En agosto de 2008 salió un disco. Bueno, a nivel mundial salieron varias cantidades de discos pero en México, en la Ciudad de México, uno resaltó entre el resto. Y no solo ese mes sino en el recuento del año. Su título es homónimo al nombre de la banda que lo elaboró: Nos Llamamos.

Nueve canciones que se condensan en 33 minutos de psicodelia y noise. Atmosferas frenéticas que resultaron disruptivas frente al embate armonioso que en ese entonces manejaban Austin TV, Porter y Quiero Club, por mencionar algunas bandas que se encontraban en auge durante esa época.

Héctor Melgarejo, Damián Pérez y yo nos conocimos en la Prepa 7. Fue algo muy casual: morros que les gusta el rock, se juntan y comienzan a compartir cosas. Nadia, una amiga, nos dijo que formáramos una banda y nos prendió la idea”, así recuerda Aarón Bautista, guitarrista y vocalista, el génesis del trio.

Con su material debut Nos Llamamos se colocó como un proyecto que los medios y escuchas de ese entonces consideraban podía alcanzar un gran desarrollo y posicionamiento dentro del panorama musical nacional.

Imágenes cortesía del artista

Pero, tras una buena racha que los llevó a participar en giras y grandes festivales, el grupo cayó en un declive que terminó por silenciarlo un buen rato.

Este es un recuento-homenaje de esa banda que hace una década irrumpió con fuerza, pero, por cuestiones de la vida, su trayecto se resquebrajó… Hasta hace un par de años que decidieron prender de nuevo los amplificadores.

Lo que era de color, negro se volvió

“El sonido tenía que ver mucho con las cosas que escuchábamos y coincidíamos en algunos puntos; nos gustaba el rock de finales de los 90, el grunge, Aphex Twin, Sonic Youth, Boards of Canada. Aunque coincidíamos en la parte del ruido, como que no teníamos muy claro cómo sonar y fue muy de estar haciendo cosas; a mí se me ocurría una rola y la llevaba con ellos (Héctor y Damián) para transformarla por completo dentro de lo que cada quien podía tocar. Entre limitaciones y mañanas comenzamos a buscar cosas particulares”, confiesa Bautista sobre ese ritmo estridente que los distinguió.

Sus características auditivas, aunado a ‘sangre ligera’ que manejaba el grupo – “Nadie tenía pretensión de nada, estábamos disfrutando” –, fueron las que los conectaron con Alexis Ruiz, el entonces baterista de Jessy Bulbo, quién les ofreció grabar el primer y único disco de la banda. Para esto, Alexis invitó como coproductor a Martin Thulin, ex vocalista de los Fancy Free y actual integrante de Exploded View.

“Estábamos tocando un montón antes de grabar y traíamos un desmadre bastante ruidoso; la banda sonaba duro, tronado. Cuando entramos a grabar no nos habíamos enfrentado al estudio, entonces sentí que estaba enfriando un poco las cosas. Pero se grabó”, recuerda Aarón.

La dinámica para lograr el disco homónimo ocurrió en un día: tocaron en vivo y capturaron todo en una “máquina de carrete, de reúso”. Muy lo-fi. Al finalizar, cuando el trio escuchó el producto terminado, tuvieron una sensación rara: “Las rolas no me recordaban a lo que sonaba en vivo y me quedé con esa idea. Al final fue una experiencia chida, no la cambiaría. Sí, digo que no logramos capturar el sonido que teníamos en vivo porque era más agresivo, pero estuvo bien. Era lo que tenía que pasar con las condiciones en las que sucedió”.

Tras la salida de estas nueve canciones cobijadas por una portada onírica hecha por un amigo de la banda llamado Wicho y bajo el sello Intolerancia, Nos Llamamos empezó a tener repercusión entre la gente y medios: “Para nosotros fue una sorpresa porque veníamos de un contexto donde no estábamos esperando nada. En el momento en que las personas se comenzaron a acercar a nosotros para decirnos que les gustaba, que tocábamos stoner y psicodelia aunque no teníamos algo concreto, a nosotros nos emocionaba mucho, lo era todo. El disco nos trajo amigos y conocidos”. También les trajo participación en festivales y giras. Reconocimiento.

Pero poco a poco las dificultades emergieron: “Enfrentar la adultez fue una de las más grandes adversidades de la banda”.

Entonces, tras una serie de situaciones personales, el grupo que tomó su nombre de un chiste – “No sé cuánto tiempo pasamos diciendo: ‘Y si nos llamamos computadora’. No. ‘Y si nos llamamos libro’. No. En algún punto se nos ocurrió: ‘¿Y si nos llamamos Nos Llamamos?’. Nos pareció chido y así se quedó por no querer tener nombre, una banda sin nombre” – quedó en silencio.

Pero como tocar para Aarón es “algo que uno hacer porque lo tiene que hacer; un poco por necesidad, es una manera de decir cosas que uno no dice de otras formas”, decidió retomar el proyecto junto con Damián a finales de 2016. Héctor se alejó definitivamente y en su lugar entró Abraham Dip. Entonces, empezando el 2017, lanzaron un par de sencillos: Provisional y Elefante.

Este regreso ha sido esporádico pues cada músico se desarrolla a la par en otras situaciones: “Damián está tocando con Malinche y los perros; Abraham es DJ, su proyecto se llama Cautiverio; y yo he tocado con Jessy Bulbo, Fancy Free, Los Negretes y AJ Dávila. También, en 2013, saqué un disco llamado XIII producido por Hugo Quezada (Robota). Ahorita estoy a mitad del camino con el cante de una banda gringa llamada Crocodiles; estamos por entrar al estudio con una nueva banda algo punk, psicodélica, con percusividad afrocaribeña”, cuenta Aarón.

Lo próximo de Nos Llamamos será lanzar un vídeo que grabaron el año pasado pero que, por lo anterior, las múltiples ocupaciones de sus integrantes, se postergó bastante.

Ante la pregunta de cómo percibe la evolución del nicho musical alternativo en la ciudad desde 2008 hasta ahora, Bautista considera que “hay un chorro de medios y un montón de propuestas. El problema es que la difusión y las bandas lleguen a generar escena. Está muy desordenado, es como muy caótico y supongo tiene que ver con el tamaño de la ciudad. Hay muchísimas cosas y no las estamos escuchando.  Veo este desorden gigante de pequeños medios. Hace diez años la banda escuchaba mucho más la radio, eso ha cambiado. Pero mi impresión de cómo ha cambiado la escena tiene que ver más con mi vida personal: hace diez años, con Nos Llamamos, estaba más metido en otra especie de escena. En ese entonces nunca llegamos a consolidarnos como una banda grande, siempre nos quedamos mucho al nivel del circuito independiente”.

Y finaliza con su impresión de Nos Llamamos, disco para algunos considerado de culto, que el pasado mes de agosto cumplió 10 años: “Tratando de ser objetivo, el momento en que salió (el disco) resultó diferente a las cosas que se estaban haciendo en la ciudad; éramos peculiares porque no estábamos siguiendo la línea de la moda. Podría decir que era algo fresco porque inconscientemente llegamos a él”.

Links:

Facebook – www.facebook.com/nosllamamos

Disco Nos Llamamos – https://nosllamamos.bandcamp.com/album/nos-llamamos

Disco XIII, Aarón Bautista – https://aaronbautista.bandcamp.com/album/xiii

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