Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden y que sin gobierno la sociedad se convertirá siempre en el caos. No conciben otro orden exteriormente impuesto por el terror de las armas. Pero si se fijaran en la evolución de la ciencia, por ejemplo, verían de qué modo a medida que disminuía el espíritu de autoridad, se extendieron y afianzaron conocimientos, como escribió Rafael Barrett, autor de El Terror Argentino (1971), párrafo que abraza al libro de Rubén Bonet, editado por Moho —la editorial de Guillermo Fadanelli—, Suicidios Minúsculos (Moho, 2017); publicación que hace apología de la insurrección, el desgobierno, la misantropía y el suicidio obviamente:

“todo libro que no induzca al suicidio, aunque sea minúsculo, no es un buen libro”.

Collage e imágenes:  Rubén Bonet

Tomando como referente la epistemología del Rizoma de Gilles Deleuze y Félix Guattari, en el que la organización de sus elementos desobedece toda subordinación jerárquica, y cualquiera de éstos pueden afectar o incidir en cualquier otro. De ésta manera, Bonet afecta al poder, la autoridad y el cuerpo social con tan sólo cuarenta y cuatro páginas de la más pura anarquía, la más estable de las estructuras sociales —enterrando a Larry Niven de una vez—.

Un libro que demuele, lo incinera todo al ser hojeado, simplemente lo derrumba con un cinismo portentoso, un humor negro proveniente de los subsuelos y su suciedad, hollín que impregna las chimeneas de las viviendas burguesas con una lucidez extrema, envidiable, un preterido asco a la humanidad. El verdadero misántropo colocándose a escribir sin adjetivos falsos, sin posturas políticas alienantes, sin minutos de fama a lo Warhol y su mercadería del arte. Suicidios Minúsculos es la realidad ciega, aquella que nadie quiere ver porque prefieren sacarse los ojos antes que verse cubiertos de ansiedad e ignominia.

Collage e imágenes:  Rubén Bonet

Un aforismo es una novela en una línea, como le gustaba decir a Leonid S. Sukhorukov, y en él, Bonet se mueve como un insurgente en el disturbio. El aforismo como anti-género literario, Suicidios Minúsculos es una colección de sentencias, de dardos, polen, cohetes, pensamientos estrangulados a lo Cioran u hojas de hipnos, como los definiría René Char. Los aforismos de Rubén Bonet son contusiones al orden establecido, metáforas rotas más humor, soldados errabundos muertos, analogías que rompen objetos e ideas, animalismos, el extrañamiento a un mundo que aburre, frases potentes, agudas, que escapan del corsé de las estructuras dogmáticas para decirnos que en la anarquía y en el punk es donde se cuecen las palabras.

No vine a este mundo a hacer amigos

Collage e imágenes:  Rubén Bonet

Literatura y filosofía o anti todo en tiempos de brevedad y fragmentarios lapsos de estupidez frente a la pantalla, el aforismo resurge con fuerza, ingenio, asco y ganas de quedarse con Rubén Bonet. Lanzador de bombas molotov cargadas de pensamiento, rumores de nocturnas relaciones inesperadas, íntimos terremotos de alegorías sobre suelos minados, como el arte conceptual o la pintura de caballete; filosofía para hijos pródigos con calificativos franceses, electrodos de la realidad pero sin corriente; para Bonet un aforismo es un “mínimo esbozo de la NADA”, que “resuelve con creces lo poco que en realidad se puede decir”, y “siempre es tramposo”. Bonet atesora este género como un “viejo avaro sin muchas ideas”.

En Suicidios Minúsculos tenemos grandes satisfacciones, máximas como las siguientes, que no podrán sino causar inmolaciones mayúsculas:

  • la estupidez es un virus que no tiene remedio. los contagiados ya son pandemia.
  • los escritores son como curas que han perdido súbitamente la razón y van por ahí desnudos diciendo toda la verdad acerca de las miserias de dios y denunciando de paso, en un descabellado autoboicot gremial, a los hermanos pederastas.
  • dedicarse al arte (sin becas del estado) exige tal derroche de fe que el misterio de la concepción mariana sin fecundación parece un truco de niños malabaristas de crucero.
  • mi literatura es tan contracultural que se autodestruye antes de nacer.
  • a un paso de convertirme en mi único lector.
  • la humanidad, ese gran colectivo de carne penetrable.
  • cada vez que me levanto con ánimos de conquistar el mundo llamo inmediatamente a prevención de desastres, compro una cerveza de litro y me meto de nuevo en la cama.
  • un mundo alimentado de fútbol y telenovelas. y de estupendos comerciales optimistas. un excelente fomento de la armonía suicida.
  • el escritor es como las azafatas de aerolínea, parece que viajan mucho pero se la pasan todo el tiempo metidas dentro de su avión.

Collage e imágenes:  Rubén Bonet

Aderezados todos con tres de los manifiestos más rabiosos de la Fundación Adopte a un Escritor, declaraciones como ‘Oda al Plástico. Manifiesto Tóxico’, ‘Manifiesto Vitalista’ y ‘El Arte como Actividad Criminal’; triada de manifiestos que destruyen todo tipo de espíritu de autoridad y el prestigio de las leyes.

Una obra libre de examen, de examen político, un vademécum que educa y se reeduca en cada página, la obra negra de un hombre callejero que no vino a este mundo para hacer amigos, sino para destruirlos.

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Mixar López

Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Es colaborador de varias revistas y periódicos de México, Estados Unidos y América Latina. Vive en Des Moines, Iowa. Su primer libro de crónicas, Prosopopeya: La voz del encierro, está próximo a ser publicado.

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