DE DAVE MUSTAINE A ESPINOZA PAZ

La crisis social que desató el ataque que perpetraron policías municipales en contra de alumnos de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, en el que seis personas fueron asesinadas y otras 43 son víctimas de desaparición forzada, ha generado, además del encono de la sociedad mexicana e internacional en contra del Estado, una serie de manifestaciones musicales que muestran el malestar y el descontento de la población.

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Café Tacvba

 

Por Carlos Ascencio / @charly4ever1

Las manifestaciones recientes han tenido un componente lúdico y creativo que en años pasados no se veía. Las calles, a pesar de lo trágico del asunto, adquieren un tinte festivo al sonar de los tambores, al ritmo de los pasos, al calor de las consignas. Las marchas han sido todo menos silenciosas, y se han convertido en un espacio de comunidad en el que distintos miembros de la sociedad se reúnen con un fin común, sin importar su adscripción política, su estatus económico o su profesión. Caminan hombro a hombro feministas, abuelos, niños, ciclistas, intelectuales, artistas y deportistas.

La batucada cambió los estadios por avenida Reforma; los estudiantes de música sustituyen los auditorios y se organizan para cantar el Va Pensiero de la ópera Nabbuco de Verdi en la calle de Madero. En otro sector, una banda de alientos deja escapar los potentes sonidos de los metales interpretando música istmeña y los versos de “La Llorona” se modifican para que se cante “Nosotros no somos todos, nos faltan 43”. Más atrás en el contingente se escucha a la comunidad sonera tocando sones jarochos y terracalenteños. No hay un género que predomine; no hay sector de la marcha en el que esté ausente la música.

Más allá de estos eventos que resultan catárticos, la música ha estado presente en este conflicto de muchas otras formas. Por ejemplo, a través de las redes sociales. Varios videos musicales en torno a la desaparición de los 43 estudiantes han circulado en YouTube. Tal es el caso de “Ayotiznapa, canción a los 43”, la cual contiene la siguiente frase, por demás emotiva: “Yo era el cuarto en la lista en mi escuela, ahora soy 43”. Otro ejemplo es el de “Grito de Guerra” que conjunta a 25 músicos (entre ellos a Juan Manuel Torreblanca) que cantan en el coro: “Mexicanos al grito de guerra pero no estamos en guerra”, lo que denota la incongruencia de vivir en un aparente estado de derecho pero tener el temor de quien vive una época de guerra.

Voces expertas han expresado que lamentablemente las desapariciones forzadas en América Latina han sido una constante. Sin embargo, coinciden en que dichas desapariciones suceden cuando se vive en una dictadura. Nunca, en una supuesta democracia. México sería el primer país en donde se suscita este fenómeno. La hipotética paz en la que vive la sociedad mexicana se pone en duda nuevamente si tomamos en cuenta que el asesinato de periodistas se encuentra al nivel de algunos territorios inmersos en una campaña militar o que la violencia y la inseguridad son similares a los lugares en donde se desarrolla un conflicto bélico. Es decir, los mexicanos vivimos en estado de guerra sin que haya una declaración formal de la misma.

En el panorama nacional, músicos encumbrados se han pronunciado públicamente en relación a Ayotzinapa. León Larregui de Zoé dedicó un momento para hablar del tema en el cierre de su gira en la ciudad de México; Rubén Albarrán de Café Tacvba, quien siempre ha participado de forma activa en diversas luchas sociales, también ha hecho lo propio, y Saúl Hernández de Caifanes lanzó la canción “Fuerte” en solidaridad con los normalistas desaparecidos y ante los diferentes sucesos de violencia que han removido las entrañas sociales: las matanzas de Acteal y Aguas Blancas, Tlatelolco y “El Halconazo”, la guardería ABC, Atenco y los feminicidios de Ciudad Juárez.

De manera inédita, también se han levantado las voces de músicos de otros sectores que se habían mantenido al margen de la crispación social y política. El cantante de música ranchera Pepe Aguilar ha declarado que lo que pasó es abominable y que Ayotzinapa no es el problema sino una consecuencia de dilemas aún mayores: la corrupción, muchos intereses económicos, desinformación y falta de educación. Julio Ramírez, vocalista del grupo pop Reik, decidió hacer un tema de Ayotzinapa, al igual que el cantante de música grupera Espinoza Paz. La Arrolladora Banda Limón también habló de los normalistas en la entrega de los Latin Grammy.

En el ámbito académico, la Orquesta Sinfónica Nacional, La Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Coro del Teatro de Bellas Artes, la Orquesta Filarmónica de la UACM, la Orquesta de Baja California y la OFUNAM han dedicado sus presentaciones y han desplegado mantas y pancartas por los 43.

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Rubén Blades

Las muestras internacionales no se han hecho esperar. Más allá de los políticos que se han pronunciado como el presidente de Uruguay, José Mujica, quien declaró que México da la sensación de ser un Estado fallido (con su aclaración posterior, en la que su presidencia descartaba lo dicho) o de los eurodiputados, quienes han solicitado al gobierno mexicano resultados en las investigaciones, varios músicos alrededor del orbe también han dado visibilidad a un problema que según el cantautor panameño Rubén Blades ya pertenece a la humanidad.

