Un silencio incómodo

Han pasado más de dos años desde que estalló el escándalo más grande en la historia del deporte estadounidense (y que se convirtió en la noticia deportiva más importante de 2012 a nivel mundial), en México pasó desapercibida pues extrañamente los medios masivos de comunicación -amantes del amarillismo- le dedicaron nulo espacio. Hoy su revisión deja importantes reflexiones sobre una sociedad que valora a sus niños… y no es la mexicana.

Jerry Sandusky, Penn State

Jerry Sandusky, Penn State

Por Pablo A. Anduaga / @Pablo_Anduaga

La Universidad de Penn State tenía el programa más lucrativo del deporte universitario en Estados Unidos, Joe Paterno se convertía en el head coach más ganador en la historia del futbol universitario y en sus vitrinas figuran 25 trofeos de tazones colegiales, 2 de ellos como campeones nacionales. La institución era una insignia por su tradición en disciplina y valores, una verdadera institución modelo del sueño americano.

Las nubes no aguantaron

Otoño de 2011, Jerry Sandusky, entrenador asistente de Joe Paterno, es acusado por la presunta violación de un niño de 13 ocurrida en 1998 en el Alamo Bowl. La valentía de la familia del catalogado como “víctima #4” destapa lo que sería el más vergonzoso episodio en el deporte de un país. El camino hacia la justica fue complejo, doloroso y evasivo. En 2002 un estudiante acusó al ex coordinador defensivo de abusar sexualmente de un niño en las regaderas del vestidor. Gary Shultz, vicepresidente de finanzas y negocios, y Tim Curley, director atlético -ambos de Penn State- fueron notificados del ataque pero prefirieron callar pensando que al prohibirle a Sandusky la participación en el programa de difusión de deporte infantil de la institución “Second Mile” acabaría el problema, cuidando un descrédito hacía Penn State; sin embargo, Sandusky creo una empresa con la que se dedicó a organizar dichos campus, las autoridades universitarias facilitaron sus campos satélites para los eventos del ex coach a sabiendas que no era la primera ocasión en que se veía envuelto en dicha problemática. Pasaron 11 años desde aquel reporte hasta la denuncia de la “víctima #4”, las mentiras del pasado se juntaron con las presentes y durante el proceso Shultz y Curley negaron algún reporte sobre la conducta de Jerry Sandusky hasta que fue insostenible y cual alud los engaños lo arrasaron todo. Los dos directivos fueron acusados de perjurio ante un Gran Jurado (delito duramente castigado en la Unión Americana) y eso arrastró al mismo presidente de Penn State, Graham Spanier, quien también sabía de los abusos contra menores ocurridos en las instalaciones educativas, fue el mismo Curley quien lo señaló durante su testimonio.

APTOPIX Penn State Abuse

La indigna tormenta

Ni Lance Armstrong aceptando su dopaje (el mayor escándalo en la historia del ciclismo profesional) ni el castigo a los New Orleans Saints tras descubrirse sus pagos a jugadores por lesionar rivales lograron ser la noticia del año en 2012, año olímpico por cierto. El escándalo tomó proporciones épicas por dos aspectos que calaron hondo en la sociedad norteamericana y en la comunidad deportiva internacional. Obviamente la violación de menores es tema suficiente para indignar el alma más dura, pero fue el encubrimiento por autoridades universitarias (con los consecuentes abusos posteriores) los que enardecieron una sociedad que no perdona dichas agresiones (el testimonial de los otros siete casos es devasador), y como segundo punto el silencio cómplice de un ícono como Joe Paterno, entrenador en jefe por 45 años del mismo equipo, y cuyo legado estaba situado junto deportistas claves de la cultura estadounidense como Vince Lombardi y Babe Ruth. Fue una figura histórica dentro del futbol americano pues al igual que Armstrong ostentaban un ejemplo de alta moral que se usaba como referencia para toda una patria, se obvia que la transgresión de valores no tiene comparativa. Se tienen documentados ocho casos de abuso infantil que van desde tocamientos hasta sexo oral y anal, todos con infantes varones de entre ocho a trece años, los casos datan desde 1998 y se presumen fueron muchos más, por su parte la Policía de San Antonio realiza investigaciones por otros presuntos abusos cometidos por Jerry Sandusky. Más allá de la severidad de las penas por el delito de pederastia, el sistema judicial estadounidense es fiel reflejo de una sociedad que no perdona dicho delito. Como referencia basta recordad otro triste caso sobre violaciones infantiles, esta vez por parte de sacerdotes católicos en Chicago, donde los feligreses pararon los diezmos hasta que las autoridades eclesiásticas tomaran cartas en el asunto, logrado que la cúpula vaticana soltara 1,800 millones de dólares en pagos a víctimas, órdenes de aprehensión a sacerdotes involucrados y el fin político del cardenal Roger Mahoney, ex papable a la silla de San Pedro por encubrir a los involucrados.

Una herida eterna

Tras deslindarse las responsabilidades judiciales vinieron los castigos y estos fueron ejemplares y la postura de las autoridades determinantes:

Linda Kelly, procuradora de Pennsylvania: “un depredador sexual que utilizó su posición dentro de la comunidad y la universidad para acosar repetidamente a niños pequeños”.

Mark Emmert, presidente de la NCAA: “El futbol americano jamás volverá a ser puesto por encima de educar, cuidar y proteger a los jóvenes”.

Rod Erickson, presidente de Penn State: “La estatua de Joe Paterno se ha convertido en una fuente de división y un obstáculo para sanar”.

Christiane Brennan, periodista deportiva del USA Today: “Es el escándalo más grande de los últimos 40 años de la historia del deporte”.

Barak Obama, presidente de EEUU: “El castigo es la decisión correcta”

Y quizá la que mejor engloba los alcances, de Mark Emmert: “Ningún precio que pueda exigir la NCAA podrá reparar el daño infligido por Jerry Sandusky a sus víctimas”.

Si bien la justicia tardó más de una década en llegar ésta fue implacable:

penn state m2

Para Penn State: multa con 60 millones de dólares (la más alta en la historia y la cual será usada en programas para la prevención de abusos a menores) y estuvo a punto de ser cancelado su programa de futbol americano, suspensión de los próximos 4 tazones colegiales y la pérdida de las victorias de 1998 a 2011.

Para el legado de Joe Paterno (fallecido de cáncer pulmonar) se reducen a 298 las victorias registradas bajando del primer lugar al puesto 12 de todos los tiempos, tras 45 campañas al frente de los Nittany Lions fue despedido y la estatua en su honor fue retirada del campus universitario, también quitaron una aureola sobre la cabeza del difunto head coach en un mural sobre personalidades importantes para Penn State.

Jerry Sandusky fue condenado a 30 años de prisión por 40 delitos de los que fue acusado, ha apelado la sentencia; el fiscal declaró que lo que importante es que el sentenciado muera en prisión.

Graham Spanier, Gary Shultz y Tim Curley han sido formalmente acusados por perjurio y la fiscalía busca anexar el delito de “obstrucción de la justicia”, actualmente siguen en juicio y los tres implicados deben pedir permiso al juez incluso para viajar de noche.

La investigación aún no termina pero se ha hecho lo pertinente para mandar un mensaje claro e intentar curar la herida ocasionada por la tragedia, sin embargo hay plena conciencia de que el descrédito y acompañará largo tiempo a una universidad que era modelo de excelencia, para la sociedad norteamericana será una cicatriz permanente para que nadie olvide sobre los terribles alcances de transgredir lo más importante para una país: sus niños.

*con información de ESPNdeportes, NY Times, The Patriot News y La Vanguardia.

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