Texto y fotos por Mario Castro / @LaloCura__

Hace no mucho, durante una tarde de ocio, me encontraba con una compañera que revisaba un texto. No recuerdo por qué extraña razón buscó en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) la palabra “mariguana”. Pensamos que la definición explicaría que se trataba de una planta con la que la gente pachequea, un alucinógeno, y lo que leímos fue algo más cercano a lo mocho que a una definición objetiva: “Cáñamo índico, cuyas hojas, fumadas como tabaco, producen trastornos físicos y mentales.” Por “trastorno”, el mismo diccionario dice: “Perturbar el sentido, la conciencia o la conducta de alguien, acercándolos a la anormalidad”, y utiliza el ejemplo “La droga los trastornó.” ¿Cuántos pachecos han perdido la razón o se han vuelto anormales? De los varios que conozco ninguno.

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¿Si esto dice la RAE sobre la planta, entonces qué dirá sobre la cois (coca), los ácidos y el caballo (heroína)? En ninguna de esas tres entradas aparece la palabra “trastorno”, aunque sí “droga adictiva”. Para la RAE el lisérgico no es una droga pero la sustancia tiene propiedades alucinógenas, aunque se trata de una entrada nueva en el diccionario: es posible que los lingüistas aún no van a un rave. Del opio nos dice que pasma a la gente, aunque bien sabemos que puede desatar guerras. La ayahuasca es alucinógena al igual que el peyote, pero la primera es usada en rituales chamánicos con fines curativos, mientras que del cactus se extrae droga, no se menciona nada de ritos.

Es curioso y contradictorio lo que el diccionario muestra en “droga”. Se trata de “sustancias con efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno…”, pero: ¡considera al cáñamo como droga blanda! Qué se pongan de acuerdo entonces: causa trastornos pero es adictiva en bajo grado ¿Cómo carajos sucede eso?

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Como esto no es —qué bien— un artículo académico, no importa defender a los lingüistas de un lado u otro: la gente habla como pinches quiere. Pero, más allá de eso, ¿estas acepciones de diccionario influyen en la forma en que ve la gente a las drogas y a sus consumidores? Claro que sí. Si a un puberto de secundaria le piden un trabajo sobre drogas y utiliza el diccionario en vez de WIKI su maestra seguramente le pondrá diez por decir que la mota es mala.

Ahora bien, dejemos las definiciones Reales. La entrada sobre mariguana del Diccionario breve de mexicanismos de Guido Gómez de Silva retoma la acepción de la RAE aunque explica a qué se refiere sobre trastornos: “alucinaciones, cambios en la personalidad, con delirio de persecución” (cosas que varios no pachecos padecen); también aparece “marihuanada”: “Acto de locura, acción típica de quien se encuentra bajo los efectos de haber fumado marihuana”. Además, nos dice que un “mariguano” no es necesariamente quien fuma mota, sino un “Loco, de conducta estrafalaria (no necesariamente por haberse intoxicado con marihuana)”. Estas definiciones parecen menos tabúes, quizá porque para el mexicano —más bien para el defeño— pachequear o mariguanear no necesariamente se relaciona con droga sino basta decir razones estúpidas sobre algo o alguna pendejada para considerar eso como una pachequez.

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Durante la marcha del 2 de mayo por la liberación de la marihuana observé a muchos pachecos con sus hijos en brazos: ninguno se veía maleado. Personas comunes cuya única diferencia era tener gafa como si no hubieran dormido bien una semana. La banda grifa tomó los alrededores de la Alameda para darse las tres, sin consignas ni gritos como en todas las movilizaciones, con pocas pancartas: el único mensaje se transmitió en fumarolas.

Pese a lo que se cree, y aunque a muchos no les caiga el veinte, son pocos quienes buscan una legalización de la mota; en cambio, se plantea la despenalización para realizar auto cultivo: cada quien consume lo que produce sin dinero ni tráfico de por medio. Sin muertos. Aunque parece que nos acercamos a una regulación (con sus debidos huecos)  y ya varios se suben al tren del mame, como el carismático Chente Fox, quien busca fundar una empresa verde, ¿qué es lo que la gente piensa sobre el mariguano? Muchos le siguen viendo como un malandrín improductivo, que enturbia todo lo que se encuentra alrededor, o como un típico chairo jipioso. Es más sencillo que la policía trepe a alguien con una pipa que a cualquier persona que monea, aunque la mona produzca más agresividad que un porro (he ahí la razón). Además debería considerarse cuánto fuma un consumidor de mota pues como sabemos el exceso nunca es bueno: si fumas mucho puede darte la pálida y estarás a un paso del desmayo.

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Si se despenaliza la mota ¿cambiará la  imagen que se tiene de sus consumidores? Es probable que no. Por ello la banda pacheca debe concienciar sobre los efectos de la mariguana frente a otras drogas, así como los muchos empleos del cáñamo, desde los medicinales hasta la producción de papel y resinas. Al considerar ilegal la mota, la gente suele colocarla en la misma casilla de peligro al lado de todas las sustancias químicas ¿En verdad es tan dañina? Hace poco escuché a una nutrióloga decir que los azúcares saturados pueden producir los mismos efectos en el sistema nervioso que la cocaína. Y la gente de todas formas da a sus hijos azúcar en exceso y ésta se vende sin ningún problema en cualquier tienda. ¿Qué produce más muertes? Hasta el momento no se tiene registrada ninguna por sobredosis de THC (tetrahidrocannabinol), el principal  conponente del cannabis. Y según mi experiencia la mota no es mala, pero pachequear de más tampoco es bueno: encuentra el punto medio y a liar porros sin fallas.

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