DISERTANDO SOBRE EL 2015 Y EL AVANCE DE LA MÚSICA

Por Juan Carlos Hidalgo /@eternautafugado

La avalancha multi mediática ya ha consolidado que este año —en términos musicales— se recuerde por el tiroteo en el Bataclán parisino durante el concierto de Eagles of Death Metal. Pero existieron otros momentos que nos hacen pensar en el ir y venir de la civilización. En término de apretar la tecla rewind, ese retroceso brutal nos lleva a rememorar la destrucción de instrumentos musicales de parte de los extremistas musulmanes; tambores envueltos en llamas que simbolizan el absurdo del fanatismo religioso entreverado con aspectos políticos.

Pero el arte y la cultura son instancias fundamentales para hacer frente a la barbarie. Sus formas y expresiones se desarrollan aceleradamente y nos permiten concebir ciertas ideas a propósito del porvenir. Ya lo dijo el poeta Gabriel Celaya: “el arte es un arma cargada de futuro”. La cultura se plantea ofrecer batalla en otros términos y escenarios; apela a los fundamentos de la civilización para seguir adelante.

eagles of death metal

Existe pues muchísima turbulencia en el devenir histórico, pero no dejan de producirse visos de vanguardia que nos permiten entrever que el arte musical no se encuentra anquilosado sino que su transformación multiplica propuestas hasta entonces inimaginables y sorpresivas. Súbitamente, podemos sentirnos catapultados en el tiempo; ese fast forward que asiste a los creadores más visionarios e impacta al mainstream en cuanto a su capacidad de adaptación. La maquinaria estética ha superado los típicos niveles de cultura y el viejo sistema taxonómico para correr riesgos que hacen mella inmediata en la industria.

Pero es un hecho que las instantáneas del mosaico musical que nos entregan los recuentos anuales son cada vez más difusas y volátiles; es más difícil que se den álbumes enteros que pretendan erigirse como una master piece, en el sentido que los artistas no se obsesionan ya por concebirlos. La actualidad se rige por lo fragmentario y lo múltiple; se prefieren las piezas sueltas antes que las obras completas. Tan sólo la melomanía es la que nos aferra a revisar los discos que nos permiten disertar sobre el 2015 y sus circunstancias.

bjork vulnicura

Es por ello que el caso de Arca es relevante; Alejandro Ghersi es un joven venezolano que se decanta por la electrónica avanzada y cuyo trabajo potenció los hallazgos del Vulnicura (One Little Indian) de Björk. La islandesa se rejuvenece y entrega un disco susceptible de alcanzar relevancia en su versión original, en remixes y únicamente con la sección de cuerdas (donde luce pletórico). Una vez que Arca co produjo aquel álbum se dio tiempo para editar el segundo LP a su nombre. Mutant (Mute) es exuberante, excesivo, lleno de beats alucinados; breves partículas sonoras como bitácora de Días para el futuro pasado.

La aportación de Arca es relevante, pero no es un caso único; varios discos vociferan que la era mutante está que arde. “El reciclaje como ecosofía creativa”, diría un pensador. El arte concebido como un inmenso collage apuntalado con miles de jirones procedentes de otras disciplinas. En Art Angels (4AD), la canadiense Grimes amplifica cualquier noción anterior del pop y la inserta como parte de la vanguardia al tiempo que filtra lo más experimental en la amplitud mainstream —coincidiendo con Björk.

angels grimes

arca mutant


La tecnología reafirmando la autosuficiencia del artista y la distancia con los grandes estudios —el presupuesto baja y el control de los elementos es total—. Se va diluyendo el concepto de discos corporativos (eso que se lo queden Coldplay y U2) y la individualidad que permea en lo social llega al arte actual. Lo que en términos de música de baile le asiste al escocés Hudson Mohawke, quien tras seis años edita Lantern (Warp) y deja en claro su tremenda solvencia produciendo, remezclando y concibiendo temas reticentes a toda clasificación; pero que terminan por dar un nuevo halito al R&B y al soul hasta dejarlos irreconocibles. No en vano durante este lapso Kanye West requirió de sus servicios.

hudson mohawke lantern

Grimes y Hudson también enfatizan un predominio del talento precoz; tal pareciera que muy jóvenes y más rápido se asoman a la cima creativa, lo que encarna también Jamie XX. ¿Constantes? Himnos para la pista de baile, pasión y respeto por la música negra y capacidad de imaginar un futuro construido con trozos de la historia. In Colour (XL Recordings) posee el pulso de una generación. Es posible una música que se dirige al cuerpo al tiempo que interroga a la mente.

