De la columna Negra y criminal

Por Iván Farías / @ivanfariasc

Don Winslow comenzó escribiendo una serie de novelas basadas en un detective no tan distinto a la oleada de personajes que cada año saltan en las letras norteamericanas. Neal Carey vio su primera aventura en la novela Un soplo de aire fresco (A Cool Breeze on the Underground, 1991), que fue seleccionada al Edgar pero no se lo ganó. Y es que, pese a que era una buena novela, con una estructura muy sólida, no alcanzaba a despuntar porque no se sentía tan auténtica.

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Winslow, surfero, californiano por adopción, aunque neoyorquino de nacimiento, no acababa por definir sus temas cuando escribió aquello. Como su personaje, Neal, siempre estaba en un país que no era el suyo. Y no fue hasta que trasladó sus temas a California y que tocó a la mafia, cuando el público lo recompensó con su interés. Esto ocurrió con la intrincada y vertiginosa Muerte y vida de Bobby Z (Death and Life of Bobby Z, 1997), que recibió el aplauso y atrajo las ventas.

No obstante, sería con la llegada del narcotráfico a su vida cuando daría el salto para volver más negra su literatura. El poder del perro (The Power of the Dog, 2005) es su gran aportación a la mitología de la criminalidad. Como años antes lo hiciera Mario Puzo con El Padrino (1969), Don Winslow se mete en las cabezas de los narcotraficantes para entenderlos y mostrárnoslos con toda su humanidad. Algo que parece sencillo pero que nadie había hecho antes con los capos mexicanos.

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El escritor, de improviso, se convirtió en una autoridad en materia de narcotráfico. Winslow dejó de venir a México por miedo a represalias y se dedicó a lo que sabe hacer bien: escribir. El resultado fue Salvajes (Savages, 2010), una novela que habla sobre el narco y la supuesta relación inocua que hay entre fumarse un “porro sin dar a nadie” y la compleja trama de muerte y corrupción que hay detrás.

Con El Cártel (The Cartel, 2015) Winslow volvió con todo. El Cártel es una novela aún más ambiciosa que El poder del perro, su primera parte. Aquí Don mezcla a partes iguales la narrativa con el periodismo. Según afirma, tardó más de cinco años en recopilar toda la información de esta pantagruélica novela, que se extiende por más de quinientas páginas. En ella aporta los datos necesarios para darnos cuenta que la guerra contra las drogas está diseñada para que la pierdan los gobiernos y la ganan los narco políticos y los capos.

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En un momento dado Winslow dice, en boca de uno de los personajes: “Esto no es una Guerra contra la Droga. Esto es una guerra contra los pobres. Esto es una guerra contra los pobres y los desposeídos, los sin voz y los invisibles, que no dudan en apartar de las calles como la basura que revolotea alrededor de nuestros tobillos y les ensucia los zapatos…. Ahora el país es seguro para sus centros comerciales y sus terrenos terrenos de periferia; los invisibles no están a la vista y los sin voz están callados, como deben estar. Todos son el cártel”.

La habilidad narrativa de Winslow nos obliga a avanzar página tras página en la encarnizada batalla entre el agente de la DEA Art Keller y el capo Adán Barrera. Batalla que va de San Diego a la Ciudad de México, de ahí a Barcelona y a Washington, mostrando que el dinero del narco inunda todo el mundo.

Apasionante, vertiginosa, ágil, El Cártel es hasta ahora la obra más ambiciosa de Don Winslow.

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Editor Yaconic

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