Por Antonio Frias / @jafrias26

Mientras un bebé es bautizado en una iglesia neoyorkina, un hombre alista un par de armas en un cuarto solitario; el padre del pequeño recibe la bendición del sacerdote mientras un balazo certero impacta el rostro de un individuo; el agua bendita moja el cabello del crío y de forma paralela una ráfaga de balas provoca un charco de sangre. Esta impecable escena pertenece a El Padrino (1972), de Francis Ford Coppola. La niña que recibe el sacramento es Sofia Coppola, hija de Francis. No pasaba de los tres años y ya estaba en una de las cintas más reconocidas de la historia. Esta situación se repetiría en otros siete filmes.

En Hollywood los nombres pesan. No por nada Kim Coppola prefirió adoptar el apellido de Luke Cage para convertirse en Nicolas Cage y comenzar, por mérito propio, una carrera en la actuación (¿y los memes?), sin que lo relacionaran con su tío Francis. Su prima Sofia mantuvo el nombre e hizo una carrera detrás de la cámara. Ella no solo conservó el apellido, sino que se nutrió de las experiencias que tuvo al crecer rodeada de la fama de su padre. Irónicamente todo esto le ayudó a tener un estilo propio, la alejó del posible nepotismo y le valió el reconocimiento mundial.

sofia and francis coppola

POPULARIDAD Y SOLEDAD

Después de aparecer en las cintas de su padre y en algunos videos musicales olvidados de Sonic Youth, The Chemical Brothers y Madonna, Sofia era blanco de burlas. La principal descalificación venía de su apellido y su falta de talento. Por eso ganó dos Frambuesas de Oro, en 1990, como Peor Actriz y Peor Nueva Estrella. Esta desafortunada popularidad le hizo reconsiderar el camino y se inscribió en el Instituto de Artes de California. Ahí estudió Bellas Artes, enfocándose en fotografía y diseño de modas.

En 1993 conoció Las vírgenes suicidas, la novela de Jeffrey Eugenides, y podríamos decir que se identificó con las hermanas protagonistas, unas guapas adolescentes extrañamente populares, pero recluidas en su aburrida casa, con padres controladores e incapaces de interactuar con el mundo exterior. Estos temas se convirtieron en un sello personal y los plasmó desde su primer cortometraje: Lick the Star (1998). No sorprende que su debut esté protagonizado por cuatro chicas que diseñan un plan para poner arsénico en la comida de sus compañeros de escuela; todo musicalizado por Free Kitten y The Amps.

sofia coppola and kim gordon

Sofia Coppola y Kim Gordon.

Después de Lick the star, con 28 años cumplidos y el apoyo de su padre, dirigió Las vírgenes suicidas (1999). Fue la primera vez que recibió críticas positivas por su trabajo. El talento de Sofia alcanzó su mayor esplendor al capturar con la cámara las emociones de los jóvenes vecinos obsesionados con las misteriosas hermanas Lisbon. Creó una atmósfera ensoñadora, poética, musical y totalmente adolescente.

Partiendo de estos dos trabajos y de su biografía dentro de la realeza del cine americano se entiende la contradicción sentimental que provoca la popularidad innata y el reconocimiento/crítica que esta conlleva; así como la forma en que una joven mujer afronta estos comentarios. Contrario a lo que podríamos pensar, esta fama hollywoodense no desaparecería, sino que en 1999 mutaría a raíz de su matrimonio con el también director Spike Jonze, para seguir permeando la temática cinematográfica de Sofia.

JUST LIKE HONEY

Imaginemos una fiesta en casa de Francis Ford Coppola con Sofia rondando por ahí como adolescente incomprendida. La incomodidad propia de la edad se maximiza cuando tu padre es alguien reconocido con el que seguro te compararán. Al crecer, conoció al creador de algunos de los videos musicales más famosos de MTV, Spike Jonze, y se casó con él; para ese entonces Being John Malkovich (1999) ya era un éxito con la crítica. La fama ajena la perseguía y opacaba. Afortunadamente tomó esa frustración para convertirla en miel. Inspirándose en su infancia y su complicado matrimonio escribió el guion de Lost in translation (2003). Buscó a Bill Murray, el revivido padrino del cine independiente y reclamó el reconocimiento mundial que merecía.

