: sampleos de Límite, Bronco, La Tropa Vallenata y Los Solitarios (estos últimos de Tijuana) que hicieron de las canciones un collage multicultural. Mucho Barato fue el inicio de todo aquello.

En una platica reciente, Toy me dijo que una de las debilidades para crear hip hop a mediados de los noventa era la limitante en las herramientas tecnológicas. Entre risas, agregó que para los sampleos de Mucho Barato utilizó un viejo sampler S-550 Roland de 2 megas de memoria que grababa 20 segundos. Pero esto no fue impedimento para consolidar una producción pulida. Y quizá esta limitante abonó positivamente al proceso y Mucho Barato no hubiera sido el mismo sin esos detalles.

Mucho Barato contiene una lírica poderosa. Pato Machete es lo más cercano a la fusión de un cholo y un dandy, mientras que Fermín IV, que estudiaba medicina, tiene un tono mucho más lúgubre. Ambos tenían un bagaje cultural y verbal inmenso que reflejaron en las letras. A pesar de que, a simple vista, tiene un aspecto pandillero y hostil, cada track refleja la forma de vida de una juventud que, ante la falta de oportunidades, encontró una familia y refugio en las calles y su mística inherente.

Pato Machete y Fermín IV eran de esos tipos duros con actitud tumbada y vale madres que no te gustaría tener de enemigos. Y un ejemplo de su desmadre es “Cheve”, que relata la divertida forma de agarrar la peda con los compas en Monterrey: ir en busca de una fiesta, acabarse el chupe, buscar problemas y huir con rumbo al barrio para seguir la cura. En esto radica uno de los puntos más importantes de Mucho Barato: es atemporal y se adapta a cualquier contexto popular de México.

Esta estampa incitó a que cientos de morros salieran a las calles a tomar el micrófono y contar su propia versión de “Cheve” o “Andamos Armados”. Al final de cuentas, el rap tiene ese espíritu libre que busca darle voz a todas aquellas personas que, a través del lenguaje y la música, expresan la forma de vivir de los barrios. Son los juglares de las calles. El carnalismo cotidiano en el en el mundo de las pandillas es algo que se refleja en “Control Machete”, pieza clave con la que el trío se presentaba como una amenaza para el orden público; una cargada del poder de las palabras.

La cumbre de Mucho Barato llega de putazo, en el track 2. “¿Comprendes Mendes?” se convirtió en un himno para una generación oprimida entre la pasividad y el oficialismo gubernamental. Si bien la industria vio en la etiqueta “Rock en tu idioma” una oportunidad para llegar al mercado más joven, las bandas no expresaban la verdadera cara de una sociedad llena de desesperanza. Si acaso Maldita Vecindad era la excepción.

“Mírame a los ojos verás lo que soy” es un grito de guerra. Miles nos identificamos. Fue un golpe directo a la jeta de una sociedad acartonada que apostaba por dance noventero y caras bonitas. Con “¿Comprendes Mendes?” no había más miedo. Me recuerda la cinta El valiente vive… hasta que el cobarde quiere (1979), con Valentín Trujillo, por la fuerza para enfrentar al cabrón de la esquina que tiene azorrillada a la pandilla.

“Somos mexicanos, hemos vivido bajo el yugo de los abusos sociales…”, me dijo Toy en una entrevista que le hice para el sitio web de Ibero 90.9. En el turno del locutor Davo Peñaloza expresó el verdadero escozor del tema: cuando se grabó el disco el país estaba gobernado por el PRI, una época sombría llena de abusos de autoridad e inestabilidad económica y social. Han pasado 20 años y después de la supuesta alternancia de dos sexenios (con el PAN), el PRI ha regresado con los mismos atropellos.

Como dice el viejo dicho: “El que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. En “Únete Pueblo” y “Humanos Mexicanos”, Control Machete nos mostraba que la unidad era uno de los factores que hacían que el enemigo temblara. El mensaje permeó pero no rindió frutos. En una plática durante la pasada edición del Festival Cervantino, Alonso Arreola (antiguo integrante de La Barranca) mencionó que todas estas expresiones de protesta son solo la cáscara de la fruta, pero les hace falta más sustancia y, claro, germinar para hacer florecer una consciencia colectiva.

En una época de incertidumbre en la que el descontento social está más latente que nunca, Control Machete nos recuerda que las palabras no se las lleva el viento. Esa gallardía que fue Mucho Barato se encuentra más vigente que nunca, lamentablemente. El disco superó la prueba del tiempo.

Control Machete fue la semilla de un movimiento de artistas regios que fueron muy populares a finales de los noventa. También sentó las bases del rap en México que, como bien menciona Frank T en la letra citada al principio, siempre ha estado de moda. Diversos estilos han sido explorados por los diferentes MC’s a lo largo de estas dos décadas, muchos de ellos se mantienen en el underground, otros no soportaron la voracidad de la selección natural y fueron devorados.

Vivimos en una época en la que es sencillo crear un beat, grabar las rimas y subirlo a Soundcloud para que la pandilla lo tope. Para Mucho Barato fueron necesarias horas y horas de arduo trabajo, tocar cientos de puertas y abrirse paso en un mercado lleno de prejuicios. Con este disco, Control Machete saltó todos los obstáculos para trascender como una de las piezas necesarias para entender el comportamiento de la sociedad y cultura mexicana de las recientes dos décadas.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Previous post

ODIOSOS Y ESTÚPIDOS MILLENNIALS: DE STEVE JOBS A NO JOBS

Next post

IGGY POP: LA SOBRIEDAD DE UNA MENTE RETORCIDA