ENTREVISTA CON LEOPOLDO RIVERA

 

Por María Ruiz

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Cáñamo México, revista dedicada a la cultura de la marihuana, comenzó a venderse en los puestos de revistas del país en mayo de este año, luego de que se editara en España desde hace 18 años y en Chile desde hace 10; sin embargo, para el gobierno su circulación es un atentado contra la “moral” y las “buenas costumbres”. Y puede ser “ilícita”.

A principios de agosto, la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación (Segob), dictaminó que los contenidos de la revista atentan contra los buenos pensamientos de los mexicanos y hacen apología del uso de la mota con fines recreativos, así como recomendaciones sobre la edad a la que se puede consumir.

La Segob notificó a la Procuraduría General de la República (PGR) de tal revelación, y ésta urgió a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) a que analice los textos de la revista —que cuenta ya con dos ediciones bimestrales en circulación— referentes a los usos medicinales de la mariguana.

El argumento oficial se basa en una entrevista que Cáñamo México publicó en su número 1 con Tito Fuentes, de Molotov, en la que el guitarrista dice que la mota se debería de fumar a partir de los 21 años. Los editores han sido notificados y deben preparar su defensa para una audiencia próxima, en un proceso que han calificado como contrario a la libertad de expresión.

A propósito, entrevistamos a Leopoldo Rivera, editor de Cáñamo México, presidente fundador de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis (Ameca), conferencista, investigador de la presencia cannábica en México, y colaborador en la integración de tres iniciativas federales de ley sobre cannabis.

¿Por qué surge la revista Cáñamo en México?

Cáñamo México surgió para aportar información al debate que existe en el país sobre la despenalización de la marihuana. Hay cosas que no se saben. Ni siquiera en Gobernación,  como que el consumo recreativo no está penado. Queremos ahondar en datos que no se conocen y que son parte de la ley.

Por ejemplo: el consumidor está reconocido legalmente como tal, como “consumidor”, distinto a “narcomenudista” y “farmacodependiente”. Y debe tener derechos. Sin embargo, aunque el consumo está permitido, para llevarlo a cabo se debe cometer algún acto ilegal. Y esa es una de las partes en torno a la marihuana que abordamos en la revista.

Otro de los temas que tocamos es el uso medicinal de la planta. Son muchos y algunos ya están avalados científicamente. Por otro lado se encuentran los usos industriales, que se llevan a cabo en otros lugares y podrían representar un derrame económico para la economía del país.

Háblanos de algún uso industrial. 

El cannabis tiene muchos. Casi todas las partes de la planta se pueden aprovechar con este fin. Del tallo se extrae una fibra que se llama cáñamo (nombre de nuestra revista.) No es el hilo de cáñamo que conocemos, fabricado sintéticamente, sino una fibra que puede usarse para producir telas y papel. Por ejemplo, casi nadie sabe que las velas de las carabelas en las que llegaron los españoles eran de cáñamo, de cordajes de cáñamo. En la antigüedad se fabricaban y actualmente pueden fabricarse. Casi todo lo que puede hacerse de plástico o madera puede hacerse de cáñamo. Es parecido a la fibra de vidrio.

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¿Cómo ha sido la recepción de la revista en estos primeros meses? 

Muy buena. Conseguimos muchos —más de seis mil— seguidores en Facebook en poco tiempo. Es una buena señal. Quienes se enteran la quieren inmediatamente. El problema es que muchas personas no se han enterado, y estamos luchando para que se sepa que ya está en el mercado.

¿Cómo escogen el contenido de cada número?

Con base en los tres grandes usos, medicinal, industrial y recreativo, elegimos temas. Siempre habrá un tema de salud, uno industrial y otro recreativo. Pero también nos importa tener manifestaciones artísticas, por lo que siempre incluimos artistas. En la pasada —en el número 2— salió una ilustración de Felipe Ehrenberg, gran artista mexicano. El contenido se complementa con material de Cáñamo España y opiniones de expertos. Es muy pequeño el espacio, son 64 páginas, y a veces no podemos incluir todo lo que queremos.

¿Hay algún otro tipo de publicación similar a Cáñamo en México?

No con la magnitud de nuestro tiraje. Nosotros tiramos 20 mil ejemplares en nuestros primeros dos números y ahora vamos a reducirlo un poco. Y sí, hay varios antecedentes de revistas, como Yerba Libre (fanzine), La Gaceta Cannábica o La Dosis, pero no están registradas. En ese sentido no hay un antecedente similar.

¿Cómo empezó el conflicto con Segob? 

Desde el principio, la revista buscó tener cubiertos todos los requerimientos formales y legales. Hicimos el trámite para obtener el certificado de Licitud de Contenido y Título, el cual, en condiciones “normales”, tarda un mes; pero pasó el tiempo y nos dijeron que no tenían elementos para clasificar nuestra revista, dado que era la primera con esta temática.

La comisión calificadora se quedó acéfala, creo que por motivos ajenos a la revista. Al siguiente mes nos dieron un dictamen que decía que podría ser considerada ilícita y que turnarían el expediente a la PGR y a la Cofepris para que determinaran si incurríamos en algún delito. De entrada, ahí ya había la presunción de un delito. Es intimidante, quién se va a imaginar que por publicar una revista clasificas en la figura de delincuente.

¿Qué pasa con la libertad de expresión? ¿Este caso sería un atentado contra ésta?

