Por Iván Nieblas / @ivannieblas

Fotos: Chino Lemus / Ocesa

Roger Waters, el artífice de las obras conceptuales más importantes de la carrera de Pink Floyd, regresó a México para ofrecer una tercia de conciertos, durante los cuales la carga emocional de los temas se vio potenciada por severos comentarios políticos dirigidos a la clase gobernante, mismos que tuvieron eco y opiniones encontradas entre la comunidad virtual. La crítica de Waters no es un recurso escénico, es la amplificación de las demandas del público. Esto fue lo que sucedió la noche del miércoles 28 de septiembre.

Waters dio un show bastante complaciente con los fans de su antigua banda (la cual, por cierto, oficialmente ha dejado de existir, al menos en lo que respecta a presentaciones en vivo). Retomó algunos de los mejores momentos de álbumes como Dark side of the moon, Wish you were here, Animals y The Wall, y durante dos horas y media el público se deleitó con los temas que ya forman parte de su ADN; algunos pocas veces habían sonado en concierto.

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

Una oscura superficie lunar recibió a las personas que desde las 7 de la noche comenzaron a llenar buena parte del recinto. Al fondo, un universo de estrellas giraba lentamente, mientras el audio se escuchaba un sonido grave, como de transbordador espacial. Esto comenzó a causar expectativa; cualquier sonido bastaba para emocionar a los asistentes.

En punto de las 9:30 se apagaron las luces. En pantalla, con un sutil movimiento de cámara, apareció un planeta de tonos verdosos que se iluminaba al compás de un pulso. Nos adentramos en su superficie y todo estalló cuando sonó “Speak to me/Breathe”. Roger Waters apareció del lado izquierdo del escenario, en medio de una gran ovación, empuñando su bajo y marcando el tiempo.

Un par de coristas rubias y el guitarrista Robbie Wyckoff llevaron las voces principales. : “Run, rabbit run!”. No habíamos salido del éxtasis inicial cuando Waters anunció un regreso a 1968 mediante “Set the controls for the heart of the sun”, una de las gratas sorpresas de la noche. En pantalla hizo la primera aparición de la noche Syd Barrett, en medio de colores psicodélicos con un muy buen arreglo de saxofón y guitarra en viaje ácido total.

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

Los temas se ligaban sin descanso. Otra sorpresa cayó sobre nuestras cabezas al igual que esa lluvia ligera que no se iba: “One of these days”. Inevitablemente nos vino a la memoria Nick Mason, con ese tremendo solo desde el anfiteatro de Pompeya. En pantalla recorrimos un largo pasillo oscuro, al final del cual se veía una especie de puerta. ¿Una salida? ¿Una entrada? No sabíamos qué había más allá. De pronto los colores se invirtieron. La luz se volvió oscuridad.

Al final del tema hubo oscuros nubarrones en pantalla. Desde el fondo un objeto daba vueltas hacia nosotros. Era el mítico reloj que anunciaba “Time”. Waters, enmudeciendo un par de cuerdas de su bajo, era quien marcaba el tiempo del segundero, y además llevaba la voz principal en el tema. Wyckoff se encargó de los versos interpretados por el fallecido Richard Wright.

Ya entrados en el Dark side…, “The great gig in the sky” nos llevó a las Pléyades. Las dos coristas rubias hacían una genial y estruendosa interpretación a dúo de este emblemático. Era momento de algo más rítmico. “Money” trajo a la pantalla a chicas asiáticas que se arreglaban el cabello, checaban tarjeta y tomaban un lugar en una enorme vitrina de cristal. Desde la calle, hombres las observaban y entraban a escoger a una. Eran strippers y desaparecían detrás de una cortina. Lo que sucedía allí quedó en nuestra imaginación disparada por el clásico y sensual solo de saxofón.

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

“Us and them” nos recordó que después de todo no somos nada más que seres ordinarios en un concierto de rock nada ordinario. Y, justamente, nada ordinaria fue la llegada de “Fearless” para romper la secuencia. Un gran regalo para los conocedores. En pantalla se hacían referencias al racismo; sobre todo recordando los eventos más recientes en contra de la comunidad afroamericana, que nos dejaba un mensaje en pantalla: “If you are not angry, you’re not paying attention”. Y la tocaron completa, con todo y el himno del club de futbol Liverpool.

En una pausa Waters agradeció a los asistentes y presentó a un chico en silla de ruedas que forma parte del programa Music Corps, dedicado al apoyo de soldados heridos. Roger dedicó la canción “a todos”, pero especialmente a ese loco diamante: Syd. “Shine on you crazy diamond”. Barrett, omnipresente, ineludible, gigantesco, es el quinto elemento que jamás desaparecerá de los quehaceres creativos de Roger.