Como en prácticamente todas sus historias, la protagonista de Lost in traslation es una mujer. Charlotte (Scarlett Johansson) es la pareja de un famoso fotógrafo que está trabajando en Tokio mientras ella se queda sola en el hotel, abandonada, con jet lag y confundida con la cultura nipona. De forma paralela, conocemos a Bob (Murray), un avejentado actor gringo que trabaja en un fallido comercial de whisky mientras afronta una pelea matrimonial a larga distancia. Las crisis de ambos se cruzan, desarrollando una idílica relación, a medio camino entre el romance perfecto, el escape somnoliento y la paternidad.

sofia coppola and bill murray

Bill Murray y Sofia Coppola.

Su humor seco, los diferentes niveles de lecturas, la estética sencilla pero cuidada, la historia inteligente, sutil, la música envolvente de Kevin Shields, de My Bloody Valentine, el carisma de los protagonistas y la facilidad para conectar con ellos, le valieron diversos premios, como las nominaciones en los Óscar de 2003, en la categoría de Mejor Película, Mejor Dirección y, el que ganó, Mejor Guion. Atrás quedaron las Frambuesas de Oro, sus experiencias a la sombra de su padre y su esposo se transformaron en premios personales.

El nuevo reconocimiento le dio la posibilidad de multiplicar su presupuesto —pasó de 4 a 40 millones de dólares— para hacer una cinta sobre María Antonieta, la polémica reina francesa. Con dinero y acceso al Palacio de Versalles filmó Marie Antoinette (2006), una visión totalmente alejada de la historia oficial y más preocupada por retratar a la joven como una adolescente solitaria e inmadura con poder dentro de la grandiosidad del palacio; casada a la fuerza con el indiferente Louis XVI (Jason Schwartzman); preocupada por banalidades, sin interés ni comprensión en la inminente revolución; encerrada en la falsedad de su mundo.

Para la directora, María Antonieta era el equivalente a Paris Hilton, Kim Kardashian o la socialite en turno, lo interesante es que no la juzga por eso, al contrario, a través de la sátira muestra cierta empatía. Desgraciadamente el soundtrack de post-punk y las escenas con tenis Converse, provocaron abucheos en Cannes, y generaron cierta controversia, además de revivir los comentarios sobre su énfasis en la soledad de las “pobres niñas ricas”.

sofia coppola

GLAMOUR VACÍO

Su siguiente trabajo llevaría ese vacío al extremo. En Somewhere (2010) nos presenta a Johnny (Stephen Dorff), un decepcionado actor de cine, encerrado en un hotel, con drogas, mujeres, fama, dinero, diversión… y nada lo llena. Con escenas largas y repetitivas, Coppola busca transmitir el gran aburrimiento que acompaña a las estrellas. Es hasta que llega su pequeña hija Cleo (Elle Fanning) que la historia avanza y él comienza a madurar y a sentir.

Una cámara estática siguiendo a un Ferrari a toda velocidad, una toma fija con unas gemelas strippers despertando a su cliente, paisajes de lujosas albercas vacías con “I’ll Try Anything Once” de los Strokes de fondo dejan en claro la intensión de mostrar el gran ennui que viven los ricos y famosos. Somewhere es quizá el filme más complicado de Sofia, su ritmo exageradamente pausado resulta un poco cansado, además de que la temática reafirma la “sufrida” posición de élite que posee.