Jamie XX - In Colour

No falta entre consumidores y críticos quien mira tan sólo en la superficie; si bien existe la polémica a propósito de las características de un nuevo “clásico”, las sorpresas mayúsculas no son escasas. De la escena de Los Ángeles aparece un trompetista,  Kamasi Washington, que dinamita las prenociones con respecto al jazz y, retomando las enseñanzas de maestros como Miles Davis y Sun Ra, concibe una música sideral en la que caben muchísimas referencias. The Epic (Brainfeeder) es lo primero que aparece de una sesión colectiva —¡y es triple!—. Flying Lotus y Thundercat se perfilan como impulsores cruciales de un futurismo renovado —y que exige gran solvencia técnica.

kamasi washington the epic

thundercat the beyond where the giants roam

Pero menos que nunca hay un regla que valga o algún parámetro definitivo —a reserva de la edad y el talento prematuro—, porque la australiana Courtney Barnett llegó para reivindicar el formato canción y las maneras del rock and roll. Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit (Mom and Pop Music) contiene textos de coyuntura generacional y que abogan en pos de lo relativo de la identidad sexual y su reconfección. Algo muy cercano a lo que hace la británica Soak en Before We Forgot How To Dream (Rough Trade), pero desde una estética más folk y por ende acústica (sobre un sendero parecido camina Flo Morrissey en Tomorrow We Will Beautiful (Glassnote) —un tanto más naive).

courtney barnett sometimes i sit and think, and sometimes i just sit

flo morrissey tomorrow we will beautiful

Durante 2015 parece que la parte confesional equivaldría a lo que en literatura se llama “nueva sentimentalidad” y que pertenece principalmente a los millennials, quienes presionan de tal forma para apoderarse del mundo con cierto desenfado y despreocupación. Lo que contrasta con trabajos que reivindican la presencia de una faceta política como hilo conductor. Desde Georgia proceden Algiers, que con un disco epónimo consiguen entreverar góspel, hip hop y electrónica densa. No era sencillo contemplar que acometiera una tendencia sumamente combativa e intensamente involucrada con lo social; no es fácil además evitar caer en lo panfletario. Por eso es que sobresale la entrega de Young Fathers, White Men Are Black Men Too (Big Da Da). Ellos proceden de familias de inmigrantes africanos por lo que conocen a detalle la complejidad de hacerse un lugar en Europa. Desde Escocia conciben un alegato al que no le falta reflexión y rudeza; un envión que comparten con otro dueto británico que hace del torrente verbal su trinchera, Sleaford Mods. Divide and Exit (Harbinger sound) los reitera en el ojo del huracán. Ellos atacan a todos los estratos sociales y polarizan la reacción de los escuchas: los aman o los odian (pareciera que han heredado lo bocazas de John Lydon, quien publicó un segundo libro de memorias este año).

algiers algiers

young fathers white men are black men too

sleaford mods divide and exit

Nuestra perspectiva no estaría completa sin mencionar un par de álbumes de muy refinada sensibilidad. Por una parte, Benjamin Clementine deja atrás su historia de vagabundeo parisino para alzarse, nada menos, que con el Mercury Prize. En At Least For Now (Capitol) toca el piano con maestría y obtiene el mayor rédito posible de su vozarrón (una característica de la gente de raza negra). Tal pareciera que su objetivo es doblegar hasta el acero o bien lograr que lloren incluso las piedras. Mucho menos estruendoso pero igual de conmovedor se muestra Sufjan Stevens en Carrie & Lowell (Asthmatic Kitty). Se centra en la compleja relación con su madre —ya fallecida— para tender una bitácora de lo rara que puede ser la gente en Norteamérica. Algo que trasladado a los territorios del rock más guitarrero (pensemos en el post grunge) hicieron las chicas de Sleater-Kinney en No Cities to Love (Sub Pop).

benjamin clementine at least for now

sufjan stevens carrie & lowell

sleater kinney no cities to love

Pero la heterodoxia no estaría completa sin mencionar al rock desértico y huidizo que es habitual en Calexico; este año se mostraron en plena forma con Edge of The Sun (Anti/Epitaph). Se nutren de diversos ritmos latinoamericanos. Mientras que Low —desde las profundidades de Minnesota— siguen en estado de gracia con Ones and Sixes (Sub Pop). A ellos les asiste el rock lento, llegador, sin agregados innecesarios. Lo suyo es poner el dedo en el nervio y hacer patente lo falible que es el ser humano.

calexico edge of the sun

low ones and sixes

Cerremos trayendo a colación el disco más rotundo de rap del año. Kendrick Lamar en To Pimp a Butterfly (Aftermath) establece que este género tiende a lo barroco y a la aglutinación de elementos —que estremezcan su estructura—. El de Compton hace una radiografía del estado que guarda su país, sus problemas raciales y la interminable discriminación. Aquí no hay lugar para desplantes superficiales y bling-bling; a la gente de color le cuesta salir adelante. He aquí un arriesgado rompecabezas que agrega respetabilidad al rap de avanzada.

kendrick lamar to pimp a butterfly

Y es que hay que insistir… esa capacidad de abrir brecha hacia el futuro es lo que dota al lote de 2015 de interés. ¿Qué tanto puede representar un punto de inflexión? Future Brown —con un disco del mismo nombre— posibilita el encuentro entre Medio Oriente y el mundo árabe con música de baile desfachatada. Fatima Al Qadiri —académica e investigadora— concibe incluso un reguetón del tercer milenio e incorpora al idioma chino a su propuesta. Es cierto, las fronteras se desdibujan; pese a los fundamentalistas las culturas se encuentran y dialogan. Este es un disco de ambiciones planetarias.

future brown future brown

¿Habremos visto que se abrió la era mutante? ¿Tendremos un GPS con la información necesaria para navegar en el vasto océano musical del afterpop? Muchas son las interrogantes que se abren. Afilemos nuestros sentidos para percibir las señales. ¿Cuál es la postura requerida ante el estallido de lo ya conocido? Ya lo anticipa Grimes en el tema que abre su disco: “Laughing and not be normal”.

Editor Yaconic

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