Por Alejandra Robles 

Adquirí Plaga serena (Salto Mortal, 2016) porque considero que los textos de Iván Ballesteros Rojo (Hermosillo, 1979) son bastante buenos. Sin embargo, siendo honesta, no estaba segura a qué me enfrentaría. Siempre llego tarde a las presentaciones de libros; no tenía idea de qué trataba. Solo confié en mi juicio —traía dinero en mi bolsa y ya me había preparado con suficiente alcohol y cigarrillos de reserva como para permitirme, ahora sí, invertir en literatura—, compré el libro. Días después, ya que mi recámara estaba en condiciones de ser habitable, me recosté a leer la Plaga.

Plaga serena es un libro rápido, compuesto de relatos breves y accesibles para todo tipo de lectores. No requiere rebuscamiento ni ornamentación para captar tu interés y hacerte reflexionar. Mientras lo leía, varias referencias e ideas me rondaron por la cabeza. Encontré la voz literaria de uno de mis escritores favoritos, el estadunidense Raymond Carver. ¿En qué sentido? Los textos de Ballesteros, al igual que los de Carver, son minimalistas. No requieren de muchas palabras, descripciones o detalles para lograrse. “Menos es más”, dicen por ahí. No sé si en todas las situaciones acepto la frase, pero en este caso sí estoy de acuerdo.

plaga serena, ivan ballesteros rojo

Otra cosa que comparten los cuentos de Iván con los de Carver son los temas, en apariencia cotidianos e irrelevantes, que podrían pasar desapercibidos en la literatura. En apariencia, repito.

La cotidianidad me obliga a traer a colación otra referencia: Seinfeld. Esa serie tan famosa en los noventa. Icono de una época. Protagonizada por Jerry Seinfeld, Michael Richards, Jason Alexander y Julia Louis-Dreyfus. La considero una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. En teoría una serie sobre nada. Los capítulos pueden verse aislados. Pero todos, aun irracionales, inconexos, tienen sentido en sí mismos. Y son una expresión artística auténtica.

Tratar absolutamente de nada los hacer ser tan originales y valiosos. Así son los cuentos de Iván.

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Iván Ballesteros Rojo / Foto: Cortesía.

La obra de Ballesteros Rojo tiene unidad temática: la muerte atraviesa todos los relatos. Iván es un escritor joven. Es extraño que la obsesión por la muerte, por el retiro, la soledad, la vejez, el suicidio, la enfermedad, los últimos días y las dentaduras postizas sean las inquietudes que entretejen las historias de Plaga serena.

Un escritor tiene derecho a escribir sobre lo que le plazca. Iván decidió elegir temas que sobrevuelan, como aves de rapiña, el concepto de la muerte. ¿Por qué? No lo sé. Lo que sí sé es que estamos muriendo. La muerte late en nosotros, está presente siempre, en cada tic-tac, en cada pestañeo y en cada suspiro. Morimos inevitablemente. También sé que la muerte acecha en cualquier sitio, en cualquier instante. Sé también, desde hace seis años, que la muerte es un hecho. Antes de la muerte de mi padre creía que morir era un asunto de ficción. Aprendí que sí. La muerte es ficción. La ficción es realidad. Como lectora jamás me permito olvidarlo. ¿Por qué entonces Iván se sintió cautivado por temas que rondan la muerte? Me invento que por todo lo anterior y porque es lo que nos espera irremediablemente a todos.

La muerte es un tema universal. Queramos o no gira en nuestras cabezas todo el tiempo. Al conducir, al cruzar las calles, al ver a nuestros padres, a nuestros abuelos, al descubrir una nueva arruga en el espejo, al tener fiebre, al perder a nuestros seres queridos, al celebrar la vida de un nuevo ser… al dormir. No sabemos si habrá un siguiente día. No sabemos si seremos, al despertar, parte de la plaga serena que invade un mundo construido por fantasmas.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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