Con The bling ring (2013) evitó la tristeza y prefirió la fiesta brillante, el exceso, el humor autocelebratorio, lo ridículo que puede ser Hollywood, la música fuerte, la ropa colorida de diseñador y la sensualidad de Emma Watson en la pista de baile. La cinta está basada en la historia real de una pandilla de ladrones que entraban a mansiones de famosos como Orlando Bloom, Miranda Kerr, Megan Fox y Lindsay Lohan para robarse ropa, tomarse selfies y echar tragos coquetos.

 soffia coppola

Si bien la historia de The bling ring es llamativa y genera interés en conocer la noticia verdadera que la inspiró y sus consecuencias, la verdad es que Coppola no tiene demasiado interés en ello, siente mucho aprecio por las famosas atacadas y también por las guapas jóvenes que aspiran a esa celebridad, al glamour de la cámara, que harán cualquier cosa por un poco de fama, aunque sea a través de reality shows. Al final, ambos bandos, ladronas y víctimas, son mujeres decididas, divertidas, famosas, modernas, con mucha personalidad, envueltas en el star system, igualmente criticadas y admiradas.

Como madre de dos hijos, casada con Thomas Mars, líder de la banda francesa Phoenix, y ya con más de 40 años de edad, Sofia redefinió su visión femenina del mundo, se alejó de los temas adolescentes y pintó un nuevo logro para las mujeres en el cine.

BELLEZA IMPURA

Las grandes casas de Beverly Hills en The bling ring se convirtieron en algo deprimente para Coppola, por lo que sus siguientes proyectos fueron deliberadamente optimistas, como A very Murray Christmas (2015) y con visuales más bellos como en The beguiled (2017).

Con poco más de una hora de duración y distribuido por Netflix, el musical navideño con Bill Murray fue más un video musical extendido, lleno de invitados, canciones, coreografías, disfraces ridículos, chistes simples, espíritu alegre y sencillez de producción. Vale la pena mencionarlo, así como su breve colaboración en la adaptación live-action de La Sirenita, como un cierre a una etapa creativa, como un punto de quiebre antes de hacer un drama histórico como The beguiled, naturalista, serio, apegado a la realidad y pensado como un remake femenino de la cinta homónima de 1971, protagonizada por Clint Eastwood.

Situado en la Guerra Civil americana, este relato nos presenta a un grupo de mujeres encerradas en una casona, tratando de esconderse de los horrores de la batalla; todo su mundo cambiará cuando un soldado herido llegue a la residencia para que comience a provocar toda clase de sentimientos y tensiones en las enclaustradas chicas. La premisa deja claro que se trata de un género nuevo para Sofia, si bien se mantiene la importancia de los personajes femeninos y la soledad, el formato es totalmente diferente.

Estrenada en la competencia oficial de Cannes 2017, la cinta logró buenas críticas desde su primera proyección, y aunque algunos comentarios hablaban sobre la desaparición de un personaje de color, un esclavo, que se incluía en la novela de Thomas P. Cullinan; al menos en esta ocasión la discusión no era sobre “niñas ricas” ni sobre el apellido Coppola.

sofia coppola

El reconocimiento no se quedó en los aplausos, al final del certamen, el presidente del jurado, Pedro Almodóvar —entusiasta de las visiones femeninas—, le otorgó el galardón a Mejor Directora, convirtiéndose así en la segunda ganadora, después de que la soviética Yuliya Solntseva conquistara al jurado en 1966. Atinadamente, Sofia Coppola agradeció la inspiración de Jane Campion, la única ganadora de la Palma de Oro. En 71 ediciones que lleva el Festival, solo tres mujeres han sido reconocidas.

Lo que de inicio podía parecer el problema personal de una niña con padre famoso, una mujer con esposos rockstars, siempre ignorada, criticada duramente y puesta en duda… en realidad es la situación diaria de las mujeres ganándose un lugar en todos los ámbitos. Teniendo que luchar doble, demostrando su talento y callando lentamente a sus detractores.

Habrá que seguir el camino de Sofia Coppola en sus siguientes trabajos, por el momento podemos asegurar que no tiene que ver con el apoyo de su padre y que ella, por sí sola, puede mantener el apellido Coppola.

Editor Yaconic

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