Acto seguido inició un segmento dedicado al Wish you were here, comenzando con “Welcome to the machine” y la clásica animación de las torres de metal y el mar de sangre que se transforma en manos que tratan de buscar una salida. La pieza se ligó a “Have a cigar”. Esa canción que solo Roy Harper pudo cantar cuando estaban grabándola, para incomodidad del propio Waters. Tal como sucede en el álbum, la canción se cortó y el audio se transformó en el sonido de una radio que expulsa los primeros acordes de “Wish you were here”. Entonces se desataron los alaridos eufóricos del público.

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

Apenas estábamos saliendo de la marea emocional cuando el escenario se transformó en la mítica Battersea Power Station. Waters arrancó con “Pigs in the wing”, solito, con su guitarra acústica, y en menos de dos minutos dio paso a “Dogs”, parte integral del disco Animals, aquel basado parcialmente en el libro de George Orwell, Rebelión en la granja. La fábrica emprendió el vuelo por el espacio y al regreso nos recibió un fiero canino.

“Pigs (Three Different Ones)” fue uno de los puntos centrales de la noche. La imagen de Donald Trump fue ridiculizada durante toda la canción mientras apareció por el lado izquierdo Algie, el esperado cerdo volador que como ya es tradición trae “tatuados” en el cuerpo mensajes críticos. “Fue el Estado”, “Vivos se los llevaron” y “43 nos faltan y miles más” estuvieron a la vista de todos durante el vuelo del gigantesco porcino.

Hacia el final del tema aparecieron frases de Trump, que iban aumentando el tamaño de la letra, como si el tipo estuviera gritando cada vez más fuerte. Con el final de la música se quedó en pantalla la enorme frase “TRUMP ERES UN PENDEJO”, que recibió una gran ovación.

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

El sonido de un helicóptero nos puso en alerta. The wall es lo que seguía para la noche. La gente empuñó sus encendedores para acompañar “Another brick in the wall (Part 2)”. El fulgor de los encendedores recorre todo el foro como una llamarada en campo abierto. Se hizo el silencio y Waters entonó “Mother”. Cuando cantó “Mother should I run for president?” se escuchó una tremenda rechifla pues en pantalla apareció con enormes letras la frase “RENUNCIA YA”, usada en los últimos meses en contra del presidente Enrique Peña Nieto.

Roger preguntaba: “¿Hay algunos paranoicos esta noche? Esta canción es para ustedes, se llama ‘Run like hell’”, que fue extrañamente ligada a “Brain damage”, del Dark side… La pantalla se llenó de un rojo nebuloso que se fue cubriendo de negro. El eclipse había comenzado; se formó un prisma de luz sobre el escenario que despidió rayos de colores, y daba la impresión que podían cortarnos en pedazos.

¿El fin? Parecía. Pero los músicos se colocaron de nuevo sus instrumentos. Roger Waters tenía algo que decirnos:

“Tengo muchos amigos en México que me cuentan sobre las cosas que pasan aquí, me hicieron el favor de traducir esto para mi y voy a tratar de leer en español.

La última vez que toqué aquí en el Foro Sol, conocí a unas familias de los jóvenes desaparecidos de México. Sus lágrimas se hicieron mías, pero las lágrimas no traerán de vuelta a sus hijos.

Señor Presidente, más de 28 mil hombres, mujeres, niñas y niños han desaparecido. Muchos de ellos durante su mandato, desde el 2012. ¿Dónde están? ¿Qué les pasó? El no saber es el castigo más cruel.

Recuerde que toda vida humana es sagrada; no sólo la de sus amigos.

Señor Presidente, la gente está lista para un nuevo comienzo. Es hora de derribar el muro de privilegios que divide a los ricos de los pobres, sus políticas han fallado. La guerra no es la solución.

Escuche a su gente, Señor Presidente. Los ojos del mundo lo están observando.”

Chino Lemus 2016 (c)

Chino Lemus 2016 (c)

La gente respondió con una ovación de pie. El grito de “¡asesinos! ¡asesinos!” de 60 mil gargantas se convirtió en una gigantesca voz; la unidad ante los agravios.

El fin del concierto que nos tuvo con las emociones a flor de piel llegó con “Vera” y una muy apropiada “Bring the boys back home”, relacionada con las miles de personas desaparecidas en el país desde hace muchos sexenios. La noche se cerró con “Comfortably numb”, que puso a cantar a todo el Foro Sol, enmarcada por fuegos artificiales.

La gran carga emocional y política de la noche no podría pasar desapercibida aún para el más apático y apolítico asistente al concierto. Sin duda alguna fibra sensible fue tocada. Los resultados de ello se verán a partir de este punto. No ahora, no mañana, pero los veremos. Tal fue la importancia de este concierto.

Editor Yaconic

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