Antes de que veas las ilustraciones de Olivier Bonhomme, date este playlist jazzero para acompañar el viaje. Su trabajo está lleno de Jazz, Bebop, Swing y trompetas, saxofones y bares nocturnos, así que es ideal.

Ahora sí, vamos a darle. Olivier Bonhomme es saxofonista, piensa que el proceso para ilustrar y jamear un poco de jazz es similar. No por nada dice que el pianista Bill Evans lo explicó muy bien en el prólogo del mítico Kind of Blue (1959) de Miles Davis, donde compara la improvisación del jazz con los trazos de un calígrafo japonés. Dibujar líneas, improvisar, interceptar un sentimiento, una melodía, encontrar la libertad dentro de las escalas, eso… eso es jazz.

Olivier Bonhomme, es un ilustrador y director de arte francés que ha fucionado sus dos grandes pasiones: la ilustración y la música. Además de tirar trazos, es saxofonista, lo que impregna en su proyecto, el cual nos muestra personajes surrealistas que se inspiran en la soledad y la realidad humana.

Sus ilustraciones muestran un constante guiño a los cómics a través de personajes destacados dentro de cultura pop, arte contemporáneo, la política y el cine. Dentro de la atmósferas que recrea se observa cierta estética que nos recuerda a directores como Federico Fellini, David Lynch y Martin Scorsese. Sus ilustraciones claramente tratan de contar la vida cotidiana impregnada de sus influencias artísticas.

Bonhomme y su Pilot de punto fino

Las técnicas que emplea Olivier Bonhomme son tradicionales (bolígrafo Pilot de punto fino encima de papel Bristol), ya que su objetivo inicial es trazar líneas muy trabajadas con un juego de luces y texturas inspiradas en el arte de Gustave Doré para llevar de la mano al espectador a un universo alterno. Ya cuando tiene el trazo en blanco y negro, pasa por el proceso digital de aplicarle color en las zonas planas, pero lo que más le importa es dejar en claro el tema de la composición y la narrativa de la imagen a través de elementos que hagan una conexión visual entre el espectador y sus imágenes.

Oliver ha trabajado por algún tiempo en un proyecto llamado Journey to New Orleans, un recorrido astral a la ciudad donde nació el Jazz. Este proyecto trata de conectar la visión de un sitio (sin conocerlo) y la imaginación de un artista, en otras palabras, inventar un lugar y su atmósfera, donde se interseccionan lenguas, pasiones, razas, cosmo visiones para formar un sitio mágico y fascinante que le provoque una reacción al espectador.

Los personajes detrás de sus piezas podrían parecer una locura, pero son una mezcla de la realidad caótica en la que estamos envueltos. Oliver retrata la realidad de las noticias, de lo cotidiano como si estuviera en un sueño por lo inverosímil que es. Porque la ilustración para él es un forma fascinante para mostrar lo que no se ve a primera vista, sino que permite resaltar la locura de la sociedad. A pesar del mundo globalizado para Olivier Bonhomme el arte conserva el poder para hacer que el otro reflexione sobre su existencia.

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