Si el gobierno lo considera delito sí. Creo que sería un atentando fragante y grave al artículo 6 constitucional y a otros tratados a los que México está suscrito. Quiero pensar que es un malentendido y que se debe al desconocimiento legal de una persona de la comisión.

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Al gobierno lo malviajó la entrevista con Tito, ¿han hablado con él? 

Tito está sorprendido y preocupado, porque dice que ha dicho cosas peores en otros lugares y no ha pasado nada. Al parecer lo terrible es que si lo dices en cualquier otro lado pasa inadvertido, pero si lo dices en una revista que quiere especializarse en este tema, hay problema.

La Segob calificó su contenido como un atentando contra las “buenas costumbres” ¿De plano? ¿Qué es eso?

¡Es ridículo! ¿Las buenas costumbres de quién? ¿La moral de quién? ¿Y si existiera algo así, ¿por qué los puestos están atestados de las revistas que tenemos? Llenas de muertos todos los días, en primera plana. Eso baja la “moral”. En nuestra revista no aparece nada de eso, y tal vez es lo que les molesta. En Cáñamo no asociamos a la marihuana con nada negativo, Publicamos sobre la cultura cannábica alrededor del mundo, la cual no tiene nada que ver con muertos, armas, ni con faltas a la “moral”. 

La última reforma del reglamento que rige los permisos de publicaciones se hizo en 1981, ¿cómo la analizan, creen que ya debería actualizarse?

Sí. Tenemos amigos, abogados constitucionalistas, que dicen que el mismo trámite del certificado es retrograda. Si hay libertad de expresión: ¿por qué tiene que pasar por un filtro de esta índole?

¿Han recibido muestras de apoyo, cómo se está tejiendo la solidaridad? 

Sí, bastantes. De hecho nuestros abogados son de la Comisión Mexicana para la Promoción y la Defensa de los Derechos Humanos, lo cual nos hace sentir tranquilos, porque ellos tienen varios casos de este tipo: contra la libertad de expresión, tortura, etc. También se encuentra el Colectivo por una Política Integral hacía las Drogas y muchos ciudadanos. Tenemos mucho apoyo…

¿Y Cáñamo España?… 

Sí, por supuesto. Probablemente vengan a la presentación del siguiente número —el tercero.

Entiendo que Cáñamo Chile tuvo problemas con la distribución. ¿Qué pasó?

Sí, un día antes de salir al mercado, la distribuidora se hecho para atrás, pero a la revista le convino: en el tabloide sensacionalista de mayor circulación de Chile el caso salió en primera plana y les dio mucha publicidad.

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El gobierno mexicano mantiene una política de prohibición hacía drogas como la marihuana y sabemos de la problemática que se desató a partir de la guerra contra el narco, ¿Qué pasa ahí?

Lo veo como un trasatlántico; un barco gigante que lleva una ruta y que a pesar de las evidencias es muy difícil o muy tardado que de vuelta. Es muy difícil que a todas las áreas de gobierno les caiga el veinte y que puedan ponerse de acuerdo. No lo han hecho durante décadas; han mantenido el mismo discurso, las mismas prácticas represivas, la misma guerra que no funciona. Les cuesta trabajo girar.

Uruguay es un país mucho más chiquito, por eso fue menos complicado virar la política y legalizar la marihuana, pero me parece muy extraño que el gobierno mexicano no quiera cambiar el rumbo. Estados Unidos claramente lo está haciendo y rápido, a pesar de ser el principal promotor del prohibicionismo a nivel mundial. Tenemos que empezar a hacerlo ya.

En 2016, California, una de las economías más grandes del mundo, y muy cercana a México, seguramente va a legalizar el uso recreativo y todo va a cambiar. Publicaciones como Cáñamo son necesarias para que el país comience a prepararse para eso, un boom comercial que no debe ganarnos. Si dejamos que nos gane lo comercial, va a pasar como con el alcohol y el tabaco, que están regidos a partir del beneficio comercial más que el de la salud. Con la cannabis tenemos una hoja en blanco en la que podemos regular a partir de la salud.

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¿Cuál es el siguiente paso si no les conceden los permisos? 

Estamos recurriendo a varios abogados y organizaciones que tienen experiencia en cuanto a la libertad de expresión, y reuniendo materiales para que el gobierno se de cuenta que es un tema presente en nuestra sociedad de muchas maneras. Tratar de impedir la circulación de nuestra revista es como querer tapar el sol con un dedo.

Nos encontramos recopilando información, creando un frente de defensa, comentándolo con nuestros seguidores. Venimos del movimiento cannábico y creemos que si hubiera un acto de censura la sociedad podría salir en nuestra defensa, no de la marihuana, sino de la libertad de expresión, de la libertad de decir que existe.

Si el resultado es positivo o negativo seguiremos con nuestra línea editorial, publicando mientras se pueda y llamando a todo mundo a que se exprese. El tema merece que todos participen. Actualmente sólo participan los políticos, que muchas veces no saben, los de seguridad, a los que les preocupan más las armas, y muy pocas veces participan padres de familia o consumidores, que son los afectados.

Para terminar va una serie de preguntas rápidas: 

¿Mejor lugar para fumar un porro?

El bosque.

¿Álbum para el viaje? 

Dark Side of The Moon, de Pink Floyd.

¿Un buen munchies? 

Fruta, melón.

¿Lectura cannábica obligada? 

Junkie, de William S. Burroughs.

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