Por Aída Quintanar

El destino de los chilangos es morir ahogados. Cada año la advertencia se aproxima, pero nos vale. El agua debajo de nuestros pies reclama su territorio. La cuenca espectacular que encontraron los españoles al llegar a Tenochtitlan es ahora una ciudad gris, con más humanos que piso, ríos de aguas negras y socavones.

Ante este deplorable panorama los arquitectos contemporáneos de la ciudad de México proponen una idea que pareciera descabellada: inundar la ciudad. Hoy regenerar los ríos en las urbes es necesidad. Alberto Kalach, creador de la Biblioteca Vasconcelos y la Galería Kurimanzutto, recomienda dejar de resistirnos y afrontar nuestra húmeda realidad.

ciudad futura alberto kalach

Ciudad Futura.

En su proyecto Ciudad Futura contempla que nuestra urbe integre los antiguos lagos y ríos con nuestras calles actuales. La propuesta implica sanear los ríos de la ciudad para solucionar problemas como el desabasto de agua o las constantes inundaciones.

“El destino de la capital puede cambiar si resolvemos el problema del agua”, explicó Kalach en una entrevista. La ciudad gasta más de dos mil 500 millones de pesos al año en bombear el agua necesaria para sobrevivir. Propuestas como las de Kalach y otros urbanistas, además de ser sustentables, nos costarían menos. Hoy, muchas ciudades como París, Seúl o Chicago han escuchado el consejo.

ARQUITECTURA REGENERATIVA

Elías Cattan, fundador del Taller 13, un estudio de diseño urbanístico que promueve la “arquitectura regenerativa”, y su equipo han organizado todo tipo de iniciativas para recuperar los ríos en todo el país e integrarlos a las grandes urbes.

Entre sus principales proyectos está el de recuperar el Río Piedad. Su plan implica crear un parque lineal, el cual resguardaría el agua de las montañas del poniente hasta su desembocadura en los barrios del oriente, ayudaría a aquellos que padecen más la falta de agua en esa zona y crearía un espacio recreativo que uniría el sur con el norte. La obra sería apenas una muestra de lo que podría ser desentubar el medio centenar de ríos que algún día corrieron por aquí.

ciudad inundada

“Con el costo de la planta de Atotonilco (35 mil millones de pesos) regeneraríamos toda la cuenca”, explica Cattan. Las proyecciones del Río Piedad no han despertado el interés de los capitalinos por una ciudad de agua.

AUTOPISTA URBANA

Roberto Remes, experto en movilidad urbana, ha propuesto dos soluciones de tránsito al proyecto de Cattan: una autopista urbana que corra por debajo del Viaducto y que deje en la superficie un tránsito local y pacificado, compatible con el río; además de un sistema de metrobuses con dos carriles por sentido.

Inundar de nuevo los lagos tardaría, según estimaciones de Kalach, unos 10 años y proveería de agua a 30 millones de personas, número mayor a la población actual de la capital.

Los planes de reverdecer la ciudad fueron planteados no solo como una propuesta ecológica, sino de desarrollo que dignificaría zonas como Chimalhuacán o Neza.

Por su “compromiso visionario” para resolver problemas urbanos, Ciudad Futura obtuvo una mención especial en la bienal de arquitectura de Venecia de 2002. Ocho años después, al presentar el libro Ciudad Futura, Kalach dijo: “Es la última oportunidad de rescatar el entorno, antes de que un colapso concluya la historia de la ciudad moderna”. Su advertencia sigue en pie.

Y aunque nos urge tomar la salida de emergencia la visión es lenta. Las autoridades han preferido los analgésicos que una buena medida para matar la enfermedad. Y nosotros, como necios capitalinos morimos lentamente en cada casa inundada, auto atorado, tránsito eterno. Creer para ver, eso necesitamos.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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