Además de la extensa y emotiva carta que el salsero panameño publicó en su cuenta de Facebook, músicos como Peter Gabriel han hecho una pausa durante sus presentaciones para hablar sobre Ayotzinapa. En Bolonia, Italia, dedicó la canción “Biko” –quien fue un activista en la lucha contra el Apartheid en los 80– a los estudiantes desaparecidos y declaró: “Hace unas semanas hemos asistido a la tragedia de 43 estudiantes mexicanos que han sido brutalmente asesinados por haber tenido el valor de protestar contra la corrupción y la violencia. Esto es para todos aquellos jóvenes que han tenido el coraje de luchar por los derechos de su pueblo.”

Por su parte, Calle 13 ha sido la agrupación que más han levantado ámpula ya que durante su presentación en la 15ª edición de los Grammy Latinos, su vocalista, René Pérez, mostró una playera con la leyenda “Ayotzinapa faltan 43” y al finalizar su interpretación de la pieza “El aguante” dijo: “Ayotzinapa somos todos. No podemos permitir que esto siga sucediendo en estos tiempos. Que viva México”. Ello a pesar de que los organizadores le pidieron que no hablaran del tema.

Un par de días después, durante su presentación en la ciudad de México, Residente, de Calle 13 subió al escenario a los padres de los normalistas desaparecidos y les cedió el micrófono por espacio de 10 minutos para que dieran un mensaje al público. La venta de la playera con la leyenda Ayotzinapa faltan 43 en la mercancía oficial del grupo generó revuelo en las redes sociales: diferentes voces decían que se estaba lucrando con la tragedia. El grupo se deslindó diciendo que no sabía de su existencia. La marca encargada de su distribución asumió toda la responsabilidad y trató de enmendar el error al donar las ganancias a los familiares de las víctimas.

La banda de trip-hop originaria de Bristol, Massive Atack proyectó durante los conciertos que tuvo en la ciudad de México un visual que rezaba “Pienso, luego me desaparecen”. En el caso de Cat Power, su apoyo vino desde las redes sociales. Su cuenta en Instagram fue dada de baja una semana por tal motivo. Por su parte el cantautor uruguayo Jorge Drexler compartió en su cuenta de Twitter: “México no se merece ni esta violencia ni esta impunidad. #AyotzinapaSomosTodos” y en su estado de Facebook: “El horror nos Iguala”. La cantante peruana Carmina Cannavino compuso el tema “Versos de Ayotzinapa”, mientras que el líder de Megadeath, Dave Mustaine, mandó un mensaje a través de Twitter en donde dice que sus pensamientos y oraciones están con los 43 estudiantes desaparecidos.

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Cat Power

Dave Mustaine

Dave Mustaine

Las muestras de apoyo a los familiares no se han quedado en el ámbito musical exclusivamente. Personalidades de todos los sectores de la sociedad se han pronunciado por el esclarecimiento de los hechos, principalmente a través de las redes sociales. En la farándula, Thalía, Claudia Lizaldi, Daniel Giménez Cacho, Gael García, Luis Gerardo Méndez, Alfonso Herrera y Fher de Maná han protestado por los hechos de Iguala. En el deporte destacan las declaraciones del jugador del Real Madrid, Javier Hernández, quien se solidarizó con los familiares de los desaparecidos, así como lo hizo el equipo Liverpool de la Premier League de Inglaterra a través de la cuenta oficial del equipo en Twitter. Del mismo modo, el director técnico de la selección mexicana, Miguel Herrera y otros jugadores como Rafael Márquez, Eduardo Herrera y Marcelo Alatorre se han pronunciado al respecto.

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Massive Attack

El mundo tiene los ojos puestos sobre lo que acontece en México gracias a esas manifestaciones públicas, no solo de artistas o personajes renombrados, sino en primer lugar de la sociedad mexicana que salió a marchar y a manifestarse, y que no permitió que este suceso se tomara como otra noticia de violencia más a las que ya estamos acostumbrados. Por ello es que parece que Ayotzinapa no se superará tan fácilmente como quisiera el presidente Enrique Peña Nieto. Para muestra un botón: A pesar de que se intentó evitar el tema en la Cumbre Iberoamericana que se realizó en Veracruz, los presidentes de Perú y Costa Rica hablaron sobre los 43 desaparecidos ante la prensa y en la gala de la entrega del Nobel de la Paz, un joven mexicano con una bandera nacional manchada de rojo interrumpió por unos segundos la ceremonia para solicitar a Malala, la galardonada de este año, que hablara sobre México.

Sea cual sea el destino final de esta penosa tragedia, la música estará ahí para acompañar; para evidenciar y para señalar con sus melodías aquello que no funciona, aquello que no camina. Porque la música interpela de una manera sin igual a las personas; porque cada suceso de la humanidad digno de ser contado, también resulta digno de ser cantado.

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