Por Janneth Magaña / @Janneth__Jann

La fotografía de Scarlett Carlos Clarke evoca a un pastel de quince años, alto, floreado y con merengue en tonos rosas. La figura femenina es la protagonista principal de su obra. Modelos con mucho maquillaje, en tacones, rubias, en lencería sexy o semidesnuda. Sus representaciones hacen una crítica del estereotipo de mujer: Una dama de fantasía.

Scarlett Carlos Clarke reside en Londres y a sus 24 años ha sido la primera fotógrafa de esa edad en exhibir su obra en La Galería Nacional de Londres: principal museo de arte de la capital británica. Hija de Bob Carlos Clarke, fotógrafo famoso y galardonado por sus campañas publicitarias; fotoperiodismo y retratos de celebridades. Aunque Scarlett refuta la idea de tener ventaja en la industria gracias a la fama de su padre.

Manipuladas como si fueran muñecas, los rostros de las mujeres en las fotografías de Scarlett se reflejan en un espejo. La maldición del selfie y la vulnerabilidad ante este. Angel in the underworld / hunger, hace un análisis de lo abstracto de la belleza y una búsqueda del símbolo femenino: ostenta a una mujer de ficción. En la serie She, una de sus fotografías documenta a la mujer como un objeto de carne atrapado en una vitrina. Las series incluyen autorretratos: Scarlett en tacones y desnuda. La esencia de su estética es la moda de los sesenta y setenta, pero no así el motivo de su representación.

Scarlett Clarke retrata expresiones que enfatizan lo superficial de la sociedad en la “belleza” y la preocupación femenina por “verse bien”. Subrayar ese lapso de la humanidad es la prioridad de su obra. El realismo se desmorona con las figuras y el maquillaje; solo se ven a sí mismas.

Además de fotografías, Carlos Clarke hace videos, en 2011, animó un video para la banda japonesa de noise rock Bo-Ningen. Junto a Luisa Le Voguer Couyet,  coedita The zine hate, que publicó su primera edición en 2015.

En una entrevista le preguntan a Scarlett: “¿Qué haría tu papá, te empujaría a ser un fotógrafo exitoso comercialmente o diría ‘¿al carajo todo eso?’”. Ella pensativa respondió “Él solo quería que yo hiciera mi fotografía, seguir haciendo The zine hate, y ganarme la vida haciendo un trabajo creativo”. Mi papá siempre fue la persona con la que quería probar cosas, la persona que me hizo ambiciosa y aunque no esté aquí, sigue siendo esa persona.


Checa más del trabajo de Scarlett Carlos Clarke en su Instagram.

Editor Yaconic

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