CUATRO BANDAS PARA NO OLVIDAR

Texto e ilustraciones por Iurhi Peña / Publicaciones Pet Rat

Parece que hemos olvidado que las mujeres también hicieron cosas rasposas y relevantes, y que cada vez más su participación se disipa hasta quedar en la tipificación antaña de lo que una chava debe hacer en la música, los temas que debe abordar y la imagen que debe tener.

Siendo las mujeres la mitad de la población, la que gana menos en trabajos más chafas, y que muere de formas más violentas, me sorprende que cientos de nosotras no corramos a hacer bandas que hablen de ello para sacar la frustración. Por ello, y con la idea de inspirar a las muchachas y mostrar que no hay una sola manera de hacer música, ni de ser mujer; acá una lista no ordenada de cinco bandas, compuestas o lideradas por chicas, que hay que recordar porque son muy buenas. 

THE BAGSROCK GIRLS ROCK 1

Hace mucho tiempo, la escena del Punk en la costa oeste de Estados Unidos no estaba compuesta exclusivamente por chicos blancos que se la pasaban cuestionando su “punk cred” y alienando a las mujeres —o a la chaviza de raza no blanca— a su escena de adolescencia perpetua. En ese fugaz momento de los 70, Alicia Armendariz (Alice Bag), hija de migrantes mexicanos, hizo una banda con sus cuates: The Bags, agrupación colorida y apenas valorada que duró unos pocos años y grabó sólo un disco. ¡Pero qué banda! Únicamente hace falta escuchar la trepidante voz de Alice para darse cuenta que desgañitarse y bailar rabiosamente en el escenario es una necesidad primordial que debería ser parte del programa musical en las escuelas.

Y si alguien sabe sobre vivir en condiciones menos que favorables y la importancia de utilizar la rabia interior para crear, esa es Alice; participó en varias bandas después de The Bags y hoy se dedica al activismo feminista; de vez en cuando canta para promover la participación de mujeres en el Rock (sí, el problema es internacional), y se dedica a dar charlas a una juventud a la cual le hace falta enterarse o recordar que la capacidad de hacer buena música ruidosa pertenece a cualquiera. 

MO-DETTES 

ROCK GIRLS ROCK 2

Mo-Dettes fue una banda inglesa compuesta por cinco chicas en lo que se llamó Post-Punk, durante los 80. Alguna vez vecinas de los Sex Pistols en Londres, su sonido está entre Las Slits (su fundadora fue integrante original de esa banda) y Las Go-Go’s. Canciones compuestas de guitarrazos, una vocalista suiza de acento pronunciado y un bajo predominante y reminiscente del Dub. Las Mo-Dettes probablemente tuvieron algo que ver con Malcolm McLaren; pero ellas tenían su agenda propia a pesar de que su feminismo no era súper solemne y sus cabellos eran seriamente ochenteros.

BLACK TAMBOURINE

ROCK GIRLS ROCK 3

Hoy sólo oigo The Pains of Being Pure at Heart esto o aquello, pero nunca escucho a nadie preguntar si alguien recuerda a Black Tambourine. Quizá lo atractivo de TPoBPaH es que su sonido es muy limpiecito e inocuo, el tipo de música que se pone cuando nos sentimos nostálgicos en un día de lluvia; pues Black Tambourine es algo así pero más sucio, más de ensueño y más chido.

Black Tambourine es una banda gringa que a veces dicen que es Twee y a veces Fuzz-Pop. A pesar de su corta existencia influenció a muchas otras bandas, llámense TPoBPaH (que son de la misma disquera) o Wavves. Su música es la perfecta combinación entre un sonido mágico y sucio. Por alguna razón que desconozco, una banda sonando sucio parece un pecado musical que aleja a la generalidad, como también suelen alejar las voces no profesionales; no obstante, para mí no hay nada más bonito que una voz dudosa sin arreglos vocales como de los que suelen abusar las grandes productoras. 

SHONEN KNIFE

ROCK GIRLS ROCK 4

Cualquier adepto recalcitrante de Nirvana que reniegue del compromiso de su vocalista con el movimiento de mujeres en los 90, por lo menos debe saber que Kurt Cobain era tan fan de ellas que las buscó para que abrieran su tour en Reino Unido.

Shonen Knife: ese grupo de japonesas que ahora deben ser las tías más chidas de su país. Cantan sobre ser un gato, comer plátanos fritos o chocolates, y eso quiere decir que si por lo menos la mitad de sus canciones son de cosas zonzas, su carrera musical no se basa sólo en sufrir por el amor de los muchachos. Los payasos dirán que son ridículas, pero si estamos queriendo censurar a la gente sólo por pasarla bien con lo que hacen, entonces no estamos entendiendo bien el significado de la música que vale la pena. Además de hacer covers de Los Ramones, Shonen Knife sigue tocando tan bien que dan ganas de ir inmediatamente a Japón para verlas; ganas que no me dan, por ejemplo, al ver hoy al viejo de Axl Rose. 

TACOCAT

ROCK GIRLS ROCK 5

La música de Tacocat también es ligeramente difícil de clasificar. En unos lados le llaman Pop Punk, en otros Noise Pop, Bubblegum Rock, etc.; sin embargo, lo interesante es que cantan de lo que ellas quieren y lo que consideran necesario abordar aún si eso incomoda a muchos. Puede ser, por ejemplo, acerca del acoso sexual callejero en “Hey Girl” o sobre pasarla bien cuando menstrúas como si estuvieras en la playa con “Crimson Wave”.

Tacocat no tiene ni tres años y no le pide nada a ninguna banda contemporánea; creo que es porque están conscientes de sus antecedentes y su temática proviene de sus experiencias diarias. Sus videos son como una explosión de Tumblr frente a una pantalla verde. Sus integrantes son muy cotorras. Son unas modernillas fresonas y está bien.

“NO PUEDES SER LO QUE NO PUEDES VER”

Tener estos referentes nos sirve, primero, porque la representación en cualquier área es necesaria; como dijo la activista Marie Wilson: no puedes ser lo que no puedes ver; es decir, para que el pequeño número de bandas de chicas que existen en el país crezca, es necesario escuchar a las que ya sonaron y apoyar a las que suenan hoy. Segundo: hace falta que cuando nazca una banda de Rock en la escuela, no se espere que ésta sea de muchachos chidos; que cuando las chavas hagan las suyas, sus referentes no sean sólo productos calculados (como Avril Lavigne o Paramore); que se enteren: hubo muchachas que lo hicieron mucho mejor siempre bajo su criterio, sus términos, recursos y discursos.

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