Pocas experiencias musicales como llegar al concierto de PiL montado en un Cosmic Shiva. Con un clima y una puntualidad londinenses, Public Image Limited, el cuarteto inglés encabezado por John Lydon, inició un concierto alucinante en el que combinó una decena de canciones históricas de su repertorio con la mitad de su reciente disco, el estupendo What the World Needs Now (WWNN), cuya gira tocó a México por primera vez.

Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap

Ya es una tradición que nos llueva en los conciertos importantes; es señal de que a Tláloc le gusta el buen rock, tanto como al personal que no se amilanó ante la lluvia y empapado abarrotó El Plaza Condesa. Ver y escuchar en vivo al grupo del polémico y carismático personaje era una cita pendiente para los treintones, cuarentones y tostones que crecimos escuchándolo. Londres en los setenta y el grupo inglés que destapó la cloaca, la Sex Shop de McLaren y Westwood, el Chopo en los ochenta y el Tutti Frutti del Danny y Brisa en los noventa, son las primeras imágenes que evoca Lydon en las mentes de los presentes. Hasta se esperaba el portazo. La expectativa era enorme dado que es un sobreviviente de la época más ruda del punk, un pedazo vivo de la historia del rock.

No hubo tal portazo. Cuando los árboles goteaban pájaros luminosos, PiL apareció iluminado sobre el escenario, coronado por la pastilla de su logo azul y blanco. Tras un breve saludo en un intento de español, despegaron con “Albatross”, la canción más larga y espesa de Metal Box (1979). Para empezar, la declaración del otrora Juanito Podrido contra la complacencia. En el sexto piso, gordito pero saludable (el aire de la CDMX le ocasionó malestar respiratorio y esos escupitajos), vestido de blanco, con una camisa desfajada y un chaleco enormes, una corbatita de colores y lentes para leer esas letras de pelos amarillos con gel, John Lydon parecía un abuelo en ácido: inconforme, filoso, excéntrico e irreverente, solo que ahora cantaba y bailaba en otros ritmos como el dub, el reggae y el dance.

PiL en México

A continuación, dos canciones broncas del WWNN que rompieron con la lentitud y la densidad, “Double Trouble” y “Know Now”, antes de refinarse de una vez por todas “This Is Not A Love Song”, el hit que se esperaba para el cierre. Desde el principio Lydon tenía al respetable cautivo, entonces tocaron “Deeper Water”, lo mejor de This Is PiL (2012), y fue ahí cuando el grupo se manifestó con toda su brillantez. Tres elementos no menos legendarios le acompañaban: aquel flaco barbado en la guitarra, Lu Edmonds, ex de The Damned y The Mekons; ese distinguido baterista, Bruce Smith, ex de The Slits y The Pop Group; y este bajista suave y potente, Scott Firth, ex de Stevie Winwood y de Elvis Costello.

Ese trío bañado por luces de caramelo ejecutaba portentosas improvisaciones bailables, flotables, creando una atmósfera para que Lydon despotricara con sus trucos vocales, entre el spoken, el rap y el rotten. Tocaron “Corporate”, del WWNN, seguida por la canción que su madre le pidió agonizante para que la tocaran en su funeral (“escríbeme una canción disco”, le dijo), “Death Disco”. Y otra vuelta contrastante a lo nuevo, la buenísima “The One” que bien podría ser la más “alegre” de sus canciones. Para estas alturas, PiL atravesaba la noche en un viaje extático con todos a bordo, o adentro, pasmados, guiados por una voz generacional que es un estilo y que en esos momentos ejercía algún tipo de hipnosis colectiva. El ente de miles de cabezas se movía en un suave vaivén, hasta que nos recetaron “The Body”, del disco Happy? (1987) y “Warrior”, del 9 (1989), el pogo empezó a calentarse como hierve el agua.

Cuando nos enfilábamos hacia el final del concierto con “I´m Not Satisfied”, Amaranta y el que escribe cumplíamos tres años de relación marcada por la música. Estar ahí era la mejor manera de celebrar, un concierto que será inolvidable para los dos. Lo ignorábamos aún, pero entre “Religion” y “Public Image”, del First Issue (1978), estábamos a punto de tener slam de honor con el gran final. Pero antes “Rise”, del Album (1986) blanco, mal o bien, negro o blanco, la otra canción más esperada de la noche porque contiene la esencia de Lydon: “Anger is energy”.

PiL en México2

PiL en la CDMX

El slam se desató en el encore con “Open Up”, una explosión humana de cuerpos sudorosos incitados por otros tres pesos pesados: Wenceslao Bruciaga, Carlos Velázquez y Jorge Flores-Oliver, quienes provocaron el remolino que abrió el hoyo negro del mosh pit en el centro del Plaza. Los danzantes giraban atraídos por una fuerza centrípeta, chocaban y caían. Bruciaga incluso rodó por el piso. La ira también es baile. El ritual milenario se cumplía puntualmente: el chamán cantaba y golpeaba sus instrumentos, la tribu bailaba en éxtasis alrededor del fuego bajo los influjos del psicoactivo o de las chelas tibias de a 100 pesos, las estrellas de neón refulgían sobre las cabezas. Alguien dijo que estábamos en un rave postpunk y en ese momento tuvo toda la razón. Por arte de magia la conectaron en una sola con “Shoom”, del WWNN (insisto, es un discazo, lástima que no tocaron “Cest La Vie), una maravilla dance espeso espacial con la letra más bollock que se haya escuchado y que termina así: fuck you, fuck off, para despedir un concierto memorable en todos los sentidos, multiplicados por PiL. :x

PiL en El Plaza

Editor Yaconic

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