“Primero, la gente se asustará porque mi música representa la felicidad y no están acostumbrados a ella, están acostumbrados a la tristeza, a la destrucción, tienen miedo de que les ocurra algo terrible. No pueden imaginarse que pueda ocurrir algo positivo porque el mundo está enfermo, agonizante. Mi idea es que hay que empezar por estudiar los mitos y ver qué se puede hacer con lo imposible.” Sun Ra.

Por Romeo LopCam / @romeolopcam

El mundo del jazz está lleno de músicos extraordinarios, peculiares y extravagantes; sin embargo, la personalidad de Sun Ra nunca dejó de sorprender a sus semejantes. Hombre de múltiples talentos, incursionó también en la poesía, la gráfica y el performance, anticipando muchos movimientos contraculturales con sus retorcidas ideas, mismas que solía llevar a la práctica con la tenacidad de quien ha experimentado una epifanía. Su historia tiene la consistencia de los mitos: por momentos es contradictoria e imprecisa, ¿pero no son justo esas características las que permiten que estos se actualicen y mantengan su vigencia?

SUN RA
Nacido en 1914 en Birmingham, Alabama, como Herman Poole Blount, vivió como un terrícola hasta 1937, año en que —según comenzó a afirmar hacia 1950— fue “teletransportado” hasta Saturno mientras se encontraba en una profunda meditación. En ese planeta unos seres tuvieron a bien informarle de su naturaleza cósmica angelical, asignándole además la tarea de salvar a la humanidad de su autodestrucción, mediante la música. Décadas antes de que a Bowie se le ocurriera encarnar a Ziggy Stardust, ese extraterrestre andrógino y bisexual con una misión idéntica, los saturninos ya le habían encargado el mundo a quien posteriormente conoceríamos como Sun Ra: el jazzista que llegó del espacio.

Por supuesto, antes de eso, Herman Poole Blount ya había obtenido sólidos conocimientos musicales, tanto en su natal Alabama como en Chicago, donde llegó a trabajar como arreglista para la big band de Fletcher Henderson. Fue en esa época cuando su trabajo empezó a absorber la técnica y el estilo de pianistas como Duke Ellington y Count Basie, lo que sería un buen punto de partida para los sucesivos “desórdenes” que introduciría en el instrumento, de manera paralela a Thelonius Monk y antes de que surgiera por ejemplo, un Cecil Taylor.

David Bowie tuvo la sensatez de despedirse de su personaje en un catártico concierto que tuvo lugar en el Hammersmith Odeon de Londres en 1973 —desintegrando de paso a su banda The Spiders From Mars—, dado que sentía que éste lo estaba devorando. Por el contrario, Herman Poole Blount fue totalmente barrido de la faz de la Tierra por ese ángel cósmico, formando una pintoresca orquesta que a lo largo de su longeva vida, ha asumido un puñado de nombres como His Cosmo Discipline Arkestra, The Blue Universe Arkestra, The Jet Set Omniverse Arkestra o Sun Ra And His Arkestra, entre muchos otros.

Muchos fueron los músicos que pasaron por sus filas, pero serían el saxo tenor John Gilmore (quien llegó a influenciar al mismísimo John Coltrane con su manera de tocar) y el saxo alto Marshall Allen (su director actual), quienes jugarían el papel de mano derecha e izquierda del profeta. Otros integrantes destacados de la misma fueron el trompetista Don Cherry y el saxofonista Pharoah Sanders. A partir de 1956 Sun Ra grabaría decenas de discos con dicho conjunto, muchos de ellos extremadamente difíciles de conseguir, dado que no pocos fueron lanzados bajo un sello propio, Saturn Records, en lotes de apenas ¡75! unidades.

Los estilos abordados iban desde el swing típico de las big bands, el bebop y el hardbop, hasta los muy tempranos atisbos de free jazz, jazz fusión y eclecticismo posmoderno, tan habituales en conjuntos de vanguardia posteriores como el Art Ensemble of Chicago o los combos de John Zorn. Sun Ra And His Arkestra fue una de las primeras agrupaciones que apuntó al futuro sin renunciar a la tradición, montando una suerte de exposición enciclopédica de los diferentes ritmos que ha parido el jazz en su historia. No obstante, como suele suceder con quienes se adelantan a su tiempo, gran parte de esa clarividencia fue recibida con recelo.

SUN RA

Por otro lado, no ayudaba mucho que sus integrantes salieran al escenario vestidos con brillantes túnicas y tocados inspirados en al antiguo arte egipcio; acompañados por bailarinas que hacían malabares con fuego, lanzando, además, diversos sermones en los que mezclaban conceptos matemáticos, astronómicos, cosmológicos y esotéricos. Ni tampoco que a veces se le diera un papel preponderante a instrumentos tan “inusuales” como los sintetizadores y las percusiones. En 1978 llegaron incluso a integrar a sus presentaciones un Outerspace Visual Communicator (OVC), dispositivo ideado por el inventor Bill Sebastian, que producía imágenes en lugar de sonidos al pulsar un teclado.

Sumándole otro dato curioso a su historia, Sun Ra y sus compinches actuaron también en una película bajo la dirección de John Coney, en 1974, titulada Space Is The Place, la cual fue acompañada por uno de los mejores trabajos de la Arkestra, el soundtrack del mismo nombre. El argumento, una mezcla de ciencia ficción y blaxploitation, era sencillo: Sun Ra y sus camaradas llegaban en una nave espacial a la Tierra con el objeto de llevarse a la población negra a un planeta en donde pudiera prosperar, salvándola de las garras de The Overseer, un supervillano que la mantenía sometida con ayuda de la National  Aeronautics and Space Administration (NASA) y el Federal Bureau of Investigation (FBI). Dicho filme hace patente por qué a Sun Ra se le considera un precursor del Afrofuturismo.

Pero más allá de estas incursiones, fue en el terreno musical en el que Sun Ra propició la mayor de las revoluciones, al grado de que hoy día muchos de sus trabajos siguen pareciendo difíciles de abordar. Como ejemplo: el que nació del encuentro de tuvo con el compositor John Cage en 1983. Sin embargo, produjo también otros más digeribles pero no por ello menos sorprendentes, como el extraordinario Jazz in Silhouette, o el sosegado Lanquidity. Ambos álbumes son una muy buena puerta de entrada al universo de este personaje fenomenal, que regresó al espacio en 1993, luego de haber predicado la paz en la Tierra, usando lenguajes que aún no alcanzamos a descifrar en su totalidad.

Romeo LopCam

Romeo LopCam

Estudió la licenciatura en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. Colaborador de varios medios libres, ha tratado de cambiar la realidad sin mucha suerte. A pesar de lo anterior odia a los hippies y la trova. Ha trabajado como redactor, editor y administrador web en lugares donde le pagaban bien pero le chupaban la vida. Ahora es freelance, o lo que es lo mismo, un vago.

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