De la sección Urbex

Por Berenize Rosales / @BerenizeconZeta

¿Qué sucede con las Villas después de las Olimpiadas? Cuando los reflectores se apagan y los jugadores regresan a sus países, la mayoría de las instalaciones construidas para estos magnos eventos se convierten en ruinas. La razón: las monumentales estructuras son muy costosas para su mantenimiento constante.

Ejemplo de ello es la Villa Olímpica de Berlín, Alemania, construida para los juegos de 1936, durante el nazismo. El complejo se encuentra a 40 kilómetros del centro de la capital alemana. En 1931 fueron construidos 145 edificios para que los cuatro mil deportistas seleccionados para la gesta pudieran participar, pero también descansar en las mejores condiciones.

Esta villa —la primera de su tipo— contaba con un hospital especializado, tiendas, una sala de cine, un teatro, una biblioteca y numerosos restaurantes. Para el alojamiento se utilizaron habitaciones individuales, todas personalizadas y equipadas con las más modernas prestaciones. Además de instalaciones deportivas para que los atletas pudieran entrenar.

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La construcción y el funcionamiento de este conjunto arquitectónico fue encomendada al capitán Wolfgang Fürstner, quien sería destituido durante los juegos debido a su ascendencia judía. Tres meses después de la celebración la villa se transformó en escuela militar. Al finalizar la guerra conservó su carácter marcial al servicio de las fuerzas soviéticas. Posteriormente fue abandonada.

De los 145 edificios sólo quedan en pie siete, de los cuales sólo uno está en funcionamiento: la residencia de Jesse Owens, atleta afroamericano que se llevó cuatro medallas de oro para Estados Unidos durante las olimpiadas. Su residencia se convirtió en un santuario. El resto de los 550 mil metros cuadrados son escombros de hierros oxidados y polvorientos.

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Al igual que la Villa Olímpica de Berlín, los recintos para los Juegos Olímpicos de Sarajevo en 1984 fueron reutilizados para la guerra. Las pistas de bobsleigh se emplearon como trincheras para francotiradores serbios; los asientos del Zetra Hall, donde se practicaba el patinaje de alta velocidad, fueron utilizados para construir ataúdes. Después de que el edificio fue bombardeado y prácticamente destruido, se usó como morgue improvisada.

Estas instalaciones, junto al complejo deportivo Zetra, el estadio de Kosovo, una parte del centro cultural y deportivo Skenderija, las estructuras para brinco de esquí en el monte Igman y la villa olímpica Mojmilo han sido olvidadas entre follaje, fierros oxidados y escombro.

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Agua estancada, bancas rotas, paredes cuarteadas, estadios invadidos por la vegetación almacenan los triunfos y las derrotas de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Según cifras oficiales, los juegos costaron unos ocho mil millones de euros, el doble del presupuesto inicial. Muy pocas de las estructuras construidas para las Olimpiadas siguen en funcionamiento. Las canchas de bádminton fueron convertidas en una sala de conciertos. El resto de los edificios siguen abandonados en la espera del saqueo, la demolición o la restauración.

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El “Nido de Pájaro”, estadio emblemático de los Juegos Olímpicos de Beijín 2008, es uno de los más claros ejemplos del despilfarro, ya que no se prevé recuperar la inversión realizada —360 millones de euros— hasta dentro de tres décadas. Además, el campo de voleibol, el campo de béisbol, la sede de Kayak, el estadio de ciclismo y los muelles para la competencia de remos son infraestructuras que han quedado vacías, a manos del clima y el tiempo.

Históricamente, casi todas las ediciones de los Juegos Olímpicos han arrojado grandes pérdidas económicas. Algunos estudios muestran que los Juegos Olímpicos celebrados entre 1960 y 2012 sobrepasaron en un 180% el gasto previsto. La única excepción conocida es el caso de Los Ángeles, en 1984, donde las olimpiadas lograron superávit —unos 200 millones de dólares—. Esto se debió a que la mayoría de infraestructuras deportivas que se usaron ya existían, y sólo construyeron dos pabellones nuevos. Además de que gran parte de la inversión era privada.

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Editor Yaconic

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